El pasado viernes debería pasar a la historia de la ampelografía. Ya sé que el artículo no ganará visitas con este arranque, qué le voy a hacer, pero la ocasión fue solemne y yo también lo seré.

El diez de septiembre de 2021, Pedro Balda, viticultor de San Vicente de la Sonsierra y Doctor por la Universidad de La Rioja, presentó en el Castillo de Calonge un anteproyecto de identificación de variedades de este municipio de Girona. El resultado del estudio, que arrancó en 2019, ha revelado 11 variedades de vid desconocidas. Ocho no se habían registrado anteriormente, mientras que las tres restantes sí habían sido encontradas pero no identificadas. De acuerdo con Pedro Balda, es un hallazgo inaudito.

Las tres variedades desconocidas pero previamente muestreadas se llaman Grech, Cua d’Avoia y Sumoll —no se trata de la Sumoll que todos conocemos—. Coinciden con otras denominadas, respectivamente, Roget Tardà, Plant de Ponteilla y Sanguina —o Picapoll Negre o Negrelló—.

Las ocho variedades desconocidas y nunca antes detectadas se llaman Picapolla Moscatella (blanca), M3 (tinta), M1 (tinta), Negra del Caim (tinta), Abeller (tinta), Roig (tinta), Blanca del Caim (blanca) y Mollí (blanca).

¿Será una cepa desconocida?

La excepcionalidad del descubrimiento se explica mejor haciendo comparaciones: en La Rioja, con 65.000 hectáreas de viñedo, existen tres variedades de vitis desconocidas mientras que Calonge, con tan solo 140 hectáreas dedicadas al cultivo de la vid, alberga las 11 mencionadas.

Como señaló Balda, el mérito es de las generaciones pasadas y actuales de agricultores de Calonge, que han sabido conservar estas variedades desconocidas y mantenerse al margen de la industrialización —asquerosa— del campo. De hecho, el estudio surge de una iniciativa lanzada en 2009 por la Fundació Remença XXI, organización que busca conservar, proteger y elevar la agricultura tradicional y familiar a la categoría de bien cultural. Bravo por ellas y por ellos. Asimismo, el estudio tiene el soporte de la Càtedra de Gastronomía, Cultura y Turismo Calonge y Sant Antoni de la Universitat de Girona.

Y, nada, que me ha quedado un texto bastante serio pero es que igual esto es lo más trascendente que voy a escribir sobre vino en mi vida, así que me he ahorrado el jijí-jajá.