El Rebujito es como ése nieto cuyo padre rentista educó en el despilfarro de la fortuna del abuelo. Descendiente del Sherry Cobbler, cóctel de casta con un linaje trazable hasta la primera mitad del siglo XIX, la receta del Rebujito perdió por el camino los activos de su predecesor. Los zumos de fruta fresca degeneran en refrescos carbonatados, la magia del shake se desvanece en un servicio directo y la exhuberancia de los garnishes frutales quedan en una discretita rama de menta.

¿Y sabéis qué? Nos importa un pimiento, porque el Rebujito funciona. Funciona tan bien que en The Essential New York Times Cookbook aparece como “la mejor bebida veraniega de todos los tiempos”.

Decimos todo esto para auyentar a los Guardianes de la Santa Receta del Rebujito y a su superioridad moral. Porque lo que vamos a presentar a continuación es el bisnieto bastardo del Sherry Cobbler, es decir, el hijo del nieto arruinado, subproducto de una familia disfuncional pero no por eso menos resultón que su padre y linaje. Ya se sabe: quien tuvo, retuvo.

El resultado es una bebida fresca y dulzona, aún más fresca que el Rebujito original, ideal para los calurosos mediodías asturianos –no existen– o cualquier otro lugar donde sí brille el Sol.

Ingredientes

  • 75 ml de sidra
  • Un splash –chorrito– de Fino o Manzanilla
  • 7 Up o Sprite
  • Hielo en cubos
  • Una rama de hierbabuena

Elaboración

  1. Vierte la sidra, enfriada, en un vaso collins.
  2. Añade 2 ó 3 hielos y llena el vaso con el refresco carbonatado.
  3. Añade el Fino o Manzanilla.
  4. Decora con una rama de hierbabuena.