¿Hay cientos de recetas del Negroni? Sí. En esta misma casa tenemos publicadas la canónica, algunos twists al original y las variaciones más conocidas y decadentes. ¿Era necesaria otra más? Sí, porque esta es la mejor receta de Negroni que hemos probado en casa, juro que no es click bait. Es muy sencilla de hacer; como la académica, vamos; y solo requiere un poco de previsión.

Todo empezó con un descuido. Un domingo empecé a prepararme el Negroni de las 12:00 y, por algún motivo doméstico, lo dejé a medias. Un buen rato más tarde, tras arreglar el grifo que goteaba de turno o lo que fuere, lo terminé: solo faltaba la roca de hielo y la media luna de naranja.

Un descuido providencial

El primer sorbo, y los que siguieron, me sorprendieron. Estaba mucho más redondo, sedoso, de lo habitual. El vermut, la ginebra y el Campari se habían integrado maravillosamente. Tomé nota mental y unos días más tarde repetí el proceso. A las 11:30 mezclé los tres ingredientes en el vaso y no sumé el hielo y la naranja hasta las 12. Mismo resultado.

El tema me llevó de cráneo unos meses. Pregunté a varios bartenders por el fenómeno que se daba en mis Negronis sin obtener una explicación convincente. Hasta que Adal Márquez me la dio: la clave era la oxidación. Según Márquez, el vermut reaccionaba con el oxígeno durante el reposo, abriéndose e integrándose con el Campari y la ginebra, la misma reacción que se busca escanciando un cóctel, técnica de la que Márquez es maestro, o decantando un vino. Tenía sentido.

Cuestión de tiempo … ¡y agua!

De vuelta a casa fui jugando con el tiempo, de la media hora pasé a los 45 minutos y de los tres cuartos a la hora, medida, desde mi punto de vista, perfecta. Pero no me quedé ahí. Fui añadiendo variables, como agregar la naranja al principio de los sesenta minutos para macerarla… y una cosa más.

Esta cosa más la incorporé tras una visita al fenomenal Bar Termini londinense, donde Leonardo Renzi tuvo a bien revelarme algunos detalles de su prodigiosa tríada de Negronis. Como su receta implica una sous vide y en casa no tengo ese chisme, solo incorporé un detalle del Termini a mi receta: agua.

¿Agua? Sí, un chorrito, no más, un poco de agua como la que se libera con la dilución de los hielos cuando utilizas vaso mezclador, técnica no canónica para el Negroni pero que da excelentes resultados: en el bar Dante de Nueva York lo preparan así y está buenísimo.

Y, bueno, dicho esto, ahí va la receta del One Hour Negroni. Cero complicada, apta para gandules, solo pide un poquito de tiempo (durante el cual, tú puedes hacer lo que te plazca). Como es mi receta, me he permitido especificar la marca de ginebra y de vermut que más me gustan, pero que cada uno lo haca como le salga del jigger.

Ingredientes

Elaboración

  1. Una hora antes de beberlo, vierte en un vaso Old Fashioned los cuatro primeros ingredientes y añade la naranja. No hagas nada más.
  2. Cuando hayan pasado sesenta minutos, añade una roca de hielo lo más grande posible.
  3. Libera los aceites esenciales de la piel de naranja sobre el vaso y golpea el borde con la piel.
  4. Remueve suavemente.
  5. A beber.