Si hay una característica de la prensa vínica (aunque no la tiene en exclusiva) es su capacidad para ser predecible y obvia. Cuando se acerca el invierno, ‘vinos para el invierno‘; que llega San Valentín, ‘vinos para enamorarse‘; que celebras la noche de Walpurgis, pues ‘vinos para satanistas winelover’ (lo que no deja de ser redundante); y, claro, cuando estamos en verano… ‘vinos blancos para el verano’, ‘burbujas para el calor’, ‘tintos para las fiestas de piscina y cocaína”’ o el tan manido ‘blancos para refrescarse’.

Pues no, la audiencia bebercier es tan selecta (la manera premium de decir escasa), que demanda otro tipo de contenidos. Por algo es la publicación digital -para tajarse a base de calidad- con más culto del planeta. Por ello, hoy vengo con cuatro referencias que no sé si para el concepto de verano prototípico que tenemos en mente sirven, pero que, más allá de lo estacional, hacen más llevadera una quedada familiar o amigotil, que siempre vienen a ser sumamente desagradables.

Château Talbot, Caillou, Blanc, 2018, Burdeos

Para beber mientras finges escuchar. BEBER MAGAZINE

Empezamos en Burdeos que, además, tiene playa y una enorme formación arenosa (Duna de Pilat) en la que poder hacer el cabra, tanto que un día que pasé allí, sin darme cuenta, me quemé la cara de tal manera que mi tejido epitelial facial llevó su pigmentación a un color muy similar al de la primera equipación de la camiseta del Club Atlético Osasuna.

Región top mundial en tintos, posee un nutrido ramillete de blancos de culto -este entre ellos-, que en otros tiempos pasaba por su gran relación calidad-precio (rondaba los 20 euros), pero que, como veis, ya se está poniendo interesante. Ideal para beber mientras finges escuchar lo que te está explicando tu interlocutor.

Precio: 39,73 euros.

Viña Gravonia, Crianza, 2012, DOCa. Rioja

Para neutralizar tonterías de tu acompañante. BEBER MAGAZINE

Si sobre la anterior referencia está empezando a darse cierta especulación, lo que ya está ocurriendo con el blanco básico de Bodegas López Heredia es famoso y llamativo. Esta etiqueta hace cuatro años se podía, perfectamente, adquirir por algo menos de 15 euros. Pero dejando mis neuras aparte -empiezo a parecer un enodivulgador pollavieja- estamos ante un vino de una clase tremenda.

Viura con mucha más crianza que un Crianza que depara un líquido de una gran complejidad. Ideal para comentarlo y así evitar que tu acompañante te cuente alguna de sus tonterías que tanto se piensa que te importan.

Precio: 41,29 euros.

Nicolas Joly, Clos de la Bergerie, Savennières-Roche-aux-Moines (el Loira vamos)

vinos blancos para el verano

Los tauro son muy tozudos. BEBER MAGAZINE

Con este elaborador se está empezando a dar un fenómeno curioso, y es que mucho winelover de Instagram le atiza, crítica y menosprecia, porque, parece ser, sus vinos son muy irregulares. Yo he bebido diferentes Joly por hectolitros y no me parece que sea una referencia particularmente peligrosa en este sentido, sin negar que algo hay, pero como en otros muchos que los recalcitrantes tienen encumbrados. Comentario desde el prejuicio: me da que estáis tocando de oídas.

A mí me sigue pareciendo un productor fiable y responsable de una de las mejores Chenin Blanc del planeta. Además, al ser biodinámico, puedes abrir el melón de los esoterismos y acabar charlando sobre el zodiaco, tema siempre generador de situaciones apasionantes.

Precio: 49,89 euros.

Domaine Dauvissat, La Forest, 2010, Chablis, Borgoña

Para beber en soledad. BEBER MAGAZINE

Si Joly parece estar bajo el foco de los enoperdonavidas, a Dauvissat le ocurre lo contrario: todo el mundo parece estar encantado con él. A mí, de los que he bebido, ninguno de sus vinos me resulta la hostia, salvo uno: este 2010 que sí me pareció un ultra pepino.

Perfecto para, una vez abierto, sacar un tema ligerito como el aborto, la pena de muerte, indultos, Catalunya en general o gestión de la COVID 19, acabar increpando a tu compañía, crisparla a tal punto que abandone la mesa y te lo pimples en soledad o con alguien que de verdad te caiga bien (lo que viene a ser beberlo en soledad).

Precio: 198,32 euros.

De nada, beberciers. El siguiente texto será de algo super original como, no sé, “vinos para beber con una cita que en ese momento sufre una enfermedad de transmisión sexual”. Sí.