Pocos clásicos de la coctelería son más clásicos que el Dry Martini. Y simples. Gin, vermut y tira que te vas. Pocos tragos, también, están más rodeados de parafernalia. Innecesaria, yo diría, desde el punto de vista de la bebida pero conveniente desde el punto de vista de la liturgia. Este receta fácil de Dry Martini se carga, absolutamente, toda la ceremonia.

Por ese motivo, yo no la recomendaría a ningún bar con pretensiones de etiqueta, ya sabemos que la teatralidad viste mucho. Pero sí la sugeriría a cualquier persona que reciba en casa y quiera ofrecer una buena copa sin complicarse ni tener que comprar un vaso mezclador, ni cuchara de bar, ni jigger. Prescinde por completo del stir –el removido con hielo en vaso mezclador– y de medidas.

Los más académicos dirán que esta receta es un crimen. Yo les retaría a distinguirla a ciegas de una preparada siguiendo la ortodoxia. Ahí queda eso.

Si quieres preparar un Dry Martini fácil en casa, esta es tu receta. Si siempre has querido probar esta bebida pero nunca te has atrevido porque le tenías respeto, dale también.

Y no tomes más de dos o acabarás como la Moñoño.

Ingredientes

  • Ginebra London Dry que hayas enfriado en el congelador.
  • Vermut extra seco que hayas enfriado en la nevera.
  • Piel de limón.

Elaboración

  1. Llena el tapón de la botella de vermut con vermut y sírvelo en una copa que hayas enfriado en el congelador.
  2. Llena la copa con ginebra helada.
  3. Aromatiza y decora con un twist de limón.