Debemos reconocer que normalmente recibimos con suspicacia los macro-locales. En general, solemos asociar estos gigantes a enormes grupos hosteleros que replican fórmulas a golpe de talonario y donde lo último que vas a encontrar es encanto, dedicación o sueños personales.

Por suerte, no siempre los prejuicios son reales. La Textil es macro, sí, muy macro. Una macro-cervecería, un macro-restaurante y una (futura) sala de conciertos. Pero detrás no hay un grupo enorme frotándose las patitas del dinero fácil, sino una persona que, además de ser profesor de literatura, ha hecho del home brewery su pasión. Se llama Brian Blazek y para poner en marcha su proyecto personal cuenta con la ayuda financiera de un matrimonio amigo, quienes han confiado en él para que lo haga como le pide el cuerpo.

La Textil Brian

Brian Blazek. Say yes al hombre que lo ha hecho posible. Foto: Cira López

La Textil vio la luz en Barcelona en mayo de este año como cervecería artesana y restaurante. Pero cuando vayas verás que el local da para más. Eso es porque algún día, cuando la burocracia, las no-restricciones COVID y los permisos lo permitan, contará también con una zona de música en vivo, cerrando el triángulo de lo que para Blazek es el sentido de la vida: beber bien, comer bien y escuchar buena música en buena compañía. Incluso el nombre del local, más allá de la referencia explícita al uso anterior del mismo (un almacén téxtil) y al distrito donde se encuentra (Eixample derecho), hace alusión al tejido social que construyen los bares, y que se entrelaza como los hilos de una tela.

Nos encontramos pues con 1100 m2 donde peregrinar a por cerveza artesana que se elabora en la parte de atrás del local (con una fábrica con capacidad para producir 120.00 litros anuales) y a por alguno de sus platos de autor, creación del chef Pablo Lagrange, ex jefe de producción de los ahora desaparecidos Tickets y Pakta.

Cervezas sí, pero sigue leyendo que hay mucho más

Decir que la Textil es cerveza artesana y buena comida sería simplificar demasiado las cosas. Blazek tuvo siempre en mente una teórica e interesante visión de un espacio que congregara a gente muy diferente entre sí para trabajar y colaborar con ellos y, a nivel negocio, poder ofrecer múltiples puntos de acceso a un rango de clientes muy amplio, todo ello haciendo lo que más le gusta en la vida: cerveza y destilados que hagan feliz a la gente.

La Textil tirador

Sea como sea tu paladar, hay una cerveza para ti. Foto: La Textil

Con el parón COVID se centró en el primer estrato: la cerveza artesana. En la Textil encuentras 21 cervezas de barril, lo que garantiza que casi cada paladar tendrá una a su gusto. Si eres de l@s que repites y te instalas en una experiencia rutinaria, siempre encontrarás dos o tres lagers de barril como su ya clásica pilsner So What. Si te gusta arriesgar y probar, el resto de las propuestas no te van a defraudar, ya que Brian, en calidad de jefe cervecero, se lo pasa pipa jugando, conceptualizando y experimentando con ingredientes de todo tipo para ti.

El nota, por ejemplo, es una sour con hibisco, lima y verdadera agua de mar salada. Es tan sorprendente que perfectamente puede ser una buena cerveza para la gente que no le gusta la cerveza. Coco puffz está hecha en colaboración con Nomad Coffee. Es, por tanto, una cerveza a base de café, una brown ale pero más ligera. La doble IPA Drip tiene aromas de resina y un buen toque amargo que equilibra su corpulencia y alcohol.

Pero por mucho que pongamos el énfasis aquí en la cerveza artesana, las largas barras y contra-barras de La Textil dan para mucho más, haciendo el local un refugio adecuado para todas esas personas a las que (inexplicablemente) no les gusta la cerveza. Encontrarán un amplio abanico de refrescos y cócteles artesanos; kombucha de Casa de la Kombucha, café de Nomad y una bien surtida selección de vinos locales, la mayoría de ellos ecológicos o naturales. Como fetichista del mezcal y el whisky, Blazek está actualmente trabajando en un bonito catálogo que próximamente estará disponible.

