En poco más de tres años, el bar Three Sheets, situado en el este de Londres, se ha convertido en un local en boca de todos a base de aplicar creatividad en coctelería. Londres es una plaza muy difícil para destacar, así que vale la pena conocer algo más de este pequeño bar que se ha coronado el 16 del mundo en la lista de los 50 Best Bars.

Su propietario y bartender, Max Venning ha sabido hacer que lo complicado parezca sencillo. Bebidas simples que esconden minuciosas recetas. Ambiente distendido y divertido que esconde una obsesiva vocación de servicio. Presentaciones minimalistas que desvelan al primer trago complejos y armoniosos sabores. 

Detrás del éxito de Three Sheets hay varios elementos, pero su creador resalta el papel que la creatividad juega en esta partida. En una charla reciente, Venning habló de los cuatro tipos de creatividad aplicables en coctelería. 

Conócete bien

“Lo más importante es saber cómo trabajamos, cómo somos. Descubrir qué tipo de creatividad es la que mejor nos define y sacar conclusiones. Es la pregunta más importante que debes hacerte y por tanto, hay que tenerla siempre en mente”, asegura Venning.

Este bartender se lanzó a la aventura de Three Sheets en 2016 de forma casi casual. Cuenta que tuvo un mal día en el trabajo y que pasó por un local en traspaso. Y una cosa llevó a la otra. Eso sí, una vez abrió la puerta de su proyecto, tuvo claro que había que plantearse bien muchas cosas.

“Es imprescindible conocer la situación en tu campo y entenderla: qué pasa globalmente en el sector de la coctelería pero también en tu ciudad, en tu barrio. Entender qué quiere la gente y qué quieren las marcas. Vivimos muy conectados así que hay muchas opciones para investigar y saber”, dice Venning.

Junto con su hermano y socio Noel, hincaron codos en la mesa para ver qué estaba pasando en Londres en aquel momento: “Visitamos muchos bares y vimos que en Londres los bartenders se habían puesto muy escrupulosos. Todo era demasiado serio, supongo que para ser tomados también en serio. Y nosotros queríamos que la gente entrara por la puerta y se sintiera en un bar, no en una coctelería, con toda la afectación que en ese momento tenían”, sostiene Max.

Para los Venning, esa necesidad se traducía en una palabra: sencillez. Ante tantos fuegos artificiales, ellos apostaron por la simplicidad llevada a la máxima expresión. Así, en Three Sheets no encontrarás parafernalia ni en las estanterías, ni en la carta, que cambian cada semana, ni en la copa. Encontrarás algo así como el minimalismo, que también creatividad en coctelería

Cuatro tipos de creatividad

creatividad y coctelería

Hay cuatro. MAX VENNING

Basándose en los estudios del psicólogo Arne Dietrich, Venning destripó la teoría de los cuatro tipos de creatividad existentes. Conocerlos te permitirá analizar cómo aplicas la tuya y cómo has trabajado en el pasado o cómo puedes trabajar en el futuro. 

Cognitiva Deliberada

Es aquella creatividad que aplica conocimientos para hallar soluciones. El paradigma de cognitivo deliberado fue Thomas Edison, que con su método de probar, y probar y probar basándose en la repetición consiguió aprender mil formas de no hacer una bombilla y una que funcionaba. En el plano de la creatividad en coctelería, podríamos hablar de Dave Arnold, autor de Liquid Intelligence, y su método de prueba y error.

Emocional deliberada

También conocida como el “momento Eureka”. Cuando trabajas fuera de los límites de la comodidad, es decir, con algo de estrés, te fuerzas a encontrar una solución de tanto buscar. Samuel Morse, inventor del código Morse, es un buen ejemplo: creó un sistema de comunicación a raíz de una historia personal algo trágica. A Morse le llegó tarde la carta con la noticia de la enfermedad de su mujer, así que pensó que era necesario mejorar la forma de comunicarse en la distancia. Venning insiste en que no se pueden hacer grandes cosas en tu zona de confort y que el rendimiento óptimo suele darse cuando estás fuera de tu parcela de seguridad. Tampoco hay que pasarse a la zona de peligro, ya que que ésta paraliza e impide producir. Empezar un nuevo proyecto es un buen ejemplo de cómo nos empujamos fuera de lo seguro y estable pero activamos la capacidad de crear de forma positiva. 

