En Nueva York, las coctelerías son casi religión. Y una de las sumas sacerdotisas de la Big Apple es Meaghan Dorman. Esta mujer es la dueña de cuatro cocteleríasDear Irving, Raines Law Room, Raines Law Room en el William Hotel y Dear Irving, uno de los Mejores bares de Estaods Unidos según Esquire, en el Hudson Rooftop-.

Nombrada por Imbibe Bartender del año 2016, no hemos querido dejar pasar la oportunidad de charlar con Dorman a propósito de su visita a Barcelona para la masterclass y el pop up de Dear Irving en el Hotel 1898, de la mano de Seagram’s.

Mujer y jefa

El 90% de la plantilla de sus bares son mujeres. CIRA LÓPEZ

En un mundo claramente dominado por hombres, la charla con Mehagan ha girado principalmente sobre su condición de mujer y jefa en la capital coctelera del mundo. ¿Cómo lo ha hecho? ¿Ha replicado las fórmulas de sus colegas hombres? ¿Tuvo que hacer un Tootsie a la inversa? ¿Estoy sacando las cosas de quicio? Pues no tanto, amigos y amigas.

Dorman se crió entre taburetes y barras. Su madre trabajó en bares y restaurantes y ella empezó a ganar su primer sueldo como camarera cuando estaba en la universidad. Allí descubrió algo que no todos notan: su trabajo podía ser muy creativo. Y cada día era diferente. “Lo que más me gusta de mi trabajo es que estamos en la trastienda de la vida de la gente . Siempre dicen que los bares son lugares mágicos y lo creo de veras, con la música, la luz, el ambiente, un poquito de alcohol… Allí la gente se enamora, celebra, tiene reuniones o citas, o se recupera de un mal día. Y me encanta asistir a todo esto”, explica Meaghan.

Pero vayamos al meollo. ¿Cómo ha conseguido llegar a donde ha llegado? ¿Le ha sido más difícil por el hecho de ser mujer? “Como mujeres en general, y en todos los ámbitos, creo que tenemos una tendencia natural a trabajar más por el equipo y no autopromocionarnos. Nos preocupa la estabilidad pero nuestra valoración como trabajadora no va por delante. Y no creo que podamos decir lo mismo de los hombres”, aclara Meaghan Dorman.

Trabajando en la visibilidad

Dear Irving, uno de los cuatro “hijos” de Meaghan Dorman en Nueva York.

Esta tendencia a la poca autopromoción es algo en lo que trabaja Dorman junto con otras ilustres mujeres. Meaghan es una de las fundadoras de la división en Nueva York de LUPEC, -Mujeres Unidas por la Conservación de Cócteles en Peligro de Extinción-. Se trata de una organización que mejora la comunidad de mujeres que trabajan en bares o en el sector de las bebidas a través de trabajos solidarios, educación y eventos.

“Durante muchos años, los bares tenían como mucho una mujer en el equipo, no más. Y si había un gran evento, se contrataba a una de nosotras, sólo a una. LUPEC se encarga de darnos a conocer entre nosotras, de pasarnos trabajos y oportunidades. Cuando viajamos conocemos gente y podemos reforzar nuestra comunidad. Y el otro aspecto de la organización es crear eventos con fines solidarios siempre con iniciativas que tienen a la mujer en el centro”, explica Meaghan con orgullo.

No conozco ninguna comunidad así en mi ciudad, Barcelona. Ni siquiera sé si existe algún tipo de activismo o asociación de bartenders femenino.

“Hemos sabido construir como mujeres bartender una comunidad muy fuerte y leal. Así que si hablo con alguien, le voy a recomendar el bar de otra mujer. Si sé de una oferta de trabajo, voy a recomendar primero a una mujer. Y si voy a un bar y una mujer me sirve un buen cóctel, lo voy a poner en Instagram porque creo que debemos ser el altavoz unas de otras. Puede que no seamos muy buenas con la autopromoción, pero para eso está mi comunidad, para hacerlo por mí”, explica Dorman.

El sector todavía es machista

Vistas desde Dear Irving en Hudson. Nueva York, una ciudad donde las mujeres bartender se apoyan.

¿Está exagerando? Para nada. Esta mujer sabe muy bien de lo que habla y el sector de los bares sigue pecando de machista. “He estado en todos los niveles del bartending y una de las cosas que más se ven es que se contrata a mujeres por su apariencia, porque son monas. Eso sigue pasando. Otra cosa que también ocurre es que a los hombres se les promociona antes aunque una mujer lleve más tiempo en el puesto. Y es triste, porque las mujeres somos más responsables, más puntuales. El reconocimiento llega más tarde y por extensión, es más difícil para una mujer tener su propio bar. Y como pasa en otros sectores, hay muchas mujeres trabajando en bares pero muchas menos llegan a puestos de responsabilidad”, explica.

Viendo lo que ha visto, ahora que ella es la jefa, no actúa igual. “A las mujeres nos lleva más tiempo ser reconocidas, debemos trabajar más para llegar a donde llegan los hombres. Personalmente creo que haber trabajado duro y responsable tiene mucho más mérito que ser famosillo en esta industria y saberse autopromocionar, así que siempre promocionaré a una mujer de mi equipo antes que ir a buscar fuera una cara con tirón”, dice Meaghan Dorman.

Y si eso fuera poco, sólo hay que echar un vistazo a sus bares: El  90% de la plantilla está formado por mujeres. Y para Meaghan, eso forma parte del éxito. “Las mujeres somos muy buenas en la multitarea. No es una tendencia pasajera de ahora, es que de verdad que funciona. Las mujeres somos buenas trabajando en equipo, somos organizadas, grandes anfitrionas y sabemos darnos cuentas de qué es lo que va mal, no todo gira en torno a nosotras.  Así que yo pongo especial énfasis en contratar a mujeres, aunque me cueste más trabajo, porque creo que no se les da las suficientes oportunidades”, declara la bartender.

Parece fácil ¿no? Pero siempre planea el consabido tema de la maternidad, ése que hace que muchos empresarios no tengan las ideas tan claras como ella. Pues bien, no valen excusas:  “Yo no tengo hijos pero sí que hay mujeres bartenders en mis bares que los tienen. Y no voy a dejar escapara una buena trabajadora porque ha sido madre. Haré lo posible para que vuelva a mi equipo. Es mejor para mí, para ella y para el negocio que contratar a alguien nuevo”, aclara.

Y es que Meaghan, que vive en la ciudad que nunca duerme, no quiere ni oír hablar de incompatibilidades. “Tener hijos no tiene por qué ser el fin de esta carrera. Seamos creativos. Cambiemos los turnos, pongamos salas de lactancia, busquemos alternativas. Los bartenders no tienen que trabajar cada noche, 365 días al año. La gente tiene su vida, así que es nuestro trabajo como empresarias buscar soluciones. También empleo a gente madura, no quiero tener sólo un equipo de chicas de 22 años. Ese es otro tema que da para charlar largo y tendido. Y es nuestra responsabilidad crear empleo a gente de todas las edades y de todas las condiciones”, dice Meaghan.

Meaghan Dorman lo ha hecho y sus negocios van viento en popa.