Hace poco más de un mes di un show en la Barcelona Wine Week en el que, más allá de decir alguna barbaridad y, obviamente, caer en digresiones que poco tienen que ver con el mundo del vino, mucha gente se sorprendió al ver que mi discurso no es, del todo, fruto de un delirio producido en estado de ebriedad. Yo intentaba explicar qué hace que un vino sea winelover.

No es una verdad revelada, ni fruto de un éxtasis místico: hay un concepto detrás. 

Yo también me sorprendo, no creáis. 

Por ello hoy vengo aquí a resumir lo que expliqué en esa, ya histórica, si me apuráis legendaria, masterclass sobre wineloverismo.

¿Qué hace que un vino sea winelover?

Puede parecer que tengo un criterio random dada la borrachera de poder en la que ya me he instalado y decido, cual emperador romano, con el pulgar hacia arriba, o abajo, qué es merecedor del culto y qué no. 

Pues un poco sí, pero que también hay criterios objetivos. Os voy a dar cinco junto con un ejemplo práctico en forma de botella.

1. Hormigón, ánfora, huevo, flextank…

A un winelover de bien le aburren un poco las crianzas clásicas en acero inoxidable y/o madera. 

Por ello valoramos mucho aquellos vinos que fermentan o hacen la crianza en soluciones alternativas. Lo que más nos mola son los Kvevris (se pronuncia cuebri) georgianos, y también nos sirven recipientes similares.

Para que veáis cómo nos los flipamos ya hay hasta riberitas con crianza en ánfora.

Quinta Milú Bellavista, 2018

¿Qué hace que un vino sea winelover? La crianza en ánfora, por ejemplo

Un riberita en ánfora. QUINTA MILÚ

El winemaker de culto Germán Blanco también es un rato winelover, por lo que entre que quiere que sus vinos sumen puntitos al carnet de los iniciados y, él mismo, es anti vinos pinocher, ha recurrido a unas tinajas de barro para redondear esta Tempranillo de La Aguilera que, por otra parte, es el municipio place to be para marcarse riberazos de éxito de crítica. Bravo Germán.

2. Atlanticismo

Nos parece increíble todo lo fresco, ácido y anoréxico. Vinos de fresqueo con poca graduación para beber por litros y decir eso de: “es delgado pero muy complejo”. Nos gusta tanto que ya empieza a haber mediterráneos atlánticos. Molt fort.

Castiñeiro 2018 de Eulogio Pomares

Acidez atlántica. EULOGIO POMARES

Otro cultwinemaker, que aquí apuesta por la ácida Espadeiro de Pontevedra para hacer un tinto de 12 grados (con este alcohol Jumilla los considera zumos aptos para consumo infantil), que está bien bueno.

3. Velo de flor o variantes

Idolatramos aquellos vinos blancos que, sin ser Fino o Manzanilla, sí tienen algo de velo de flor o hacen algún tipo de crianza en botas (en Jerez se llaman así a las barricas) en las que ha habido líquidos potentes como Olorosos o Amontillados.

Lo que yo llamo #socairismo al ser el chiclanero Socaire de Primitivo Collantes el primero que seriamente me impactó. Pero esto ya se ha desmandado tanto que los tenéis hasta en Segovia.

Michiko 2017 de Esmeralda García

¿Qué hace que un vino sea winelover? La crianza con velo.

Socairismo en Segovia. ESMERALDA GARCÍA

Sí, hasta una Verdejo segoviana puede ser ultra winelover si llega alguien como Esmeralda, que se hace con una bota de 500 lts de la ilustre bodega de El Puerto de Santa María, Gutiérrez Colosía, y mete ahí la verdejito para que aparezca velo de flor.

Socairismo segoviano. Que rara y bonita es, a veces, la vida.

4. Naranjeo

La última fiebre son los vinos naranjas. Muy relacionados con el Cáucaso y los Kvevris, son el resultado de una vinificación de vinos blancos en los que conviven el líquido con el hollejo, la piel, de la uva. Más fácil, son blancos vinificados como tintos.

Tienen el problema de que, a veces, se pierde un poco la personalidad de la variedad utilizada, pero a mí me hacen mucha gracia. 

Bodegas Binifadet, Pieles 2018

Orange is the new Jura. BODEGAS BINIFADET

Hay mucho dónde elegir porque cualquier bodega que se precie de ser molona está obligada a hacer un vino naranja. Yo he tirado para el Mediterráneo, en concreto a la isla de Menorca, para que veáis que además de fiesta y cocaína –o la droga por la que vayan ahora–, en las Baleares hay gente normal que trabaja y eso.

Buena Chardonnay naranja la de esta gente.

5. Autoctonismo

Y ya cerramos con uno de los asuntos más polémicos y es que el winelover de verdad es xenófobo en cuanto a ampelografía se refiere, es decir, valora sobre todas las cosas que la uva sea rara, casi extinguida, pero autóctona. Las uvas españolas primero.

Por eso pertenezco a un movimiento winelover que está firmando una petición change.org para que la prestigiosa fábrica de copas Riedel haga una en homenaje a la Carrasquín, la Parraleta, la Verdejo negro, la Xarel.lo tinta, la Arco o cosas parecidas…

Familia Moristel 2017 de Bodegas Fábregas

Moristel es un tipo de uva. BODEGAS FÁBREGAS

Pues eso, que si queréis una Moristel Experience este es vuestro vino. Sí, Moristel es un tipo de uva.