La humanidad consume bebidas alcohólicas desde tiempos inmemorables y, como no podía ser de otra manera, cientos de historias tienen al buen (y mal) beber como protagonista. Y en BEBER nos preguntamos, ¿cuáles habrán sido las más curiosas? Aquí van cuatro.

1. La moderación griega

Como bien es sabido, a los griegos (de la Antigua Grecia) les gustaba empinar el codo bastante. El poeta Eubulus creía que existía una dosis perfecta para el vino, y esa era tres cílicas: la primera, por salud; la segunda, por amor; y la tercera, por placer. Además, expresaba que era de sabios irse a casa una vez la tercera cílica se hubiera terminado. De lo contrario, la cuarta, llevaría a la violencia; la quinta, al escándalo; la sexta, a la embriaguez… y así hasta llegar a la décima, a la que le atribuye la locura y, ojo aquí, el lanzamiento de muebles.

2. Ginebra fuera de control

En el siglo XVIII a los británicos se les fue de las manos la ginebra. Aquella bebida que desde principios del siglo XVII se había utilizado con fines medicinales para mejorar la función renal y la digestión e incluso para combatir la malaria, pasó a ser la peor droga que podía consumir el hombre. Cuenta la historia que, bajo el pretexto de su poder medicinal, los británicos empezaron a consumir ginebra de manera diaria. Los empresarios, ávidos de vender más y más ginebra, comenzaron a añadirle aditivos a la ginebra para hacerla más atractiva al paladar. Así, las malas destilerías y la ginebra de pésima calidad crecieron tan rápido como lo hacía el número de consumidores. El consumo de esta bebida adulterada no tardó en afectar negativamente a la sociedad y con el fin de frenar la situación se estableció la prohibición en el “Acta de la ginebra” del año 1751. Lejos de acabar con el problema, consiguieron que las destilerías clandestinas proliferasen y que la ginebra perdiera aún más calidad. 

3. Sucking the monkey

Cuentan por ahí que durante la Batalla de Trafalgar el Almirante Nelson de la Marina Real Británica fue asesinado en la cima de su barco por un francotirador francés. Con el fin de preservar su cuerpo hasta la llegada a Inglaterra, lo metieron dentro de un barril de brandy -aunque algunos difieren diciendo que era ron-. Cuando llegaron a destino y abrieron el barril, el Almirante estaba ahí pero el brandy no. ¿Cómo se explica esto? Los marineros habían hecho un agujerito en la madera del barril y se habían bebido el contenido con una pajita. No está del todo claro que esta historia sea real, pero sí lo es que los marineros hacían este tipo de truquitos. Esta práctica se conoce popularmente como sucking the monkey o tapping the almiral.

El Almirante Nelson acabó sus días en un barril de brandy.

4. El señor del sombrero verde

Durante la época de la Ley Seca de EEUU los congresistas no dejaron de beber alcohol. Y esto se sabe porque había un hombre al que llamaban “el señor del sombrero verde”, cuyo  nombre real era George Cassiday, que se encargaba de suministrar botellas de alcohol en el Congreso. Repartía unas 25 botellas al día y, ojo, había votado a favor de la ley. La policía dejaba que entrase a cualquier hora pero, después de cinco años, un policía dijo “basta” y lo acabó arrestando por vender casi seis litros de whisky a un congresista.