‘Decid lo que queráis sobre la bebida, a mí me salvó la vida’. Así se presenta Matthew Wyne en su web Letters & Liquor. Aunque fuera de contexto pueda parecer una frase un tanto extraña, en realidad no lo es. Matthew es diseñador gráfico y se enamoró de los cócteles por una de esas casualidades que pasan en la vida. Había viajado a Los Ángeles para trabajar en un rodaje que fracasó estrepitosamente y, en el aeropuerto, con la cabeza llena de preocupaciones, leyendo una revista para distraerse, dio con un artículo de David Wondrich sobre el Manhattan. Al llegar a casa, le hizo la cena a su mujer y le preparó el cóctel en cuestión. Después de ver cómo lo habían disfrutado y cuánto tema de conversación les había dado, empezó a investigar obsesivamente sobre coctelería. Fue solo cuestión de tiempo que los cócteles empezaran a ser parte de su trabajo. Matthew creó Letters & Liquor: la historia de la coctelería y el lettering en 52 ilustraciones (de momento va por la número 42), desde 1690 hasta 1990.

Siendo sincera, no recuerdo bien cómo llegué hasta su página, pero desde el primer momento me llamó la atención lo bonitas y diferentes que son sus ilustraciones y me dije que todos esos elementos tan cuidados no podían estar ahí de forma aleatoria. ¿Cómo pensaba él cada uno de esos cócteles? Allá que fui a averiguarlo.

“Soy una persona mucho más feliz gracias a la magia del cóctel” expresa Matthew Wyne

BEBER Magazine: ¿Cómo y por qué empezaste Letters & Liquor?

Matthew Wyne: Empecé Letters & Liquor porque soy un diseñador gráfico que se enamoró de los cócteles. Tenía dos objetivos con este proyecto: aprender sobre historia de la coctelería en profundidad y empezar a trabajar con destilados y marcas.

BM: ¿Qué aspectos de un cóctel tienes en cuenta a la hora de crear tus ilustraciones?

MW: Antes de crear una ilustración, estudio el momento y lugar en los que el cóctel fue inventado. Me pongo en los zapatos de un diseñador que hubiese estado en este tiempo y espacio. ¿Cuáles eran sus influencias? ¿De qué herramientas disponían? ¿Cómo influenciaban esas herramientas su trabajo? Este proceso me ha enseñado muchísimo sobre por qué los diseños de cada época son como son. Las formas y estilos que vemos no son en absoluto arbitrarios. Todos tienen una historia detrás, una razón por la que aparecen de la forma en que aparecen. Dar con el porqué de esa razón hace que mi trabajo sea auténtico.

BM: ¿Cómo eliges qué tipo de letra utilizarás en tus ilustraciones?

MW: Escoger la letra varía mucho de un cóctel a otro. Algunas están muy claras. Por ejemplo, el Mai Tai era un cóctel de autor de Trader Vic’s y todos sus menús tienen una tipografía muy similar. Por eso utilizar ese estilo en la ilustración fue algo natural. Otros cócteles, sin embargo, son más desafiantes desde la perspectiva de la tipografía. El Martinez no está asociado a ninguna persona o bar en particular, pero lleva old tom gin, un estilo que tenía unas etiquetas muy expresivas en su época de auge. Detecté en ellas un tipo de Tuscan lettering y construí la ilustración alrededor de esa idea.

BM: ¿Cómo eliges los colores? ¿Y el resto de elementos adicionales que añades a las ilustraciones?

MW: Los colores están muy influenciados por la manera en que se reproduce el arte. El French 75, por ejemplo, está inspirado por Alfons Mucha, que utilizaba muchas capas de impresiones litográficas para dar lugar a colores sutiles y terrosos. Apreciad en la ilustración (del French 75) cómo las hojas verdes están bordeadas con naranja. Él utilizaba ese truco de contraste para hacer que sus dibujos resaltasen. En la ilustración Classic Age hay una clara referencia al tiempo en que se encontraba mucho pan de oro en las botellas de los boticarios.

BM: ¿Cómo sueles documentarte para escribir los posts de tu página web?

MW: He investigado mucho durante años para ir construyendo Letters & Liquor. Tengo docenas de libros de coctelería y acudo a muchos blogs, que menciono siempre en mis posts. También estoy en contacto con otros escritores especializados en coctelería a través de Twitter: personas como Ted Haigh o David Wondrich, quienes ayudaron a fundar el Museum of the American Cocktail. Y lo más importante es que he viajado: a Nueva York, a Nueva Orleans, Milán y París, donde he podido encontrar fuentes valiosísimas en archivos privados.

BM: ¿Has conseguido trabajar con marcas gracias a Letters and Liquor? ¿Con cuáles?

MW: He tenido mucha suerte y he trabajado con varias marcas de destilados desde que comencé con Letters & Liquor. Ilustré a mano un libro de cócteles para Sipsmith Gin y tengo proyectos con St. George Spirits, Hotaling & Co y L’Orgeat que deberían salir a la luz a finales de este año.

BM: ¿Has trabajado alguna vez como bartender?

MW: He trabajado en algunos eventos de bartenders desde que empecé con Letters & Liquor pero nunca he trabajado como un bartender real. Tengo un respeto enorme por los bartenders. Es muy difícil memorizar una larga lista de cócteles, hacerlos a velocidad de la luz, recordar todas las comandas cuando el bar está lleno, y aún así, ser capaz de cobrar, encontrar el cambio, reponer botellas y tratar con el inevitable cliente difícil. Me gustaría aprovechar esta entrevista para expresar mi admiración a la comunidad coctelera. Cada persona que he conocido desde que empecé este viaje ha sido muy amable y siempre me han brindado ayuda. Es muy reconfortante y alentador pasar tiempo con las personas que dedican su tiempo a estudiar la historia de la coctelería y el arte de la hospitalidad. ¡Cheers a todos los que hacéis esto increíble!