En enero de este año, IBM y NRF (la asociación de retail más importante del mundo) publicaron un estudio que asegura que un tercio de los consumidores había dejado de comprar marcas que les gustaban por falta de confianza en sus políticas medioambientales y que otro tercio estaba dispuesto a dejar de hacerlo. Eso denota interés en la sostenibilidad de las marcas.

Atrás quedaron los tiempos en que el acto de consumo respondía únicamente a la mejor estrategia publicitaria. Hoy el consumidor sabe que sus actos de consumo son políticos, y que sus compras son votos de confianza o castigo. Y aunque vamos muy tarde para parar los efectos del cambio climático, la ciudadanía cada vez está más concienciada y utiliza este poder que, colectivamente, puede cambiar (y mucho) las cosas. Las marcas lo están entendiendo –a duras penas–  y, ya sea por conciencia o por que la sostenibilidad es rentable, muchas están buscando alternativas más respetuosas con el medio ambiente.

Pero, ¿qué pasa cuando la marca es la que quiere transitar hacia la sostenibilidad pero el sistema se lo impide? Esto es lo que le ha ocurrido a la destilería artesanal Gin Nut. Este año sacaron al mercado Basic de Nut, una ginebra que se despojaba de todo lo superfluo (publicidad, marketing, etiquetaje) pero también de otros elementos más tangibles como precintados o vidrio pesado para ofrecer, en palabras de uno de los socios, David Urgell: “una ginebra que, sin renunciar a la calidad, volviera a lo básico con los botánicos esenciales, un tapón de corcho, un vidrio más ligero y una etiqueta mínima”.

Gin basic de nut

La Basic de Nut, una ginebra minimalista.GIN NUT

Y aunque la Basic de Nut en botella ya contiene en sí misma un ejercicio hacia la sostenibilidad, sus creadores quisieron ir más allá y se les ocurrió ofrecerla también en formato a granel para poder venderla en envases reutilizables en bodegas. Como se ha hecho con el vino y el vermut toda la vida, vamos.

Se hicieron con unos bidones de 20 l de acero inoxidable reutilizables y elaboraron botellas con la marca para que el consumidor pudiera rellenarlas una y otra vez. Incluso llegaron a instalarlos en algunas bodegas de la zona.  Consultaron con gente supuestamente experta de su alrededor y no parecía haber ningún problema. Pero lo había. La ley solo permite a las bebidas de más de 15º alcohólicos (las que están sujetas a impuestos especiales) ser dispensadas a granel en los lugares donde el consumo es inmediato, (por ejemplo, un bar) pero no en una tienda o establecimiento similar.

El tema es controvertido. Lógicamente la ley está hecha para proteger al consumidor. Pero en su concepción, la propia ley parte de la base de que el distribuidor puede ser un tramposo y adulterar el contenido para sacarle un mayor beneficio. Y aquí es donde surgen las preguntas. ¿Acaso no se puede adulterar el vino o la cerveza a granel con el mismo propósito? ¿O no se podría adulterar igualmente en un bar o un evento donde sí está permitido? En última instancia,  ¿cuántas iniciativas que persiguen la sostenibilidad más deben caer a causa de una legislación estricta para que al menos se revisen las leyes?

Bidon gin nut

Un bidón solitario. GIN NUT

De momento la Basic de Nut se puede encontar a granel en algunos bares y eventos , pero no en bodegas. En una de ellas, se mantiene el bidón inutilizado como recuerdo de lo que pudo haber sido y no fue.