Inauguramos Perfiles Líquidos, una sección de entrevistas realizadas por Mauri Jiménez, de Cocktails perque sí, a mujeres y hombres del mundo de la coctelería, el vino, los destilados y la cerveza. Dedicamos la primera a Judit Cartex, una de las brewers más potentes del panorama nacional.

Cómo y cuándo te iniciaste en el mundo de la Cerveza

Sucedió de forma muy natural y sin darme cuenta. Sencillamente empecé a tomar cervezas en el bar de muy jovencita. A los 15 años me pedí para Reyes una puta caja de Voll-Damm y unos Fritos Barbacoa –absoluta novedad, antes no había más que patatas y cortezas– y me lo trajeron. Venía con una cartilla de estricto racionamiento, pero la mecha ya estaba encendida.

A los 19 o 20 años me acercaba muy a menudo a la cervecería Glaciar de la Plaza Real de Barcelona, donde ya trabajaban muchísimo la cerveza de ‘importación’ o ‘internacional’. Allí el jefe siempre me decía: “eres joven para beber. Pero como lo vas a hacer de todas formas, bebe bien”. Y me daba a probar diferentes estilos.

Poco a poco asumí que la cerveza era una parte muy esencial de mi vida: con un grupo de colegas, nos hacíamos catas de cerveza: íbamos a La Semana Europea de El Corte Inglés y pillábamos de todo. Era divertido descubrir y coleccionar sabores nuevos.

Ya de mayor rondaba una asociación donde daban talleres y muestras de artesanas e hicimos la primera en casa de un amigo. Entonces comprendí que era eso lo que yo quería.

En cuanto hice mi primera artesana para comercializar como nómada, busqué socios para montar una brewery, compramos la unidad productiva de un pionero que cayó enfermo y se lo pulía todo y parimos una cervecera desde cero: Cervesa Barra. Yo era la brewer, la comercial, la embotelladora, la limpiadora… Aprendí que llevar una brewery es algo serio y muy duro.

Al segundo año, todo se jodió: hubo un corrimiento de tierras en el polígono que partió nuestra nave en dos. Nos desahuciaron con todo allí dentro: maquinaria, ilusiones, cerveza, vida… y nos quedamos sin nada. La fuerza del sector quiso que yo no me retirara, y tras un paso breve por la cervecería La Rovira, me ficharon en Garage Beer Co. donde me volví a sentir brewer. También me impliqué a fondo con GECAN para devolver algo a mis compañeros que no dejaron que me hundiera con mi nave: hoy en día soy la Vice-Presidenta del Gremio, co-dirijo el dossier anual Estudio de la Cerveza Artesana en Catalunya junto a Mikel Rius de Barcelona Beer Festival y dinamizo un montón de actividades. Y tras casi tres años en el brewer dream team de Garage, me hicieron una buena oferta en Cervesera del Montseny, donde ahora ocupo la posición de Responsable Comercial.

¿Qué es para ti tu oficio?

No lo he pensado nunca, pero creo que es mi lugar en la vida. He encontrado la forma de unir mi capacidad de trabajar con mi pasión por la cerveza. Y me motiva mucho vivir la sensación de formar parte de algo que estamos creando, generando, participar en un sector nuevo, muy joven –apenas 15 años de vida– que se ha forjado en plena crisis económica. Ha sido duro pero somos jodidamente afortunados: ¡hacemos cerveza, elaboramos felicidad!

¿Qué le dirías a alguien que empieza, que quiera formarse, ¿qué le aconsejarías?

Que se preparara bien, sobre todo en la formación empresarial. Hacer cerveza requiere mucho conocimiento y pasión pero venderla, re-invertir, contratar… eso es mucho más difícil.

Y que trabaje duro. Que haga mucha cerveza, que intente comprender qué pasa dentro del fermentador y que mire al mercado y tenga claros los objetivos. A alguien que no tenga muchas ganas de trabajar duro y quiera forrarse, no le aconsejaría para nada este negocio.

¿Quienes son tus referentes nacionales ? ¿E internacionales?

Agullons, Montseny, Mosca como absolutos luchadores pioneros. Soma y Mager como magos con futuro brillante. Amor incondicional a Garage, La Pirata y a los proyectos locos como La Calavera. ¡Soy muy fan de las cerveceras catalanas! Tengo un gran referente que no es una brewery: el Barcelona Beer Festival es imprescindible para explicar por qué estamos aquí.

A nivel internacional: Dougall’s, BonVivant, Cascade, Bionoc, 18th Street, Prairie… no acabaría nunca.

¿Qué variedades te interesan más y qué cervezas – que no sean tuyas- le recomendarías a alguien?

Me gustan muchísimos estilos y puedo surfearlos en una misma sesión. Lo que más tomo son IPAS en todos sus registros –de lo más amargo y seco a lo más afrutado y dulce– y toco bastante las Amber Ales y las Berliner Weisse. Amo las Saison y un buen copón de Barley Wine para una tarde lánguida de domingo o una buena Imperial Stout para entrar en calor.

Si te invitan a una cena con amigos poco fans de la Cerveza, ¿que llevarías?

Una Lager bien hecha, una Saison suave y aterciopelada, una Session Ipa mega aromática, una buena Pale….nada extremo pero muy bebible.

¿Qué libro acerca del mundo de la Cerveza recomendarías?

Sin ninguna duda: La cerveza…poesía líquida, de Steve Huxley.

¿Cuál es el mayor reto al que se enfrenta el mundo de la Cerveza en el contexto actual de Covid-19?

Pues sinceramente, el mismo que toda la sociedad: el retorno a la normalidad –no la nueva, eh?– y recuperar la confianza en el abrazo. Habrá que volver a los bares, conciertos, fiestas, estadios de fútbol… ahora se ve tan lejos, ¿verdad? Los bares están sufriendo muchísimo y sin ellos, nuestras cervezas no llegarán al público: son nuestros brazos, nuestros ojos, nuestras bocas.

No quieres morirte sin haber probado antes…

La última novedad de Soma, sea la que sea!!!

¿Qué estilo de cerveza está más desprestigiado y qué cerveza propones para apreciarlo?

El mal trato que se le ha dispensado a las Lager, por ser las más replicadas a nivel comercial, lleva este estilo al máximo nivel de desprestigio. Es un estilo complicado de elaborar y de rentabilizar a pequeña escala y sin embargo es uno de los más castigados en las apps de valoración de cervezas. Recomiendo mucho las elaboraciones de Gall Negre y la Lager de Montseny: ¡te reconcilian con el estilo al instante!

Dinos tres cervecerías, de cualquier parte del mundo, que valgan la pena visitar.

Me encantaría hacer algún día el Toer de Gueuze –Boon, De Camp, 3 Fonteinen…– en Bélgica, visitar alguna brewery americana como Alchemist.  Mi bar favorito de Londres está fuera de circuito turístico y cervecero, pero es una puta maravilla, y no es un pub: es un BAR con mayúsculas: se llama Southampton Arms.

¿De cuál de tus cervezas te sientes más orgullosa?

De mi proyecto personal, por el momento que lo hice: Cervesa BARRA. Y de la Amber Ale que llamé Octubre. Ejemplo de menos es más.