¿Qué cantidad de ginebra hay que añadir en un Dry Martini? ¿Un Manhattan se prepara en vaso mezclador o en coctelera? ¿En un Fizz es imprescindible añadir clara de huevo? Algunos cócteles han experimentado tantas variaciones, versiones e interpretaciones que resulta complejo determinar cuál es la forma única, original e indistinguible de prepararlo. Éste es el Top 5 de los que posiblemente sean algunos de las cócteles más versionados de la historia de la coctelería. Si aún no tienes tu propio método para elaborarlos, estás a tiempo.

Dry Martini

Uno con aceitunas. ENVATO

El Dry Martini es uno de los cócteles más famosos y, paradójicamente, también uno de los más controvertidos de la historia de la coctelería. No existe una forma estandarizada de prepararlo, carece de un origen claro y tampoco hay unanimidad acerca de cuál fue la primera receta.

Existen varias teorías acerca de cómo surgió este trago: que fue una variación del Martínez que ideó un minero californiano a finales del siglo XIX, que fue una creación inspirada en un deportista llamado Martine al que le apasionaba el Champagne, que lo ideó un barman del Knickerdocker Club de Nueva York a principios del siglo XX e incluso que nació como una estrategia de marketing para introducir el vermut italiano Martini en Estados Unidos. Sea como fuere, parece que este cóctel nació en algún lugar de Norteamérica entre 1880 y 1910.

Su receta tampoco está del todo clara. La International Bartenders Association establece que el Dry Martini se prepara con 6 partes de ginebra por 1 de vermut seco en vaso mezclador, colado y decorado con un twist de limón o una aceituna. Ahora bien, hay quien mezcla la ginebra y el vermut en el vaso mezclador y luego lo sirve directamente en la copa. Hay quien dice que lo mejor es servir primero el vermut para aromatizar los hielos, colarlo y luego añadir el gin. Hay quien prefiere perfumar la copa con el vermut antes de servir la ginebra. Y hay quien apuesta por añadir el vermut a los hielos, tirarlo todo –hielos incluidos– y luego remover la ginebra.

Por no hablar de las distintas recetas que se pueden encontrar en libros, tanto clásicos como contemporáneos. Así, por ejemplo, en el Bartenders Manual de Harry Johnson (1882) se cita una receta preparada a partes iguales con Ginebra Old Tom y Vermut seco junto a un golpe de bitter de naranja. A finales de la década de 1920 se preparaba con tres partes de Ginebra por una de Vermut. Incluso el escritor Ian Flemming se atrevió a inventar una receta para James Bond, el famoso Vodka Martini agitado, no mezclado.

Dadas las infinitas versiones que hay de esta receta, más que un cóctel es una categoría en sí mismo. Así, por ejemplo, si lo decoras con una cebollita en salmuera en lugar de una aceituna obtienes un Gibson. Si le echas un golpe de salmuera tienes un Dirty Martini. Con Licor de Café tienes un Espresso Martini. Con zumo de piña y frambuesa un French Martini. Y así hasta la eternidad. 

Gin Fizz

Aquí, un Ramos. BBER MAGAZINE

El Gin Fizz es un cóctel clásico a base de ginebra, azúcar, zumo de limón y soda. Son los mismos ingredientes que el Tom Collins, y en proporciones muy similares, con la diferencia de que el Collins se elabora directamente en vaso, mientras que el Fizz requiere de la coctelera.

Nuevamente hay que remontarse al Bartenders Manual para encontrar una de las primera referencias a este trago. De hecho, no aparece una, sino seis recetas diferentes. Desde entonces el Fizz ha ido experimentando innumerables evoluciones, interpretaciones y versiones. 

La receta más estandarizada se prepara con 45 ml de ginebra, 30 ml de zumo de limón, 10 ml de azúcar y 8 ml de soda –que se añade en el vaso, después del agitado del resto de ingredientes–. Pero estas son las versiones más populares:

  • Silver Fizz: añadiendo clara de huevo.
  • Golden Fizz: añadiendo yema de huevo.
  • Royal Fizz: añadiendo un huevo entero.
  • Diamond Fizz: reemplazando la soda por vino espumoso.
  • Ramos Gin Fizz: con zumo de lima, clara de huevo, crema de leche y agua de azahar.
  • Japanese Gin Fizz: con un golpe de licor de lichi.
  • Whiskey Fizz: sustituyendo la ginebra por Bourbon.

