Después del exitazo de mi anterior texto sobre material audiovisual vínico disponible por ahí, vuelvo para ofreceros una nueva remesa de enoentretenimiento.

El Sumiller. 2020. Drama de Ciencia-Ficción. Netflix.

La última novedad, en lo que a pelis relacionadas con vino se refiere, es este largometraje al que están poniendo a parir en Twitter pero que a mí no me parece tan desastroso.

No es mala. Tampoco buena.

Claramente inspirada en la sí obra maestra “Creed”, tenemos a un muchacho que trabaja en una tienda de vinos random de Memphis y salta con que quiere ser Master Sommelier.

Ahí es nada, ya comenté en la entrega anterior que esto es tan duro que, por ejemplo, ningún sumiller español ostenta este grado y solo hay 274 en todo el mundo (en la peli dicen que 231).

Aquí todo es superficial, desde las relaciones del prota con su entorno a su relación con el vino. Idolatra a Albert Bichot no sabemos por qué (lo winelover hubiera sido Raveneau), también le flipa el Barolo (eso sí es winelover) y aquí todo el mundo clava vinos a ciegas sin pestañear.

Al ser tan robótica te da un poco igual lo que le pase al personal, si el chaval se saca el Master pues bien, pero si lo mata un atentado del ISIS pues también.

Deja un momento para la posteridad y es que hacen un chiste basado en la similitud fonética entre sommelier y somalí.

Y yo que me creía que esa gracia solo se hacía en España…

Si es que está todo inventado. 

Jerez y el Misterio del Palo Cortado. 2015. Documental magufo. Documania TV (aunque no se si esta plataforma es puro pirateo).

Vamos con un producto español para el que no solo hay que ser un winelover, algo que ya es raro dentro de nuestra sociedad pero que bueno. Es que hay que ser sherrylover lo cual sí es el nicho del nicho.

Documental dirigido a una de las 124 personas residentes en España que lo son y que trata de resolver, con una producción estética de lo más cuidada, un misterio que no existe.

Tiene momentos topicazo a los que tengo mucha tirria como eso de poner banda sonora de guitarra flamenca a todo lo jerezano que ahí aparezca, pero el caso es que a mi me entretuvo. Eso sí, yo lo vi en el cine por lo que la experiencia era más inmersiva de la que vais a tener los civiles.

Somm: Into the Bottle. 2015. Documental bonito. Ni idea de donde puede verse.

Como Somm, la primera parte, no lo he visto, pero este en filmaffinity incluso tiene mejor puntuación (6,7, por 6,5 del anterior).

Aquí, parece ser, tratan la historia del vino desde todos los puntos de vista posibles a través de geolocalizaciones variadas y winemakers de culto.

Pues eso, que parece que está muy guay.

Entre Copas. 2004. Comedia dramática de gente un poco idiota. Creo que está en Movistar, si no Filmin u os la bajáis.

Para mí, sin duda, la mejor película con trasfondo vínico que se ha hecho, lo cual tampoco es gran cosa.

Del director Alexander Payne (con obras que van desde algún corto erótico para Playboy a Los Descendientes) llega este oscarizado guión que cuenta las andanzas y enredos de dos señores en plena crisis de madurez de winetrip por Napa.

Uno de ellos es winelover y el otro un follarín.

El winelover está muy pesado con todo y le mola mucho la Pinot Noir y nada la Merlot. El otro lo que quiere es acceder carnalmente a lo que se mueva y nos da igual que lo consiga.

Sin duda lo peor que tuvo este estreno es que se empezó a generar cierta admiración por el prota y la Pinot que devino en un snobismo de lo más desagradable en favor de esta uva. 

Y nada, a pesar de sus fobias el pinotlover se acaba bebiendo su gran tesoro: un Cheval Blanc del 61, que, irónicamente, tiene merlot y cuesta, actualmente, unos 2.000 euros. En 2004 no creo ni que llegara a 1.000 euros.

Tampoco era para darle tantas vueltas al asunto. Eso para mi es un martes.

En cualquier caso si no la habéis visto… vedla.

The Wine Guys. 2019. Documental buitre guionizado. Amazon Prime Video.

Dejo para el final el contenido más raro.

Estamos ante una serie de 6 episodios, por ahora solo he visto los 2 primeros, en la que tres hombres se dedican a buscar por diferentes bodegas del mundo vinos que meter en su catálogo de distribución en USA.

Hasta ahí bien.

El tridente lo componen un señor que solo aparece sentado en una especie de despacho, otro señor mayor que es el que hace las ofertas, muy a la baja, de compra de vino a las bodegas sobre las botellas que elige, por cata a ciegas, y un experto catador, con el que tengo una estupenda relación, majísimo y muy winelover, llamado Charlie Arturaola.

El tono de los episodios es distendido, divulgativo, algo infantil e inocente.

Pero en los cinco últimos minutos de cada entrega la cosa se pone turbia y el señor que acompaña a Charlie se pone a hacer ofertas raquíticas, a derribo por la reacción de los bodegueros, para distribuir sus vinos intentándoles engatusar con que lo importante es entrar en el mercado estadounidense aunque sea tirando su precio.

Esta parte no solo no se ajusta a la amabilidad del resto del programa si no que queda extraña, mal, violenta.

Quizá mi mente no es lo suficientemente neoliberal pero ver como un señor aprieta, mucho, por precio a unos bodegueros y estos acaban aceptando por su deseo de internacionalizarse.

Vedlo y nos decís.