Cognitiva espontánea

El ejemplo más elocuente es la manzana que le cayó a Newton en la sesera mientras descansaba bajo un árbol, aunque esa historia tiene más de leyenda que de realidad. Básicamente es ese tipo de creatividad que se pone en marcha cuando menos te lo esperas. No es algo fortuito, sino que se produce porque has estado pensando mucho en un problema y luego te distraes. Es en ese momento cuando llegará la solución, porque estás usando la parte de tu cerebro que no está ya agotada de darle vueltas al asunto. Esta capacidad creativa fue la que Max Venning puso en marcha en su propio bar para que la idea de su twist del French 75 fuera posible. En sus pruebas iniciales se le diluía y no sabía cómo remediarlo. Finalmente, hablando de otra cosa con un amigo se le iluminó la bombilla: clarificó el zumo de limón y después carbonató todos los ingredientes. 

Emocional Espontánea

Aquí estamos hablando de la idea clásica de la creatividad, la del genio que compone una canción en veinte minutos y entra a formar parte del Olimpo de la Música. Cuesta de entrenar, pero todo el mundo la tiene. Que se lo digan al inventor del Espresso Martini, Dick Bradsell, que se lo inventó sobre la marcha para complacer a una top model que entró en su bar -muchos creen que se trata de Kate Moss, aunque Bradsell nunca reveló quién fue-.

Estos cuatro tipos de creatividad son arquetipos, pero no estamos encasillados en uno u otro. De hecho solemos movernos con fluidez entre los cuadrantes que formarían su diagrama, aunque normalmente hay uno que domina sobre los demás. En el caso de Venning, sin embargo, no parece así: “estoy en el centro y tanto uso uno como otro. Dicho de otra manera, no destaco en ninguno”, confiesa entre risas.

Manos a la obra

Minimalismo creativo. MAX VENNING

La creatividad no debe abrumarnos. No se trata de ser creativos a toda costa, sino de entender cómo funciona la nuestra sin forzarla. “Las copas de Nightjar son únicas, con un estilo muy elaborado y sofisticado. Pero la gente las ha replicado sin acierto. No sirve de nada tratar de copiar lo que hacen otros; lo que hay que hacer es hacer tuyo el concepto, entenderlo y encajarlo en tu manera de ser y trabajar”, aclara Venning. 

Para ello hay varias claves. Trabajar duro es una de ellas pero también lo es tener espíritu crítico y perspectiva. En definitiva, no se trata de plantearse ser creativo sino de ponerse a ello. “Examina lo que se te da bien, analiza cómo trabajas, descubre tu potencial. ¿Eres meticuloso y sistemático? ¿Eres espontáneo y caótico? Esas son tus armas, ponlas a trabajar”, explica el bartender

Max Venning lo hizo a conciencia. Creó un bar genuino, encajado en la mentalidad londinense. “No quisimos ser distintos porque sí. Lo que buscábamos es que la gente lo pasara bien. Por supuesto que las bebidas tienen que ser perfectas, buenísimas, pero eso sólo es el punto de partida. ¡Es lo mínimo! Luego está todo lo demás, que no es poco: atender a la gente, estar pendiente de los detalles, hacer que cada experiencia sea increíble”, sostiene Venning.

Sencillez, esfuerzo y un buen equipo

La sencillez de Three Sheets, marca de la casa, quedó patente con Picante, el trago que nos dio a probar Venning. Está elaborado a base de piña taiwanesa y tequila. La sinfonía de sabores que esconde su aparente sencillez sin duda ejemplifica la filosofía del bar. Y esa filosofía no nace de la casualidad, sino de aplicar la creatividad en coctelería. 

Cuando le pregunto si imaginaba llegar tan lejos en tan poco tiempo, Venning asegura que no: “Cuando abrimos éramos muy conscientes de lo que queríamos: ser relevantes para la comunidad local. Quizás hay gente que lo hace, que tiene inversores y que se plantea que en cierto tiempo quiere estar en la lista de los 50 Best. Nosotros no nos centramos en eso, nos centramos en el cliente, en tener un buen equipo, un buen entorno donde trabajar. Aún es un negocio pequeño, joven, financieramente no es perfecto, todavía hay momentos difíciles, pero es nuestro bar y no lo cambiaría por nada del mundo”.

Pero sí que tiene algunos consejos para que la cosa funcione. Venning cree que rodearse de un buen equipo es esencial: “No seas arrogante y busca a alguien que pueda ser mejor que tú”. Y en cuestión de cómo hacer las cosas, es muy directo. “Hazlo bonito, como en Nomad, que es su leitmotiv. Pero también hazlo sabroso; único, o sea, tuyo, divertido y, por supuesto, hazlo rentable”

Casi nada. Pero a él le ha funcionado aplicar creatividad en coctelería.