Si tuviésemos que definir Marlowe Bar en una sola frase, sería: “es lo más moderno de lo clásico y lo más clásico de lo moderno”. Aunque, en honor a la verdad, esa definición no es nuestra sino de los propios creadores del Marlowe. Son Marc Pinotti, Pere Falces, Adrià Sánchez y Lorenzo Miglietta, cuatro jóvenes que decidieron tomar el pequeño local en la calle del Rec nº24 que ocupaba el mítico Gimlet de Juanra Falces, Javier de las Muelas y Nicolás Pulido en los años 80. Hoy el equipo del Marlowe Bar se ha ampliado con dos integrantes más: Aleksandra Dziubak y Jordi Roig Bosch.

El Gimlet fue un lugar emblemático en Barcelona, hogar de personas importantes relacionadas con la cultura de la ciudad y del país. Desvincularse de esa idea de local no fue fácil para los socios creadores del Marlowe Bar pero pueden decir ahora, un año y medio después, que lo han conseguido. Sin embargo, siguen practicando las cosas buenas que les enseñó su local predecesor: respeto por la coctelería clásica (y la no clásica también) y esmero por un buen servicio.

El local es pequeño, íntimo, sobrio y acogedor. Tienen una espectacular barra de madera que se lleva el protagonismo y unas cuantas mesitas con cómodos asientos. No encontrarás un gran letrero en la puerta con su nombre, tan solo el ojo de Philip Marlowe, detective ficticio creado por el escritor de novela negra Raymond Chandler. Dato importante: el trago favorito de Marlowe era el Gimlet. Ahora todo encaja…

De izq. y dcha. y arriba a abajo: Jordi Roig, Lorenzo Miglietta, Pere Falces, Adrià Sánchez, Aleksandra Dziubak y Marc Pinotti

Y hablando de cócteles… Mantienen algunos de sus antiguas cartas como el Sol y Sombra, el Linda Loring o el Largo Adiós. Por supuesto, no faltan los clásicos (con el Gimlet como gran estrella) , y siguen jugando a ser detectives: dime quién eres y te diré qué bebes. Tienen también una carta que llaman Marlowe Market, donde apuestan al máximo por la proximidad, tanto que, si es posible, ellos mismos recogen productos en  Collserola o en el Park Güell. Y si no, lo compran fresco en el mercado. No siempre encontrarás los mismos cócteles, porque no siempre todo está disponible, y ahí está la gracia.

Por si esto fuera poco, han lanzado una nueva carta. “Nueva” para nosotros, porque ellos la han gestado durante nueve meses con las ideas claras: proximidad, poder trabajar solo con dos botellas, intentar evitar los cítricos y explotar al máximo a Marlowe como nuevo concepto de bar. La carta, ilustrada por Carlos Castillo, se presenta como un cómic de novela negra situado en el año 2079, cien años después de que abriera el Gimlet. La historia transcurre en Barcelona, existe un nuevo orden mundial, se ha impuesto una segunda Ley Seca y Philip Marlowe se dedica a desvalijar bares ilegales.

Pan con tomate: un cóctel que encontrarás en su nueva carta

En cada capítulo, que se sitúa en una parte de Barcelona o tiene que ver con algo que pasa allí, se presenta un trago. Encontrarás entre los nueve cócteles de la carta algunos tan interesantes como el Pan con tomate (agua de tomate de pagés lactofermentada, jarabe de pan tostado, sake del Delta del Ebro y fino de Jerez), el Tibidabo (una especie de Gin Fizz con oxalis, Gin Mare y soda de plantas silvestres, que varía según la disponibilidad) o el Trompetas de la muerte (kéfir, Zapiain añejado, Kina San Clemente y trompetas de la muerte). Si hay algo por lo que vale la pena probar esta carta es por el producto de proximidad que se han empeñado en conseguir (¡hasta la vajilla es de productores locales!).

El cómic tiene un final abierto pues la intención es que se convierta en una trilogía en el futuro. De momento, disfruta de los nueve tragos que te ofrece el primer tomo acompañando a Philip Marlowe en sus andanzas.