Imagínate tú que 2022 años atrás hubiera nacido el niño Baco, en lugar del niño Jesús, y que los Reyes de Oriente, en lugar de atravesar el desierto con oro y un mezclum de resinas, hubieran transportado destilados. Seguramente no habrían llegado a tiempo; o no lo hubieran hecho en un estado de solemnidad suficiente, quién sabe. Conociendo a esos tres, sospechamos que no se habrían presentado ahí con una botella de DYC y otra de Anís del Mono, sino que hubieran traginado algo más elevado. Nuestra hipótesis es que habrían buscado entre las riquezas expoliadas tras victorias militares y los bienes conseguidos honradamente que conservasen en sus reales bodegas. Y que habrían llevado lo mejor de lo mejor, los destilados más caros. Wishful thinking, tal vez.

Ahora bien, ¿y si sus reales bodegas fueran la web de nuestro alabado patrocinador? ¡Hosanna! Entonces, amigas y amigos, probablemente habrían elegido estos tres…

The Macallan M

Como para que se te caiga al suelo. BEBER MAGAZINE

En febrero de 2015 saltó la noticia de que el whisky más caro jamás subastado había dejado de ser un Macallan para ser… ¡un Macallan! En concreto, se trataba de un blend elaborado por Bob Dalgarno, Whisky Maker de la destilería de Craigellachie, a partir de líquidos envejecidos en siete barricas. El más viejo se había metido en madera en 1940.

La botella subastada era un decantador de Lalique de seis litros de capacidad, del que sólo se habían tirado cuatro copias y (tenía nombre) se llamaba (o se llama, si no se ha roto) Constantino, como el emperador romano que dio espaldarazo al Cristianismo. Adecuadísimo para estas fechas, sí, si puedes gastarte seis mil pavos en lingotazos.

Por cierto, el whisky más caro jamás subastado en la actualidad ya no es el Macallan que sucedió a este, sino que… ¡es otro Macallan! The Macallan Fine and Rare 1926 60 Year Old fue adjudicado por 1.610.030 euros en 2019.

Precio: 6.150 euros

Hine Talent

No queremos la purera. BEBER MAGAZINE

El estuche de este coñac, creado en 1991 para homenajear el bicentenario de la llegada a Francia del abuelo de los propietarios de la destilería, natural de Dorset (UK), está hecho con madera de ébano coromandel o Makassar, natural de Borneo y las Célebes, e incorpora un higrómetro para conservar tus cigarros en perfectas condiciones.

Es bastante gracioso que Hine juegue al dos por uno como Macallan, pero en lugar de whisky más decantador oferta coñac y purera. A ver, si tienes esa pasta para gastarte en coñac, seguro que tienes una purera, si es que fumas, y en el estuche de Hine fijo que acabas guardando cocaína o la droga a la que invites en tus pool parties.

Pero, a lo que vamos, que es el líquido y seguro que está bueno. Está elaborado con una mezcla de cincuenta aguardientes, algunos de ellos del siglo XIX, destilados de uvas de la Grande Champagne, es decir, de la zona más distinguida (obvio). ¿Nos gustaría probarlo? Sí. ¿Queremos la purera? No. Ah, la botella también es un decantador, en este caso de Baccarat, y el conjunto lo completan cuatro copas que a buen seguro no te hacen falta si puedes pagar este kit.

Precio: 5.445 euros.

Pierre Cournet Grand Bas Armagnac 1918

Una botella única. BEBER MAGAZINE

La última botella quizá sea la que tiene un precio más justificado. Pierre Corunet fue una destilería de Bas Armagnac fundada en 1904 y desaparecida a finales del siglo pasado, es decir, las botellas que circulan son las que quedan y con ellas se acabarán. La casa tenía varias peculiaridades, como que su uva provenía de viñedo propio, sus fudres estaban hechos con madera de los bosques familiares y que poseía alambiques, algo poco común para la zona y la época de su fundación (parece ser que funcionaban destiladores ambulantes). Para más inri, 1918 fue una de las treinta mejores añadas del siglo y esta, que se sepa, es la última botella. Esto sí que es culto y no lo de Belén, que queréis que os diga.

Precio: 3.450 euros.


Disclaimer: los tres destilados más caros disponibles en Drinks&Co pertenecen a la misma destilería, The Macallan. Hemos evitado repetirnos por motivos obvios.