El origen de la palabra cóctel es objeto de muchas especulaciones y, a medida que unos pocos historiadores de la bebida investigan, descubren referencias cada vez más antiguas. Sin embargo, todavía corren rumores rocambolescos.

Anécdotas dudosas

En Famous New Orleans Drinks and How to Mix’em (1937), Stanley Clisby Arthur dejó escrito que Antoine Peychaud –creador del famoso bitter– servía una mezcla de Brandy especiado en un coquetier –nombre en francés de la pieza de vajilla empleada para servir huevos pasados por agua–, y de ahí derivó el término.

En Spirited (2020), Adrienne Stillman explica que otra leyenda sugiere que la partícula “cock” hace referencia al grifo de las barricas donde se almacenaban destilados y que las “tails” serían los restos de los destilados que, por su mala calidad, deberían mezclarse para ser apetecibles.

Otras historias, aún más ingeniosas, cuentan que cocktail es la deformación del nombre de una reina tolteca del s. X, Xochitl, a la que se atribuye la maternidad del Pulque, y ahí su relación con las bebidas alcohólicas.

Por último, hay quien dice que en algún momento de la historia se decoraron bebidas alcohólicas con colas de gallo, un garnish bastante resultón, sin duda, y que podría, perfectamente, haber usado el cocinero renacentista Bartolomeo Scappi en uno de sus banquetes.

Pero todo esto es cóctel-ficción.

La primera referencia conocida

The Morning Post and Gazetteer (Londres, 20/03/1798) / NEWSPAPER ARCHIVE

En el Sàpiens de los Cócteles, Volumen I (2018), se explica que Jared Brown y Anistasia Miller hallaron, recientemente, la palabra “cock-tail” escrita en una nota satírica publicada el 20 de marzo de 1798 en The Morning Post and Gazetteer, un diario londinense de corta vida. En la publicación, que reproduce la cuenta imaginaria de lo que tomó un grupo de políticos, se dice que William Pitt “El Joven”, en aquél momento Primer Ministro, había bebido un “cock-tail, vulgarmente conocido como jengibre”.

A partir de ahí, como cuenta François Monti en la última entrega de Jaibol y en la entrega del 15 de enero de 2021 de El Sonido el Shake –entre el minuto 82 y el minuto 91–, David Wondrich elabora una teoría que publica en Imbibe! en la que se afirma que el término proviene de una práctica empleada en Reino Unido por los marchantes de caballos de, por lo menos, el siglo XVIII y que consistía en introducir un pedazo de jengibre en el ano de los caballos viejos. Explica Monti que “curiosamente, el caballo no coceaba sino que su culo le quedaba muy respingón, lo que conseguía engañar a los compradores menos expertos”.

La primera definición

The Balance, Columbian Repository (Hudson, 13/05/1806) / WIKIMEDIA

Un poco más adelante en la historia encontramos la primera definición de algo parecido a lo que hoy conocemos como un cóctel. Aparece en The Balance, and Columbian Repository, un periódico publicado en Hudson (Nueva York) entre 1801 y 1807. En la nota, del 13 de mayo de 1806 –ahora ya sabes por qué se celebra el Día Mundial del Cóctel en esa fecha–, se define cóctel como “un licor estimulante compuesto por cualquier tipo de destilado, azúcar, agua y bitters –más conocido como bittered sling.

El texto, por cierto, tenía un jocoso componente de pullita político, como nos contó Mar Calpena en este post.

Muy bien pero, ¿qué es un cóctel?

La definición aparecida hace 214 años en un periódico americano sigue vigente y, de hecho, se parece mucho a la receta de un Old Fashioned.

Pero en cualquier caso, nos quedamos con la definición de cóctel que aparece en el volumen antes mencionado de la Bullipedia. A saber: “elaboración mezclada, consumida con fines hedonistas, generalmente –aunque no obligatoriamente– con alcohol y forma líquida y habitualmente con una presentación predeterminada ligada a un nombre específico”.