Si hay un lugar que desprecia el #winelover es el supermercado. Está casi tan denostado como la palabra “caldo”.

Sí, sí, a ese nivel. Imaginad.

Para esta minoritaria comunidad de consumo de uva fermentada, se ve tan mal, que hasta hay un término al respecto, sin duda peyorativo: “vino de supermercado”.

Esta etiqueta, sobre todo, la utiliza la gente más idiota del sector que, por otro lado, son los más numerosos. Hasta la fecha, (escribo esto el 22 de mayo de 2019 a las 21:44 horas), nadie que haya utilizado este término me lo ha definido. Solo se limitan a utilizarlo.

Porque lo obvio sería intuir que un “vino de supermercado” es aquel que se vende en un supermercado.

Pues no. En esa trampa no caen.

Nadie que sepa de esto daría ese significado al término, ya que hay supermercados que venden vinos de culto aclamados por la crítica y por cualquier #winelover sensato. Ver en estas superficies a bodegas como Vega Sicilia, Rioja Alta o Descendientes de J. Palacios no es nada raro. La razón es que estas grandes empresas, que hacen grandes vinos fuera de toda duda, no se pueden permitir no estar en el sitio donde más vino se vende.

Otro asunto que, por supuesto ocurre, y no lo voy a negar, es que en los supermercados se vende mucha infamia líquida.

Por eso hoy vengo a BEBER Magazine para ayudaros a elegir correctamente, ofreciendo dos referencias por cada gran cadena de ámbito nacional. Son, por orden alfabético: Alcampo, Caprabo, Carrefour, Lidl y Mercadona. Empezamos:

Alcampo

Junto con Carrefour es el catálogo más winelover, de hecho, a mi parecer, está por encima. Por ello, voy a aprovechar para señalar opciones nada evidentes.

Si en España nadie bebe vino, sugerir beber dulce me hace sospechoso de padecer alguna patología mental. Bien, eso es cierto, pero también compatible con que le deis una oportunidad, y más por ese precio, a una de las mejores bodegas de Oporto. Y si un día vais por allí visitadla que es bien bonita y su personal bien simpático.

Alcampo tiene el famoso “El Perro Verde” pero, como es más malo que el tabaco, paso a recomendar este vino. No porque de primeras cumpla, sin más, sino porque con la debida guarda, a partir de cinco años sobre añada, se vuelve un vino espectacular. Hace nada descorché un 2001 y aún estoy estupefacto. Para bien.

Carrefour

El otro gran catálogo para comprar vino junto con toda una gama de ultraprocesados que os hará engordar. Es bien curioso cómo un supermercado es un sitio tan mágico en el que puede ocurrir, perfectamente, que el vino sea lo más sano que compréis.

Aprovechando su buena selección voy a tirar de blancos, campo en el que más cojean estos lugares generadores de felicidad instantánea a través del pago de un precio establecido.

Si, uno de nuestros “albariños” (que es como el usuario de un supermercado conoce a un DO Rias Baixas) preferidos. Muy bueno.

Lo que decía en mi preámbulo: a ver cómo utilizáis el concepto “vino de supermercado”, no vaya a ser que el concepto se rebele y os deje en ridículo.

Caprabo-Eroski

Aquí ya estamos por debajo, sensiblemente, de los dos anteriores, daos cuenta que aquí “El Perro Verde”, donde también se vende, puede resultar una opción no muy irónica.

Era broma. Sigue siendo una opción horrenda. Vamos a darle al tinto.

Tintazo que, paradójicamente, va mal para hacer boicot a Catalunya pero que encantaría, a ciegas, a la mayoría de españolazos. Dejando esto a un lado, este vino mediterráneo a base de garnacha, cabernet sauvignon y syrah funciona muy bien.

Una joya dada su relación calidad precio. Vino fresco y adictivo a base de garnacha y tempranillo de gran éxito de crítica y público. Ideal para una fiesta piscinera.

Lidl

Sigo bajando de nivel. Es curioso, porque en este super, hasta no hace mucho, tenían un catálogo decente. Desde luego algo ha cambiado porque en los paseos que me he dado por los situados en Madrid lo que he visto ha sido bastante espeluznante. Aun así se puede rascar wineloverismo, eso sí, solo tinto.

Nos vamos a Cuenca a una DO de culto en una bodega que, la verdad, tiene una gama de vinos numerosa, #tiesosfriendly (a veces de más), y todos dan un nivel más que aceptable. Dado su precio es perfecto para llevar a comidas con familiares que tampoco os caigan muy allá, es decir, con familiares.

  • Tinto: Creaciones Exeo, Letras Minúsculas, 2016, DOCa. No vi el precio en la tienda y me dio pereza preguntar. Por internet he visto que ronda los 8 euros.

Ensamblaje riojano en una de las bodegas más flipadas de la región. A mí me han ganado al autodenominarse “Creaciones” y tener una etiqueta en la que hay un dibujo que contraviene la teoría de la evolución. Además, que conste, hacen muy buenos vinos.

Mercadona

En Mercadona el catálogo es tan malo que hago esto por imperativo jerárquico laboral, es decir, la responsable de contenidos de BEBER Magazine, algo así como mi jefa, me ha obligado a meter este erial vínico por aquello de que es el supermercado más popular y que más busca la gente y como estamos empezando y buscamos lectores, posicionamiento y patrocinadores pues he cedido.

Ahora bien, como soy un rebelde voy a poner dos opciones no tintas, que eso molesta mucho.

  • Manzanilla: La Guita, DO Manzanilla, 4,95 euros.

Nadie bebe finos ni manzanillas ni vinos generosos, pero se supone que estamos en medio de una #sherryrevolution. Bueno pues si queréis sumaros a este movimiento tan fake pero que tiene vinos tan buenos podéis empezar por esta manzanilla bien rica.

  • Champagne: Moët Chandon, Brut Imperial, 35,50 euros.

Una de las cosas más curiosas de Mercadona es que sus lineales están plagados de vinos baratujis hasta que llega el espumoso. Desconozco la razón y eso me intriga. No es que sea un espumoso muy allá pero cumplir, cumple, y al ser una marca reconocible que ha trascendido a la cultura pop pues oye, te hace quedar bien. 

Y hasta aquí la selección de mi scouting bebedores.

Espero haber sido de utilidad aunque, jamás, sea mi intención.