Manhattan

¿Lo inventó la madre de Winston Churchill?. BEBER MAGAZINE

Este cóctel nació en la segunda mitad del siglo XIX en Nueva York, coincidiendo con la llegada de vermuts italianos a Estados Unidos.

Su receta original consta de dos partes de Whiskey de Centeno, vermut dulce y un golpe de Angostura. Sin embargo, la mínima variación a la hora de combinar estos tres ingredientes genera resultados totalmente diferentes. Algunas versiones tienen que ver con las proporciones de los ingredientes. Otras en el número de golpes de Angostura o en la forma de elaborarlo, en vaso mezclador o coctelera.

Por ejemplo, sustituyendo el Whiskey de Centeno por Whisky Escocés obtenemos un Rob Roy. Este cóctel se hizo muy famoso en Broadway a finales del siglo XIX, coincidiendo con un musical del mismo nombre. El Reverse Manhattan se elabora invirtiendo la proporción de Whiskey y Vermut.  Y si la mitad de Vermut dulce se reemplaza por Vermut seco, obtendremos un Perfect Manhattan. 

Con Brandy, Ron o Tequila en lugar de Whiskey se obtienen un Brandy, Cuban o Tijuana Manhattan; respectivamente. Y algunas versiones más arriesgadas sustituyen el Vermut por  Chartreause o Dubonet. 

Mojito

receta de mojito

Lo único que sabemos: es cubano. BEBER MAGAZINE

Ron, azúcar, zumo de lima, hierbabuena y soda son los ingredientes del Mojito. En esta lista no se menciona en ningún momento la fresa, la sandía, el mango, el plátano, la manzana o la naranja. Pero es muy probable que hayas probado Mojitos de alguno de estos sabores. Y es que la neutralidad de la base admite diferentes tipos de fruta.

No está claro dónde ni cuándo nació el Mojito. Se dice que en los navíos del corsario Francis Drake (1540 – 1596) se prevenía la disentería con una mezcla de aguardiente, lima, azúcar y hierbas aromáticas; y que de ahí evolucionó la bebida. En cualquier caso, el Mojito se sirvió por primera vez en la barra del Sloppy Joe’s, en La Habana y, la verdad, un sour de ron, aromatizado con hierbabuena, recuerda mucho al Mint Julep.

Hay tres estrategias básicas de versionar un Mojito. La primera tiene que ver con el añadido de amargos. Así fue como nació el conocido Mojito Criollo, que lleva un golpe de Angostura. La segunda vía guarda relación con el mixer gaseoso que se utilice. En algunos sitios sustituyen la soda por Champagne –Mojito Royal– u otro vino espumoso. La tercera alternativa altera el elemento dulce, sustituyendo el azúcar por siropes de sabores o purés de frutas.

Tampoco hay que olvidarse del Ron. No sólo por el tipo de ron que se utilice sino porque algunas variaciones del Mojito ni siquiera lo utilizan: el Mosquito, por ejemplo, emplea Whisky. Existen también versiones con Tequila –Mexican Mojito–, con Ginebra –London Dry Mojito– y sin alcohol –Mojito Virgen–.

Este fenómeno de tunear el Mojito con purés, zumos y siropes de frutas también se ha extendido a otros dos clásicos de la coctelería como el Daiquiri y el Margarita.

Gin Tonic

¿Combinado o jardín botánico? ENVATO

Hasta hace no tantos años había tres maneras convencionales de prepararlo. Al estilo clásico con corteza de cítrico, al estilo British Navy con Angostura y Ginebra Plymouth o como trago corto, con la medida de ginebra y tónica rebajadas, algo muy popular en Reino Unido.

Sin embargo, con el auge de las llamadas Ginebras Premium este combinado clásico ha entrado en una nueva dimensión que admite no sólo diferentes Ginebras, sino también combinaciones casi ilimitadas en lo que a tónicas e ingredientes aromatizantes se refiere.

Un dato que ilustra la capacidad para versionar este cóctel: en España se comercializan casi 400 ginebras y más de 40 marcas de tónica diferentes. A partir de ahí, sumémosle la larga lista de cortezas cítricas, bayas, semillas, hojas, flores y frutas con las que darle un toque personal.