Maider Larrañaga es restauradora y sumiller en Arteaga Landetxea, en Arrasate,  y premio BMW Más Gastronomía a la mejor sumiller 2020 de Guipúzcoa. Además, colabora con el podcast sobre vino Felices los 4. Ella es la protagonista hoy de nuestra sección Perfiles Líquidos.


¿Cómo te iniciaste en el mundo del vino?

Me inicié casi por casualidad y sin que fuese una apasionada del tema. Hicimos una reforma en el restaurante, quitamos una barra grande y fea que me molestaba para poner lo que ahora es la vinoteca, queriéndole dar un giro a nuestra casa. Pensé que si tenía un espacio dedicado al vino, ¡algo tenía que saber acerca del tema!. Así que empecé a mirar qué tipos de formaciones había por ahí y la que mejor me cuadraba fue el master de viticultura y enología de la universidad de la Rioja. Fue durante dos años los fines de semana, bastante locura, porque salía a todo correr de trabajar para irme hasta Logroño, un par de días intensos de formación y vuelta al trabajo. Fue divertidísimo. Y empecé a percibir que aquello era un mundo mucho más extenso que definir el color del vino o su acidez. Después hice un par de cursos más en la Rioja, y unos años más tarde el curso de Sumillería en la Escuela Española de Cata. Ahora mismo estoy con la WSET3 (un poco atascado la verdad)

¿Qué significa tu oficio?

Más que un oficio es una manera de vivir y entender la vida. La manera en la que te mueves, tomas decisiones (vitales, laborales…) van siempre enredadas de alguna manera con el vino. Es más que servir un vino. Es intentar engatusar, convencer, sorprender, incluso enamorar a la persona que tienes delante. Hay que procurar que el vino que se tome sea el mejor que vaya a probar en una larga temporada. ¡Aquí, claro, hay tantos matices! Que sólo le gusten los vinos que conoce y no se quiera arriesgar, que sea cerrado al tema o que incluso digan que no les gusta el vino -estos para mí son los mejores-. Pero si en una de estas aciertas y resulta que le has brindado una experiencia que vaya a recordar, me parece que es una de las mejores sensaciones que puedes tener en la vida.

¿Qué aconsejarías a alguien que empieza?

Que beba. Que lo beba todo. Que pruebe lo máximo que pueda. Que viaje y que vea, que aprenda, que conozca y que sobre todo, no se suba a la parra. Esto tiene que ser una interpelación cliente-sumiller fluida y distendida, amigable y relajada, a mi modo de ver, el cliente viene a pasar un buen rato y nosotros tenemos un magnífico modo de proporcionarlo.

¿Quiénes son tus referentes?

Pitu Roca. Custodio Zamarra. Y todos los chavales jóvenes entusiasmados que lo viven y que conocen tanto. De todo el mundo se aprende algo siempre.

¿Qué variedades te interesan más y con qué vinos las describirías a alguien?

Esto va por fases. En líneas generales , quizás por emplazamiento y ser de Euskadi, aquellas que se adaptan a climas fríos. La Cabernet Franc me gusta mucho, también la Chardonnay por su versatilidad, la Tempranillo que es la que siempre hemos bebido en casa…

¿Si te invitasen a una cena con amigos poco entusiastas del vino, qué llevarías?

Si me invitan a una cena con gente poco entusiasta del vino llevo algo fresco, ligerito y algo dulce. Algún Pét-nat suele ser bien recibido siempre, blancos de variedades expresivas como rieslings, o algún gallego. Normalmente los vinos con algo de azúcar residual suelen gustar. De ahí pasamos a tintos ligeros que no tengan mucha carga de madera…

¿Qué libro acerca del mundo del vino recomendarías?

Me gusta mucho el Wine Folly porque lo explica fenomenal y es muy ágil.

¿Cómo se puede acercar el mundo del vino a la gente joven?

¡Sacándoles de la cerveza! Que empiecen a beber algún blanquito fácil por Dios, y de ahí ya vamos viendo… con el tema moscato tengo mi toma y daca, porque lo que llega aquí es un 
horror, pero si por ahí le metemos la patita a empezar a beber vino…  ¿No es mejor eso a que se  queden con la carita de toda la vida?

¿Cuál es el mayor reto al que se enfrenta el mundo del vino en el contexto actual de Covid-19?

El mundo ha parado en seco. Y el mundo del vino igual. Ya no hay ferias, no hay eventos … no hay nada. Todo es online y virtual y eso en un contexto donde es fundamental probar, oler y consumir el producto, pues lo hace imposible. Quizás esto hace incluso más importante nuestro trabajo porque ahora mismo la hostelería es la única ventana abierta que tienen los productores. Y por eso es tan importante dar a conocer a la gente cosas nuevas y diferentes, divertidas. Sacarles de la idea de que sólo existe el binomio Rioja-Ribera, que hay un mundo tan grande y tan interesante aparte de estas dos DO’s  -que, por otro lado, son maravillosas-. Tenemos una responsabilidad con la gente que pasa, primero, por interesarles por el vino , enseñarles que esto es muy grande y muy amplio, y después que se puede beber variado, diverso y bueno por un precio entre razonable y correcto, aunque no digo barato. De hecho, no debemos beber barato porque tenemos una responsabilidad con el agricultor. A cada uno, lo suyo, hay que poner en valor todo el trabajo que hacen. Y eso tiene un precio.

No quieres morirte sin haber probado antes…

Hombre pues me gustaría probar alguna vez un unicornio de esos super caros por ver si son mágicos…. Pepinos caros como Romanée Conti, o algún californiano tipo Harlan State o Screaming Eagle… lo típico. O algo que no haya. Que no se haga más.

¿Qué estilo de vino está más desprestigiado y que vino propones para apreciarlo?

El Jerez. No es que esté desprestigiado; es que por mucho que la gente diga que le encanta: no se bebe. Eso indica algo. Yo obligo a la gente a probarlo un poquito… y normalmente gusta pero es un mercado dificilísimo. Para esto me introduciría con algún blanco de palomino de Jerez pero sin crianza bajo velo. O con algún ligero toque de oxidación, que haya pasado levemente por bota para darle el toquecito y así tomarte un vino más accesible pero que tiene esas características del sur.  El txakoli también tiene un trabajo que hacer, aunque las nuevas generaciones ya están apostando fuerte por nuestro vino. Todavía hay mucha gente que te pregunta si quieres un txakoli o un vino blanco… pero poco a poco va cambiando el tema, aunque son máquinas pesadas que cuesta poner en marcha.

Dinos tres Bares a Vinos, de cualquier parte del mundo, que valgan la pena visitar.

Bagos, Angelita, Curdelón, Cigaleña… A los internacionales aún no llegué.

Cada vez hay más mujeres sumiller. ¿La igualdad está cerca o aún queda mucho camino por recorrer en el sector?

Siempre hay camino que recorrer pero cada vez hay más mujeres valiosísimas en el sector. Ahora el tema diría que está en un 40/60… así que vamos bien.