La sumiller Marla González se dedica actualmente a la distribución de vinos en Clos Terroir. Entusiasta y polivalente, además de catas y asesoramiento, colabora con el programa de radio Tardeo del Primavera Sound con una sección de vinos para dummies, y vuelca sus inquietudes en su Instagram. Hemos charlado con ella en nuestra sección Perfiles Líquidos para saber cuál es su visión del oficio.


¿Cómo te iniciaste en el mundo del vino?

Es una buena pregunta y la respuesta es por casualidad. Yo trabajaba en la discográfica PIAS en Madrid llevando la parte de prensa y, paralelamente, siempre me había gustado comer y beber bien; de hecho cuando venían los artistas era yo quien los sacaba a estos “quehaceres”. Después de 5 años trabajando me vi en el paro, y en la música poco tenía que hacer. Y como me interesaba el vino, decidí probar suerte y mudarme a Barcelona para estudiar sumillería, así a la brava;  y bueno, el resultado salta al a vista, he encontrado mi sitio.

¿Qué significa tu oficio?

Todo. Porque me hace disfrutar de las pequeñas/grandes cosas que son lo importante. Siempre he sido una persona muy sensorial y ahora además comparto la vida con una pareja que también lo es, así que nuestro mayor hobby es disfrutar de un gran vino, una buena comida y comentarlo.

¿Qué aconsejarías a alguien que empieza?

Que no tenga miedo. El vino es pasión y el olfato se entrena a base de probar y probar y probar

¿Quiénes son tus referentes?

Suena muy mal pero no tengo referentes diría… sí hay muy buenos sumilleres de los que me gusta aprender, pero en este sentido no soy mitómana. Si tuviera que hablar de personas a las que me parezco, o me gustaría parecerme, una es Linda Díaz Morales, head sommelier de Gramona y amiga; es una crack y me veo muy reflejada en ella, ojalá con el paso del tiempo llegue yo a ser tan crack. También admiro mucho a Pilar Salillas, de Lagravera, es una mujer fantástica; y a Esmeralda García, otra genio del gremio. Luego podría nombrar a nuestro querido Santi Rivas, llegué a decirle que de mayor quiero ser como él, me encanta su enfoque del vino y creo que tenemos una visión similar.

Si hablamos de enólogos me declaro fan de Goyo García Viadero, Xurxo Alba de Albamar, Alvar de Dios y Dominik Sona de la bodega Koehler Ruprecht. Son cuatro enólogos que por mi trabajo conozco bien y aparte de grandes profesionales son personas increíbles. Digamos que siempre pongo por delante a la persona; el talento es más fácil de encontrar, una combinación de ambas cosas es lo realmente complicado.

¿Qué variedades te interesan más y con qué vinos las describirías a alguien?

Mis favoritas son una buena Pinot Noir de Borgoña, y llevaría un Gevrey Chambertin 2019 o 2016 y la Riesling, por ejemplo un Kallstadter Saumagen Riesling Auslese Trocken R 2011 de Koehler-Ruprecht.

¿Si te invitasen a una cena con amigos poco entusiastas del vino, qué llevarías?

Algo sencillo como una garnacha bien hecha: entra fácil y la entiende todo el mundo. Un buen albariño o un buen riesling sin demasiada evolución también sería una opción.

¿Qué libro acerca del mundo del vino recomendarías?

Si te gustan los maridajes recomendaría ¿Qué vino con este pato?, de Ferran Centelles; creo que es muy ameno y aprendes muchas cosas que luego puedes aplicar según tus gustos.

Si estás empezando,  el muy útil el Wine Folly: The Essential guide to wine de Madeline Puckette y Justin Hammack  y The 24 Hour Wine Expert, de Jancis Robinson.

¿Cómo se puede acercar el mundo del vino a la gente joven?

Los primeros responsables de esto somos los distribuidores y los hosteleros, para que la gente se acerque al vino la oferta debe ser buena. Por suerte cada vez es mejor, pero cuesta mucho crear cultura vinícola si la oferta es tan mediocre. Tendemos a pensar en la gente como consumidores sin criterio y eso no es así; si a alguien le das algo bueno lo aprecia y así se empieza. Cuando digo algo bueno no es necesariamente algo caro, sino algo hecho con cariño y con su propia levadura.

¿Cuál es el mayor reto al que se enfrenta el mundo del vino tras el Covid-19?

Creo que es un reto generalizado en cualquier industria, el reto de redirigir los esfuerzos y enfocarse en lo que en cada momento se necesita. En el caso de la pandemia es evidente que es el consumo en casa, las ventas en tienda y online han incrementado considerablemente. Con respecto a la crisis de materias primas nuestro gran reto es el vidrio o más bien la ausencia de él, en este caso no sé qué tanto tiene que ver con el Covid.

No quieres morirte sin haber probado antes…

Todos los Grand Crus de la Romanée-Conti.

¿Qué estilo de vino está más desprestigiado y que vino propones para apreciarlo?

Los Jereces y vinos similares. Yo propongo el Amontillado de Bodegas Tradición y para los principiantes su Fino, ambos son grandes vinos.

Dinos tres bares de vinos, de cualquier parte del mundo, que valgan la pena visitar.

La Fisna en Madrid, Viñoteca Bagos en Pontevedra, El Bisavis en Barcelona y te agrego un cuarto, Bodega Bonavista, una tienda en Barcelona con zona de degustación con una gran selección vinícola.

¿La igualdad entre hombres y mujeres en el sector está cerca o aún queda mucho camino por recorrer?

Creo que avanzamos despacito, pero avanzamos. Las primeras en hacer un esfuerzo por ser valoradas somos nosotras mismas, es obligatorio que nos apoyemos unas a otras para potenciar nuestro peso en el mundo del vino.