Sigo con este serial tan aspiracional que nadie había reclamado y que, de hecho, todo el mundo había olvidado, menos yo: Ochomiles Vínicos. Esa es la mala noticia.

La buena es que los ochomiles de esta tercera parte son conseguibles, alguno hasta razonablemente pagable. De hecho, todos los winelovers que yo conozco -pero todos-, en las circunstancias que sean, los han probado. Lo mismo no en su versión “añada de precio intimidante”, pero, si te tienes por winelover, ya tu organismo debería haber entrado en contacto con estas cuatro cumbres universales de estilo.

Château d’Yquem 2009

Cúspide del dulce blanco. BEBER MAGAZINE

La cúspide del dulce blanco. Aquí pongo un 2009 pero la última a la venta no supera los cuatrocientos euros, lo cual la hace aún más terrenal.

El problema que hay con este vino es que o lo pruebas pre-constitucional o realmente no es gran cosa. Su evolución es lentísima porque se ve que se hace a partir del mismo material que el escudo del Capitán América o de la jeta del rey emérito.

Esto hace que probar, lo hayamos probado todos. Pero uno antiguo, que son los que le han convertido en el top absoluto, ya no tantos, dado que su precio se puede disparar a varios, pero muchos varios, miles de euros. Ya lo siento beberciers.

Precio: 624,66 euros.

El Maestro Sierra Palo Cortado

Alfa y Omega. BEBER MAGAZINE

El más asequible de todos los ochomiles pero, ni mucho menos el peor. Al contrario. Siendo un estilo de vino muy particular -como son los de los vinos del marco jerezano- puede mirar a la cara sin ningún complejo a cualquiera de esta lista.

Es una auténtica antología de lo que es un Palo Cortado. Alfa y Omega, principio y fin, Messi y Messi. Una barbarie total. Comprádlo ya.

Precio68,25 euros.

Château Margaux 2009

Tiene Instacata. BEBER MAGAZINE

Un icono de la cultura pop, un tinto que lo conocen hasta los ajenos a este mundillo, ha salido en ficciones varias en forma de peli o serie, siendo el tinto favorito de Ernest Hemingway, que de beber sabía un rato. De hecho, su nieta se llamaba Margaux Hemingway porque sus padres la concibieron ebrios de Château Margaux, circunstancia que, al ser conocida, disgustó a la supermodelo, cambiándose el nombre por Margot. Una siesa, vamos.

El caso es que estamos ante el gran tintazo bordelés del margen izquierdo del estuario del Gironda que también, parece ser, ha probado todo el mundo de una u otra manera. Que si un amigo de mi padre, que si un ser humano se dejó media botella en un restaurante de confianza y me lo dieron a probar, que si mi novia/o/e tenía uno en su casa, que si apareció en una vivienda a la que me mudé… Y así a cuál más rocambolesca.

Cabe aquí recordar que es un vino tan increíblemente accesible, a pesar de su precio, que tiene Instacata, gracias a una botella de 2005 que nos regaló un fan. Sin lugar a dudas, ese fue el momento cumbre de esta bodega. Me lo dijeron ellos mismos a través de una cálida carta –Beber Magazine, por motivos legales, quiere aclarar que quizá esa carta solo exista en la cabeza del Sr. Rivas–.

Precio: 984,93 euros.

Clos Rougeard Le Bourg 2015

Ochomiles vínicos

Si lo hubieras pillado antes… BEBER MAGAZINE

Este también lo ha probado todo iniciado, pero es que tiene truco: hace una década las pocas tiendas españolas que lo vendían lo tenían por unos 75 euros.

Y mirad ahora: uno de los fenómenos canónicos de inflación por wineloverismo. Vinazo es. De hecho, la cumbre de la Cabernet Franc. Pero el mimetismo que generan las redes sociales es lo que tiene. Claro, el que ya no lo haya probado, lo tiene algo jodido. Pero mirad: os juntáis seis y, con que pongáis 100 euros cada uno, os queda hasta para unos fuets bien ricos.

Os habéis gastado dinero en chorradas más grandes que ahora duermen en vuestros trasteros.

Precio: 579’90 euros.