Obviamente, antes de empezar tengo que explicar que es esto de los vinos de fronteo. Reconozco que, por puro prejuicio, no creo que estéis familiarizados con estos temas.

A la primera persona que vi utilizar este término fronteo fue a mi admirado Omar Montes, artista multidisciplinar de talento involuntario. Al preguntarle un periodista por la razón de llevar un reloj en cada muñeca, ambos de marca de lujo, él respondió que lo hacía por frontear.

Por tanto, frontear es mostrar objetos de precios prohibitivos con los que quieres dar a entender un estatus socioeconómico elevado, inaccesible, pero aspiracional. Un Rolls Royce sería un coche de fronteo, una sudadera Balenciaga, con el logo bien visible, sería también de fronteo y, por supuesto, beber ciertos vinos puede servir para frontear. Yo me voy a encargar de que el vino no se pierda esta fiesta.

Pero para frontear de manera correcta en las coordenadas winelover, el único requisito no es solo que su precio sea alto, también hay que exigir que sea difícil de conseguir. Un vino de fronteo es aquel que es difícil de conseguir tanto por precio como por disponibilidad, lo que también conlleva cierto culto, porque, para que el fronteo sea completo, el receptor del mismo debe quedar impresionado; y no cualquier botella afecta a un verdadero winelover.

La siguiente lista es una selección de vinos de fronteo que alterarían el pulso a cualquier iniciado, que generan una envidia insana. Venga, vamos a frontear como solo uno que sepa de estas cosas puede frontear.

Domaine des Miroirs, Mizuiro, 2016

Empiezo con uno de los Jura más difíciles de encontrar.

Kenjiro Kagami es un japonés al que le dio el arranque de elaborar vino y, sin saber de enología ni francés, se presento en el año 2001 en Francia. Estudió, hizo practicas con otros elaboradores de ultra culto, Thierry Allemand y Bruno Schueller, para, en 2011, adquirir unas viñas en el Jura y ponerse a hacer esta Chardonnay que nos ha volado la mente, no tanto por su calidad, sin ponerla en duda, sino por su relato.

Esta historia la llega a protagonizar un turolense y no le hace caso ni su familia. Pero así es la comunidad winelover y así hay que quererla.

Precio: 1.298 euros.

Bodegas López Heredia, Viña Tondonia, Gran Reserva Blanco, 2001

Sin duda la referencia más buscada de España y, a su vez, el vino español más internacionalmente deseado.

Todo es muy particular en el Gran Reserva Blanco siendo ya esta bodega intrínsecamente singular. La añada no os penséis que es que he querido incluir una botella de añada pretérita, no, es la añada regular de esta etiqueta. La última que ha salido al mercado, la que actualmente está a la venta o estaría si no estuviera ya agotada. Por ejemplo, en Bodeboca duró menos de 24 horas desde su aparición en la web al precio de 125 euros, y eso que limitaron la compra por cliente a una botella. Yo ya he fronteado con la mía en Instagram.

Precio: 434 euros.

Jacques Selosse, Contraste, Blanc de Noirs

Las burbujas son en sí un fronteo, referencias como Dom Perignon o Louis Roederer Cristal ya aparecen habitualmente en vídeos musicales o letras de canciones de cultura urbana.

Yo, como le quiero dar cierta pretensión intelectual a este texto, me he ido a la referencia sparklinglover de Champagne por excelencia: Jacques Selosse. Las reacciones que genera este espumoso entre la wineloverada rozan la histeria colectiva, solo el fenómeno de las apariciones marianas puede asemejarse a lo que generan los vinos de Anselme, y también su hijo Guillaume, Selosse.

Si ahora mismo cometiera el error de escribir que no son para tanto, sufriría una fetua por parte de la comunidad winelover que ríete tú de la de Salman Rushdie con el mundo musulmán. Por cierto Los Versos Satánicos es una obra maestra, me acerqué a ella desde el escepticismo pero es espectacular. Digno de maridarse con este Blanc de Noirs.

Precio: 1.469 euros.

Tío Pepe, en honor a León XIII, 1878

El único de los vinos de fronteo de este listado que es fácil de comprar. Entras en la web de la tienda de Gonzalez Byass, añades al carrito, finalizas la compra metiendo los datos de tu tarjeta y se esfuman 1.800 euros que, realmente, inviertes en el mejor vino dulce que yo he tomado en toda mi existencia. Y sí, 1878 es la añada, la misma en la que fue nombrado Papa León XIII. Vino muy de videoclip de C. Tangana.

Precio: 1.800 euros.

Domaine Leroy, Musigny Grand Cru, 2015

El precio que he puesto es el correcto, según Wine Searcher. Y es que mucha gente piensa que el vino más caro del mundo es el mito de la Borgoña, Domaine de la Romanée-Conti, pero es el otro mito de la Borgoña, Domaine Leroy, en concreto su Musigny Grand Cru.

Yo esta nochevieja tomé el Bourgogne tinto de 2017, su genérico, siendo uno de los mejores tintos de lo que llevo de año, no quiero pensar cómo puede estar esto. Aun así es lo de menos, de hecho no hace falta ni abrirlo ya que vuelvo a recordar que hemos venido a frontear. A por los likes de IG.

Precio: 131.804 euros.