Pues nada, ante el exitazo de la primera parte de esta serie dedicada al alpinisimo de vinos caros e inaccesibles, seguimos con esta parida de los ochomiles aclarando que esta selección es un juego, realizado bajo mi criterio, de lo que debería ser la cúspide de cada tipo de vino, vamos a decir, generalista.

Poner en este serial el mejor vino naranja que exista no es lo que he venido a hacer. Ni tan siquiera es mi intención buscar consenso. Esto es hacer de seleccionador nacional, solo que, en vez de en fútbol y con un país, es con vino y todo el planeta. Como cuando un organismo de estos chorras organiza una votación para elegir las 7 maravillas del mundo. Lo mismo, solo que sin la parte democrática claro: soy un Julio Cesar de mis contenidos, un Gengis Khan de mis textos, un Napoleón de mis selecciones.

Dicho esto, son bienvenidos los comentarios que hagáis con otras propuestas. Sí. O sea, vuestra opinión no es vinculante, pero será escuchada sin aparente represalia.

Château Rayas Châteauneuf-du-Pape 2008

La garnacha. BEBER MAGZINE

Estamos ante un fenómeno más o menos reciente al ser un vino que, dentro de que siempre ha sido caro, no lo era tanto.

O tengo falsos recuerdos o hace algo más de un lustro una botella de esto rondaba los 300 euros. Y ahora no es que haya triplicado su precio: es que encima es difícil de encontrar –bien pensado, lo segundo genera lo primero–.

Sin duda, es el vino más winelover del Ródano, una leyenda. Bodega de fama excéntrica, no reciben a nadie, seas quien seas. No tienen castillo, ni nada que se le parezca, pero se autoproclaman Château. Y tampoco nadie sabe a qué viene lo de las Rayas, que va fenomenal para hacer bromas fáciles con la cocaína y eso, pero que no voy a hacer por no ser obvio y porque más de un lector se va a dar por aludido.

A todo esto: es un monovarietal de Garnacha. Para muchos, el ochomil de la garnacha.

Precio: 958,97 euros.

Barca Velha 2008

El Douro. BEBER MAGAZINE

Ahora mismo lo estáis flipando. Si algo no esperabais es que Portugal tuviera un ochomil, ya que es un país que lo tenéis asociado a vinos baratos, vinhos verdes, toallas y aperitivos que te imponen, y cobran, en los restaurantes nada más sentarte.

Lo teníais por plano, pero hay alpinismo vínico. En concreto, en el Douro, región con una concentración de vinazos bastante importante, entre los que destaca su top regional, elaborado por la gente de Casa Ferreirinha, auténticos maestros en la elaboración de vino y que los tienen de mucha clase en toda su gama. Desde el Esteva que cuesta 5 euros hasta el tinto mitológico que es Barca Velha.

Eso sí, esta etiqueta ahora se ensambla con uvas de diferente origen a las que generaron su mitología. Y es que en 1999 parte de la uva que adquiría Casa Ferreirinha para hacer este vino fue retenida por sus propietarios, atreviéndose a hacer con ella su propia referencia llamada Quinta do Vale Meao, nombre que también da juego, y que popularizó Marcos de Quinto por no se que polémica muy de Marcos de Quinto. Volviendo a Barca Velha, fijaos si es mítico, que hasta tiene sus propios libros.

Por no hablar de que desde su primera añada -1952- solo ha habido otras veinte.

Precio: 734,19 euros.

Krug Clos D’ Ambonnay 1996

Blanco de uva negra. BEBER MAGAZINE

Reconozco que las he demorado demasiado pero ya están aquí: las burbujas champagneras. Y, por supuesto, me he dejado de parcelarios de Selosse o Bérêche, ni gamas altas mediáticas como Dom Pérignon o Louis Roederer Cristal. Nada de eso. En los ochomiles no caben las chorradas.

El ochomil evidente de esta región lo elabora Krug. Podemos discutir si este, o su otro bicharraco, Clos du Mesnil. Pero yo creo que Clos D´Ambonnay tiene más gracia al ser un blanc de noirs, ya que es blanco pero a base de la tinta Pinot Noir. Esto siempre llama mucho la atención al personal.

Además, este es más caro, lo cual es más divertido. Solo se hacen 2.000 botellas, por lo que también hay que estar ágiles, que nos lo quitan de las manos.

Precio: 3.167,75 euros.

The Laird 2013

vinos caros e inaccesibles como esta Shiraz

Shiraz, que no Syrah. BEBER MAGAZINE

Aquí reconozco que puede haber polémica. Si en los demás casos he seleccionado referencias ochomilescas fuera de toda duda, en este he tenido debate interno. Y es que, si hay un tinto aspirante a ochomil, ese podría parecer que era el prestigioso Penfolds Grange. Pero, entre que era un poco obvio y que me parece que hay otro mejor, pues se ha quedado chupando banquillo.

El seleccionado es este monovarietal de Syrah que, para algunos, pasa por ser la mejor Shiraz –como escriben los australianos– no francesa que existe. Lo cual es mucho, porque hay Syrah hasta en Albacete.

Aprovecho para informaros de que en Australia es donde la naturaleza más se desmelena: allí tienen los tiburones más grandes, las serpientes más cabronas, las arañas más venenosas, también hay putos cocodrilos, pulpos mortales –acojonante–, medusas que te fulminan con solo rozarte y hasta un caracol, llamado caracol cono, que si te pica estas muerto. En este contexto, ¿cómo no van a tener la shiraz más letal del planeta?

Dicho esto, yo no sé cómo la gente vive en ese país, con lo bien que se está en mi casa, que de vez en cuando entra una mosca, también una vez aparecieron hormigas, y ya. Que me puedo cortar un brazo con la Thermomix o morir al caerme de la cama, pero no porque me pique un caracol hijo de Satanás. Un caracol. Vamos no me jodas.

Precio: 669,90 euros.