El pasado 31 de enero se aprobó la salida del Reino Unido de la Unión Europea. En ese momento empezaron 11 meses en el que las dos partes deben negociar cómo será su relación en el futuro. Un futuro que parece muy incierto y complicado si atendemos a las últimas noticias. En cualquier caso, las cosas parecen confusas para el sector del whisky –y eso sin contar el Covid–.

A la incertidumbre doméstica del Reino Unido se suma otra crisis política: la de los nuevos aranceles a las exportaciones de whisky a Estados Unidos consecuencia del proteccionismo económico de Donald Trump. Las olas de estas crisis políticas pueden llegar a cualquier destilado, e, incluso modificar hábitos de consumo en todo el mundo. Parece claro es que las perspectivas no son buenas para productores ni para consumidores de whisky escocés.

Incertidumbre total

“Nadie sabe qué va a pasar, pero todos tienen miedo, y con razón”, comenta Rachel McCormack, escritora gastronómica y autora de “Chasing the dram”, un ensayo personal sobre la influencia cultural del whisky en la sociedad escocesa. McCormack comenta que el Brexit no sólo va a dañar las exportaciones de whisky a Europa sino que “puede hacer que se pierda el gigantesco mercado emergente de la India, ya muy dañado por las metidas de pata diplomáticas de Boris Johnson, quien en una de sus últimas visitas al subcontinente tuvo la ocurrencia de ponerse a hablar de los aranceles sobre el whisky en un templo sij; los sijs son abstemios.

La Scotch Whisky Association, la organización sectorial más influyente, detectó el peligro que supone el Brexit para sus intereses en un estadio bastante temprano, por lo que contribuyó significativamente a la campaña por el Remain, pero ahora centra sus esfuerzos en influir en que la retirada se haga de un modo ordenado y planificado, con acuerdos entre la UE y Gran Bretaña.

En palabras de Graeme Littlejohn (director de estrategia y comunicación de la SWA), “estamos pidiendo desde hace mucho tiempo un acuerdo de salida negociado para que se dé un periodo de transición estable durante el cual el whisky escocés pueda seguir exportándose eficientemente a la UE y a los mercados fuera de ella”. Littlejohn, quien esquiva las preguntas sobre el impacto que puede tener el Brexit en términos monetarios, admite sin embargo que “los recursos que el sector ya ha destinado a gestionar la incertidumbre de una retirada sin acuerdo se podían haber empleado de un modo más productivo para estimular el crecimiento y aumentar las exportaciones”.

Factores ajenos al Brexit

McCormack, por su parte, advierte de otros factores ajenos al Brexit pero que contribuyen a empeorar los efectos del Brexit. “El sector del whisky funciona con plazos largos, por el envejecimiento”, comenta, “y ya le estaba costando reaccionar frente al auge de la demanda mundial por los single malts, y en particular por los más caros. Si ahora se da otro acontecimiento que distorsione el mercado, las consecuencias son mucho peores”.

Preocupa la protección de la denominación whisky escocés, en peligro después de que en agosto de 2018 aflorara un documento secreto sobre las conversaciones entre los gobiernos de Gran Bretaña y EEUU acerca de acuerdos de comercio del sector alimentario, que en el caso del whisky permitiría a los destiladores estadounidenses entrar en el mercado británico con whisky escocés elaborado en, pongamos, Tennessee.

Un poco de confianza

Sin embargo, dentro de la incertidumbre, existen algunos factores que permiten confiar en, al menos, una mínima estabilidad. De entrada, el gusto de los consumidores es relativamente difícil de moldear. Un aficionado al whisky escocés posiblemente consuma también bourbon o whisky japonés, pero es poco probable que sustituya uno por otro (y menos aún que cambie sus preferencias por, pongamos, ron o mezcal, y en cualquier caso, si nos vamos a sabores más cercanos, los precios del bourbon también están en escalada como reverso de la política tarifaria de Trump). Por otra parte, la SWA ha solicitado formalmente que las protecciones otorgadas al whisky escocés queden fuera del Brexit, de modo que esta bebida quedé aún al amparo de los acuerdos previos con la UE.

Sea como sea, la SWA prevé que las exportaciones sigan creciendo pese a la inestabilidad. Lo que seguramente a día de hoy nadie pueda anticipar es a qué precio.