Una de las cosas más frustrantes cuando hablas con italianos es ver cómo pretenden tener muy claro todos sus conceptos gastronómicos pero, si te pones a hacer preguntas para entender distinciones que te presentan como evidencias, resulta imposible sacar una respuesta que no sea un gesto de la mano y un “eh… “. Un poco como si resultase imposible entender ciertas cosas si no llevas pasaporte italiano. Uno de estos conceptos es el origen del cóctel Americano. Muy fácil, me dirá el lector, se trata de una mezcla de bitter y de vermut alargado con agua con gas. Y ya está. Lo que pasa es que “ya está” no es una expresión muy italiana… El Americano también es un tipo de vino aromatizado. La relación entre estos dos conceptos es de las que te llevan a escuchar más de una vez el dichoso “eh…”.

Desentrañando el misterio

origen americano

Americano de Italia

Primero, hablemos del nombre. Para ambos tipos de Americano, se presentan dos explicaciones. La primera es la típica explicación a la italiana, la que convence al guiri pero, si te paras a pensarlo, no tiene sentido. La palabra Americano es una deformación, dicen, de una palabra relacionada con el amargor: amaricante. No hace falta ser etimólogo para tener dudas… pero esta versión gusta mucho a los medios especializados.

La explicación del origen del Americano para el gran público es mas sencilla: ambos Americanos se llaman así porque… les gustaba mucho a los americanos. Esta versión es problemática: ni los americanos han consumido mucho el vino aromatizado en cuestión ni hay muchas fuentes claras sobre la supuesta popularidad de la bebida mezclada entre los estadounidenses de paso por Italia. Sin embargo, de las dos versiones, es la más cercana a la realidad.

Para entenderlo, tenemos que hablar de un tercer americano: el café. Consiste en un espresso diluido con agua caliente. Dicen que nació como imitación del ligero café de filtro americano, ya que lo pedían los estadounidenses de paso pero no se consumía en Italia. Por lo tanto, el Americano es un café a la americana.

En cierta medida, ocurre lo mismo con el origen del Americano a base de alcohol. La primera definición de Americano que encontramos sale en un manual sobre vermut publicado en Italia a principios de siglo XX. En esta época, a los italianos les gustaba tomar vermut con algunas gotas de algo más –licor de quina, por ejemplo, o vainilla–. Según el autor, uno de los modos de preparación preferidos consistía en hacerlo a la manera americana, es decir, un cóctel mezclando vermut y bitters. De hecho, la primera receta escrita de Americano –muy tardía, ya que aparece en 1930– es básicamente lo que llamarían en Bilbao un vermut preparado –vermut salpimentado con gotas de bitter, Brandy y Angostura–. Y se llama Americano, claro, porque se prepara a la americana.

Llegamos a hoy

El americano también es un vino aromatizado con especias típicas de los bitter. BULLIPEDIA

De ahí ¿cómo llegamos a los dos productos que tenemos hoy en día? Por un lado, los productores de vermut embotellan las mezclas que la gente pide en los bares. Martini, por ejemplo, comercializa un vermut a la quina desde finales del siglo XIX.

Lo mismo ocurrió con el vermut preparado a la americana. Se comercializaron etiquetados con la mención Americano y, poco a poco, cobraron vida propia. Primero tuvieron mucho éxito en los mercados de ultramar, en particular entre las diásporas italianas a las Américas. Esta realidad, conjugada con el nombre del producto, llevó a muchas marcas a adornar las etiquetas con dibujos relacionados con el Far West –indios y vaqueros– o con la bandera estadounidense.

El vino aromatizado llamado Americano perdió popularidad durante décadas pero conoce ahora una segunda juventud. Está legalmente protegido por la Unión Europea, que lo define como un vino aromatizado con ajenjo y genciana, o sea un vermut mezclado con la principal sustancia amarga de muchos bitters.

Por otro lado, la mezcla a la americana siguió practicándose en los bares. Pero existía una confusión tremenda entre los bitters hiperconcentrados, tipo Angostura, que utilizaban los americanos, y los bitters más ligeros, tipo Martini Bitter, que solían beber los Italianos. Por otra parte, la mezcla del bitter italiano y del vermut era natural y muy antigua. No puede, por lo tanto, extrañarnos que tras un proceso natural de simplificación y una preferencia por los productos nacionales, el Americano de 1930 se haya transformado en lo que conocemos hoy en día.

Parte de esta historia se basa en interpretaciones más que en hechos. Yo veo muy probable, sin embargo, que dos productos tan diferentes en sabor y en modo de preparación, tengan un origen común. Hace 120 años, seguramente sabían igual. Al final, por mucho que nos gusta creer lo contrario, nada, nunca, sigue igual. Todo evoluciona. Quizás por ser Italia, como España, un país donde encanta lo de toda la vida muchos prefieren no pensar en la posibilidad del cambio y, cuando les preguntamos de dónde viene el nombre o el producto o cuál es el origen del Americano,  nos miran, hacen un gesto de la mano y dicen “eh…”.