Hace cosa de un año, José Luis Navarro, uno de los fundadores de Basque Moonshiners, nos contaba una historia rarísima sobre lo que luego se ha materializado en Satibasque.

“Estamos colaborando con un investigador en cannabis de la Universidad del País Vasco para lanzar unos bitters muy rompedores con base de raíz de cannabis. Sustituimos la raíz de genciana por una raíz de cáñamo. Pero es que además esto tiene una historia muy curiosa: en el registro botánico de la Facultad de Farmacia hemos descubierto el registro de cannabis más antiguo que se encuentra en Europa. Son los registros de un ilustrado de Vitoria del siglo XVIII y las muestras son de 1789. Nos han dejado una semilla para mandarla a clonar a Boston y queremos darle un carácter muy especial a estos bitters, en el sentido de buscar caminos diferentes”, nos contaba Navarro en junio de 2019.

Bueno, pues resulta que a Boston no mandaron una semilla, sino dos. Y que de aquellas dos semillas han brotado cuatro botellas magníficamente amargas.

Dos semillas, cuatro sabores

Dos semillas, cuatro botellas. SATIBASQUE

Estas cuatro botellas surfean la moda de la coctelería canábica, tan en boga en Estados Unidos y tan por llegar a Europa. “Al final es añadir una droga más a la bebida”, dice Navarro refiriéndose con mucha propiedad al alcohol como una droga.

Que nadie se asuste, de momento estos bitters están libres de THC y CBD. Las primeras siglas corresponden al acrónimo de la sustancia psicotrópica contenida en la marihuana y las segundas, a una sustancia con propiedades terapéuticas pero no psicotrópicas. “En algunos estados de Estados Unidos ya se podrían comercializar con sustancias activas, pero en Europa todavía no está permitido. Creemos que esto cambiará pronto”, advierte Navarro.

Versátiles, muy versátiles

Los cuatro sabores están muy bien definidos y elegidos. El número 10, Lemon Meyer, tiene un marcado sabor a limón y encaja perfectamente con gin tonics y Daiquiris con un twist, entre otros. El número 27, más dulzón, nos parece que va bien en un Old Fashioned o un Vieux Carré. El número 52, el bitter de jengibre, es perfecto para añadir profundidad a un Moscow Mule. Y el 69 lo imaginamos como alternativa al Peychaud’s–.

Siguiendo las recomendaciones de Navarro, nos hemos preparado un Negroni con este bitter de Satibasque, el 69 o Cherry Burlesque, en lugar de Campari. No sorprenderemos a nadie si decimos que es un trago seco, muy seco y alcohólico, pero que va ganando en complejidad y palatabilidad a medida que se enfría. Este Cherry Burlesque nos tiene un poco locos por sus aromas a cereza, almendras amargas y canela.

Para elaborar sus bitters, Basque Moonshiners macera botánicos naturales en su vodka Jackal, filtran, infusionan la parte sólida con agua, que servirá para rebajar el grado alcohólico y acaban de afinar con hidromiel hasta llegar a los 42,00%., 420 es el código que los polis americanos usan para alertar del tráfico de marihuana, por cierto.

La marihuana se integra por la semilla y la raíz, que sustituye a parte de la raíz de genciana común en muchos bitters.