Me rechiflan los hoteles, los restaurantes de hotel y, por supuesto, los bares de hotel. Me parece que los grandes hoteles dicen mucho de una población, que hablan del nivel de civilización de una ciudad y me da pena que mucha gente de la mía, de Barcelona, sufra aprensión a entrar a un hotel a comer o a beber, máxime cuando suele haber ofertas con una relación calidad precio muy buena, ya que su negocio son las habitaciones mientras que la restauración y los lingotazos son colaterales. Más o menos.

El caso es que estoy de enhorabuena porque en el hotel Sir Victor han abierto un bar que retoma la maravillosa tradición divertida de este hotel cuando era el hotel Omm. Fue muy divertido. Incluso en una ocasión, durante una noche de fiesta en la que habíamos bebido un poco de más, exhibiendo sus grandes dotes como bailarinas, mi señora y una buena amiga fueron invitadas a una copa de espumoso por estar animando el cotarro, en lugar de recibir una reprimenda, como temíamos cuando un camarero se acercó a ellas con un posado muy serio.

En fin, que el Sir Victor, después de pasar un tiempo con el perfil algo bajo, tiene ahora un bar que precede a un steak house que despacha marmolados canales de carne ahí donde los Roca despacharon su restaurante outlet en la Ciudad Condal (que también estuvo muy bien, ojo).

El bar en cuestión se llama Mr Porter, como el steak house en cuestión, y es un lugar entretenido. La barra, elíptica, está en el hall y uno puede sentarse ahí a ver los turistas agotados que pasan para la habitación y los emperifollados que salen de fiesta. Son parejitas y familias bien. Gente a la que quieres conocer. Con posibles.

El caso es que ahí oficia Juan Serrano, bartender formado en 41º Experience junto a Marc Álvarez y desarrollado en Grupo Confitería. Buen profesional, la verdad. Juan presentó hace unos días cuatro cócteles: el primero, Romero y Julieta, hecho a base Vodka, pomelo, lima romero y jengibre; que recuerda a una Paloma (todo lo que lleva Pomelo recuerda a ua Paloma).

Romero y Julieta pero de Serrano, no de Shakespeare. MR PORTER

El segundo, Foxy Tail, una suerte de Margarita tuneada con hibiscus y más jengibre (está de moda). El tercero, Aphrodite, fue un Gin Basil Smash con base de Mezcal.

Estilo Margarita. MR PORTER

Y el cuarto, que no probé porque ya corría el riesgo de pillarme un pedal, se llama Vanilla Sky, como la triste película dirigida por Cameron Crowe que parodiaba (no copiaba) a Abre los ojos de Amenábar con un Tom Cruise un tanto incapaz, en esta ocasión. El cóctel era un riff de un Whisky Sour pero no sé si estaba bueno o no porque no lo probé y, aunque lo hubiera probado, la presentación se articuló como una Master Class en la que los asistentes preparábamos los cócteles y, claro, nuestra pericia es la que es. Quiero decir que si hubiera probado uno de los preparados por mis colegas (también trabajaron los camareros) pues no sé yo si me hubiera hecho a la idea.

Show me the money. JERRY MAGUIRE

El bar está muy bien. Visto lo visto podríamos decir que se basa en la coctelería clásica, que hace variaciones sobre ella. Variaciones bien resueltas, no como la peli de Cameron Crowe, que tuvo mejor suerte con Jerry Maguire, también con Tom Cruise. También está muy bien ubicado. Y muy bien atendido. Es muy elegante. Y los precios son correctos teniendo en cuenta el hype de Barcelona. Vamos, que cualquier día vuelvo.