Es una realidad: la cerveza artesana está en auge. Por todas partes abren nuevos locales y hasta en el súper encuentras cada vez más marcas de este tipo. ¡Viva y bravo! Pero eres tan friki de la cerveza artesana que quieres ir más allá: sueñas con producir en casa tu propia cerveza y quedar como un homebrewer de pro ante tus amig@s.

Vaaale. No es mal plan. Pero claro, ¿por dónde empezar? Que no cunda el pánico, hemos hablado con la persona más adecuada para que te lances a la aventura. Rodrigo Valdezate escribe en la web especializada en cerveza El Jardín del Lúpulo, de la que además es editor y coordinador. Es Certified Beer Server (el primer nivel de certificación Cicerone) y ha participado en la formación de un panel de cata de cervezas con la Universidad de Valladolid;  formado parte del Jurado de varios concursos de cerveza a nivel profesional o homebrewer, y en diversas ferias nacionales. Desde El Jardín del Lúpulo organiza el concurso de cerveza casera con más repercusión de España.

Vayamos por partes. ¿Qué es lo primero que hay que hacer? Como en todo, informarse bien. Rodrigo recomienda buscar en internet o leer libros especializados: “Es un proceso relativamente sencillo, pero a la vez complejo y con muchas variables. Existen blogs y foros con mucha información, y libros muy básicos para principiantes, con lo más sencillo bien resumido”. Se trata de que te empapes bien de los pasos básicos (macerado, hervido, fermentación y embotellado).

Primero, a informarse un poquito. Foto de Sharon McCutcheon para Unsplash.

Ahora que ya todo te suena, puedes ponerte manos a la obra. Vas a necesitar un equipo básico. Lo que es absolutamente necesario es una olla para calentar y hervir el agua, los ingredientes (maltas, lúpulos, agua y levadura, imprescindibles), así como un cubo para macerar y otro para fermentar. Además de las botellas y chapas (y el chapador) para poder embotellar la cerveza. “Eso como cacharrería ––enumera Rodrigo––. También es necesario (entre otras cosas) un termómetro, un hidrómetro (para medir la densidad), tubos para los trasvases y mucho, mucho, desinfectador”.

¿Dónde encontrar todo esto? Nuestro especialista te recomienda algunos sitios web como Cocinista.es, MasMalta Cervecera o FabricarCerveza.es que tienen muchísimo material para hacer cerveza casera y te lo mandan a casa: el equipo básico que hemos mencionado, y todo el que un verdadero aficionado puede necesitar. Y si quieres lanzarte a las calles, Rodrigo nos recuerda que “las tiendas físicas de cerveza artesana es habitual que dispongan también de una pequeña selección de material homebrewer”. 

A por tu equipo casero. Foto de Cocinista.

Ya lo tienes todo y llegó el momento de la verdad. Antes de ponerte a ello, grábate a fuego este principio fundamental según Valdezate: “El punto clave es la limpieza y la rigurosidad en los procesos. Cada pequeño factor tiene más importancia de la que parece (desde la elección del agua hasta los tiempos). Pero la higiene más absoluta es la que puede marcar la diferencia entre un éxito y un fracaso”. Así que no te dejes engañar por la estética relajada de algunos homebrewers: la higiene es fundamental.

No vamos aquí a explicarte en profundidad todos los pasos del proceso, ya que como comenta Rodrigo, llevaría muchos párrafos. Pero en resumen, el proceso consta de un primer proceso en el que se macera la malta molida para activar las enzimas que liberarán los azúcares que nos interesan para la fermentación. Tras conseguir ese mosto dulce, se pasa al hervido, junto con el lúpulo, para darle amargor, sabor y aromas y que sea aséptico. Ese es el líquido que debe fermentar, así que hay que enfriarlo (¡ojo, etapa delicada!) para poder ponerle la levadura. Tras unos días, este microorganismo habrá hecho su trabajo y transformado el azúcar en alcohol. Entonces podemos ya embotellar (con un poco más de azúcar y levadura) para tener una segunda fermentación que carbonate la cerveza. Otra pizca más de paciencia y tiempo y tendremos algo listo para beber.

Si has podido embotellar, es que la cosa ha ido bien. Foto de Adam Wilson para Unsplash.

¿Y cómo saber si “ese algo listo para beber” está bebible? Rodrigo apela a los sentidos: “Si huele agradable y sabe aceptable… ¡enhorabuena! Si detectas aromas avinagrados o asidrados, lo más probable es que en algún momento la limpieza no fue suficiente y se haya estropeado la cerveza. ¡Mala suerte! Otros fallos en el proceso pueden dar lugar a aromas a sulfuros (huevo podrido), verduras cocidas, manzana verde… ¡Las maneras de estropear una cerveza son casi infinitas! Pero si al gusto es bebible, eso es que lo has hecho bien, ya que es su finalidad. ¡Antes o después te saldrá buena!”

Si estás de enhorabuena, ya puedes consumirla, tras haberla dejado madurar. Una vez esté lista para consumir, puedes meterla a enfriar en la nevera y beberla cómo y cuándo quieras. La cerveza casera suele ser más sensible a la temperatura y al paso del tiempo que la cerveza comercial, por lo que se recomienda beberla fresca (queriendo decir joven, que no helada). Pero no acaba ahí tu aventura alquimista. Rodrigo aconseja dejes alguna botella “en lugar oscuro, fresco y seco, para ver cómo evoluciona. Hay estilos más agradecidos para esto que otros”.

¿Te vas animando? Entonces no te lo pienses más. Lo ideal, como indica Valdezate, es empezar por lo sencillo. Recetas de pocos ingredientes para cogerle el truquillo a los procesos y depurar fallos. “Cuantas menos variables cambies al principio, mejor detectarás tus puntos flacos––asegura––.  Y luego, ir probando y buscando hacer tu cerveza favorita o nuevos retos. Invertir en equipamiento hace todo más cómodo, pero no hay que olvidar que la cerveza la haces tú (bueno, la hace la levadura, pero es la labor del cervecero hacer que ese proceso salga bien)”.

¿Has seguido todo al pie de la letra y el resultado ha sido un fail como una catedral? No desesperes. Fíjate lo que dice Rodrigo: “A todos los cerveceros, incluso los profesionales, les pasa que hay lotes que les salen mal. Se aprende de los errores y se vuelve a intentar. El lote regular se usa para cocinar o marinar y ya está. Seguro que a la siguiente vez te sale una cerveza tan rica que tus amigos te dejan sin ninguna”.

Si es así, no olvides enviarnos una.