Cuando cerca es delante de tus narices

En la Textil, todo es de proximidad excepto su creador, natural de Montana (EEUU) y que ha vivido en países como Japón, Nigeria, Ecuador, Arabia Saudí o Estados Unidos. Este nómada tenía claro que la clave para evitar que las grandes corporaciones centralicen la producción de recursos en macro áreas específicas es, precisamente, “buscar y contratar a los pequeños negocios familiares que nos rodean, asegurarles una vía para comercializar sus productos y garantizar su supervivencia, porque es lo que permite preservar la identidad cultural de una región”.

La Textil latas

Hasta las latas son de proximidad. Este diseño es del artista @arnau_blanch. Foto: La Textil

El diseño de las latas de La Textil son obra de artistas locales como Adrià Cuernolobo, Arnau Blanch o próximamente el novelista gráfico Jaime Martín. La barra y la contra-barra son obra de un carpintero de Girona, que la hizo con la madera de un ciprés alcanzado por un rayo. Es la cara más visible de un local amplio, hecho con materiales naturales y con un cierto aire de refinamiento que no disfraza su carácter sencillo;  un lugar que Brian Blazek define como “tan solo un sitio donde tomar cerveza y buena comida”. La obsesión por la cercanía es literal, tanto que Balzek lo ha convertido en su leitmotiv: “Quería estar seguro que todo el mundo pudiera ver no sólo que todo lo que hacemos es casero, sino que lo hacemos delante de ti; de que la gente pudiera ver y sentir todo el proceso, fuera una cerveza, un plato o un concierto”.

Street Food internacional y estacional

Con esta filosofía, la cocina abierta 360º de La Textil es la lógica materialización de una oferta que sirve lo que Blazek ha denominado “Comida bebible de todo el mundo para compartir”. Y tras agónicos meses en los que creía que no iba a dar con la persona capaz de hacerla realidad, un día se topó con Pablo Lagrange de una forma que define como “feliz coincidencia”. Con él, Blazek encontró al chef que tenía en mente: “un cocinero que tuviera habilidades nivel estrella Michelin pero sin todas las pretensiones que van asociadas a ello; donde la comida hable por si misma, sin distracciones, volviendo a la función básica que tiene sin parafernalias”.

Los platos de la Textil son un ejemplo de cocina de aprovechamiento y de creatividad. Al mediodía ofrece una selección pensada para compartir, muchos de ellos recién salidos de la brasa (la cocina está presidida por un equipamiento Josper que quita el hipo) donde el producto es el protagonista y el concepto, la música que lo acompaña. Platos como el cracker de cebada (reciclada de elaborar la cerveza), el Tomate del Pau (Santamaría) con fresa y crème fraîche (dos frutas que simbolizan el principio y el final de una comida) o las patatas ácidas, que llevan una emulsión con un punto picante se pueden combinar con la berenjena embarrada (el barro es su propia piel infusionada) o la merluza con huevas esferificadas de clara confitada de huevo y frutos secos, lo que permite crear un menú propio en base a las preferencias o necesidades personales.

Platos La Textil

Pablo Lagrange cocina cositas como esta. Foto: La Textil

Por la noche, Lagrange ofrece recetas que él define “más oscuras, nocturnas”. Se basa en la llegada del otoño y crea a partir de las ideas de intensidad, humo, madera y proteína platos como la picaña de ternera con una vinagreta de lechuga de potente sabor herbáceo (apto para el paladar de la vaca que te estás zampando) braseada al Josper con tallos de eneldo encurtidos. El sumiller Sergi Bernet propone vinos locales y ecológicos para acompañar como el Nemiña, un vino hecho por Cyclic Beer Farm,  cervecera artesana con la que colaboran. Es un Penedès sin apenas intervención y totalmente natural que permite disfrutar con plenitud de la uva Xarel·lo. Otra propuesta es la feliz iniciativa “Vins de Pagesos & Pageses” (Vinos de Campesinos y Campesinas), que se ofrece en formato brick de tres litros y tras el cuál encontramos un fascinante y real proyecto para dignificar los precios que se pagan a los productores y productoras. Ojo que muy pronto lo podrás tomar directamente en porrón si te apetece.

Si has llegado hasta aquí seguro que ya planeas tu visita a La Textil, un local que una ciudad como Barcelona, donde la escena craft beer no para de crecer, sin duda necesitaba. Encontrarás mucha gente del barrio, amantes incondicionales de la cerveza artesana, y los primeros turistas bien informados. Y a mí.


La Textil: Casp, 33B. Tel. 931 40 55 15. Mapa.