Los ponches son la semilla de los cócteles. Sin ponches, no existirían los daisies ni los shrubs, o por lo menos les habría costado un poco más aparecer, y sin este par no habría sours. La coctelería es un castillo de naipes edificado sobre un ponche. Nosotros los reivindicamos por ese motivo y porque los asociamos a celebraciones y a reuniones sociales. Y no hay muchas cosas que nos gusten más que brindar y beber acompañados, la verdad. Por aquí te vamos a contar un poco de historia y, al final, te daremos una receta de ponche fácil y esencial, una con potencial para satisfacer a cualquiera.

Un poquiiiiiiiiito de historia

Oficiales de Marina y un Ponche. THOMAS ROWLANDSON (c. 1790)/WIKI COMMONS

Nadie sabe con exactitud de dónde salen los ponches. La teoría que encaja y suena tan bien que debería hacer sospechar a cualquiera es que la palabra ‘ponche’ deriva del término indi ‘pāñć‘,  que a su vez significa ‘cinco’. La gente que defiende esta teoría sostiene que los ingredientes del ponche original son cinco, y de ahí el nombre.

Como argumenta David Wondrich, escritor e historiador de lo alcohólico, los ponches en realidad no tienen cinco ingredientes y, si eso no fuera suficiente para desmontar lo anterior, añade que los británicos usaban barricas de 500 litros para transportar sus vinos (serían parecidas a una bota jerezana) llamadas puncheon.

Considerando que casi todo el mundo está de acuerdo en situar el origen del ponche en Gran Bretaña o en la India gobernada por los ingleses, y aplicando el principio de la navaja de Ockham, la cosa estaría más clara que el vodka.

La primera referencia escrita data de 1632 y sale de la pluma de un empleado de la British East India Company, Robert Addams, quien desea a un buen amigo beber ponche sin freno; mientras que la primera receta la escribe un alemán, un tal Johan Albert de Mandelslo. El bueno de Mandelslo dejó escrito, en 1638, que los empleados de la fábrica que él dirigía (en India) bebían un mejunje hecho con aguardiente, agua de rosas, zumo de cidro y azúcar (cuatro ingredientes, no cinco, bien por Wondrich).

Se supone que de India saltó al resto del mundo gracias a las redes comerciales inglesas y que fue interpretándose y enriqueciéndose con los ingredientes más populares de los puertos donde recaló. De ahí, también, que el ponche sea bebida de marinos y, por ende, de tomar con la tripulación, en grupo. ¿Serían oficiales de marina quienes en un ataque canallita lo introdujeran en ambientes socialmente mejor considerados? Cabe la posibilidad.

Un poquiiiiiiiiito de práctica

A nivel de preparación y de sabores, los ponches se explican con un lema que, parece ser, se originó en Barbados, estado insular situado justo fuera del perímetro oriental del Caribe y antigua colonia inglesa. La frase dice así: “One of Sour, Two of Sweet, Three of Strong, Four of Weak”.

Esta fórmula señala que un ponche se construye mezclando una parte de cítricos u otro componente acídulo (sour), dos partes de ingredientes dulces, tres partes de destilados y cuatro partes de dilución (zumos o agua). Las posibilidades son infinitas: los zumos de cítricos pueden componer la parte acídula y dilutiva al mismo tiempo, el aporte dulce puede provenir de diversos ingredientes (frutas, miel, azúcar…) y la espirituosa también puede ser mezcla de destilados o destilados y licores.

El ponche, como diría un chef mega-creativo, es un lienzo conceptual y la ventaja que tiene sobre otras bebidas es que la preparación en lote, suele prepararse en cantidades que sirven como mínimo a 12 personas, es óptima para servirlo en reuniones.

Si vas a usar té negro, recomendamos que uses ron, brandy o bourbon. Si prefieres usar un té verde o algo más herbal, decántate por vodka, ginebra o incluso pisco.

Una receta de ponche fácil (y versátil)

Fácil y versátil. ENVATO

Decimos que la receta que viene a continuación es versátil porque el componente strong, el destilado, se deja a la elección de quién la prepare. Funciona tanto con líquidos oscuros como claros pero ten en cuenta que si usas una ginebra con botánicos muy dominantes (por ejemplo) quizá te convenga equilibrar esos aromas.

Ingredientes (para 12 servicios)

  • 6 limones
  • 150 g de azúcar
  • 1 litro de té o agua helada
  • 750 ml del destilado que prefieras
  • Cítricos cortados a rodajas
  • Nuez moscada

Preparación

  1. Pela tres limones, evitando con especial atención la parte blanca, y mezcla las pieles con azúcar en un bol. Reserva entre treinta minutos y una hora en un lugar templado.
  2. Exprime los limones y, si vas a usarlo, prepara un té fuerte (usa más bolsas de lo habitual) y enfríalo bien.
  3. Descarta las pieles y disuelve el azúcar que tenías en el bol en el zumo de limón.
  4. Combina el zumo de limón azucarado con el destilado que hayas elegido y enfría bien.
  5. En una ponchera con hielos, sirve el té, la mezcla de limón azucarado y el destilado y decora con rodajas de cítricos y nuez moscada.
  6. Sírvelo en vasos con hielo.

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