“El 57% de las mujeres en España afirma haber experimentado ‘situaciones de violencias sexuales normalizadas’ en espacios de ocio a lo largo de su vida, algo que solo manifiesta el 4% de los hombres”. Así de demoledores son los datos que arrojó el Informe Noctámbul@s de la Fundación Salud y Comunidad hace un año. “¿Qué importa esto en una publicación sobre bebidas?“,  puede que te estés preguntando. Pues muchísimo si tenemos en cuenta que es en el ámbito nocturno y en los espacios relacionados con el ocio donde se producen buena parte de las agresiones sexuales. Tanto si trabajas o te encargas de un local como si eres client@, podemos hacer mucho para combatir la normalización de la violencia sexual que se produce en el lamentable contexto patriarcal y machista en que vivimos.

A lo largo de la geografía española, administraciones y organizaciones feministas están intensificando su labor de formación para poder ponerle freno a una realidad cotidiana y alarmante. Hemos hablado con Anna Almécija, Criminóloga y Directora de Seguridad Privada y Especialista en prevención de la violencia sexual en espacios de ocio sobre cómo actuar en casos de agresión sexual dede todas las ópticas: staff del local, víctima o testigo.

La experta en prevención de la violencia sexual en espacios de ocio, Anna Almécija, en una formación organizada por el Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife.

Los bares: lugares de captación.

“Las cifras nos dicen que en los locales de ocio es donde se dan las conductas de acercamiento y captación de las futuras víctimas de violencia sexual que luego son agredidas fuera––explica Almécija––. Es en estos lugares donde ven a las víctimas vulnerables porque han bebido,  y se acercan con frases del tipo ‘no te preocupes, yo te llevo a casa y te acompaño’. Y una vez fuera, se produce la agresión”. Si tenemos en cuenta que la obligación del propietario de un local es velar por la seguridad de su clientela, la detección de este tipo de comportamientos es primordial para poder intervenir y así evitar una futura agresión sexual. “En las formaciones enseñamos un protocolo de actuación a todo el personal que trabaja en un local de ocio (camareros, encargados de sala, propietarios…) para que sepan detectar estas conductas y cómo intervenir––cuenta Anna Almécija––. Por tanto, los propietarios no pueden mirar a otro lado porque sabemos que esto está pasando y deben tener los instrumentos para actuar”. 

Como decíamos al principio, algunas conductas nocturnas están tan normalizadas que muchas personas se llevan sorpresas en las formaciones cuando se dan cuenta de que son víctimas o incluso perpetradores de agresión sexual. “Formamos sobre todo a personal que trabaja en locales de ocio y muchas personas nos dicen que ‘eso se ha hecho toda la vida’ o que ellos piropean a las clientas y que no ven qué problema hay en ello––cuenta Anna Almécija––. Y también hay personal de barra, por ejemplo, que a su vez recibe acoso sexual y que hasta ahora no se había dado cuenta de que no tiene por qué aguantar eso”. Acudir a las formaciones ayuda a sensibilizar ciertas prácticas que se consideran “normales” y trabaja para conseguir un muy necesario cambio de mentalidad, porque te abre los ojos ante lo que se considera agresión sexual.

¿Y qué se considera agresión sexual? “Básicamente una violencia sexual es cualquier comportamiento que tú no consientes, que puede ser desde el atosigamiento obsceno o la injuria sexual, (adulaciones de mal gusto), que son las más leves, a los acosos más graves”. En este abanico caben varias posibilidades, según explica Almécija: “En las formaciones específicas enseñamos qué conductas pueden ser violencia sexual,– porque algunas son violencia sexual y son delictivas–; cuáles se consideran sanciones administrativas, y cuáles no son nada a nivel legal pero que los usuarios y usuarias no tienen por qué aguantar”. Así, en función de la detección de los diferentes tipos de conducta, habrá que actuar de una forma u otra.  Pero en lo que atañe al personal de un local de ocio, la norma general es, tal y como especifica la experta,  que “siempre que veamos a una persona que podamos entender que está soportando una situación incómoda debemos intervenir”. 

Un 57% de mujeres ha experimentado situaciones de violencia sexual “normalizadas” en un espacio de ocio. Foto: Mihai Surdu para Unsplash.

Cómo actuar ante la detección de una agresión sexual

Ante una situación en la que una persona está soportando comentarios incómodos o un acorralamiento, el personal del local debe intervenir dirigiéndose a la persona afectada con preguntas del tipo “¿Necesitas ayuda?” o “¿Quieres que hagamos algo?”. En ocasiones la respuesta será que no, porque la persona afectada se sentirá capaz de salir por si misma de la situación. Pero otras veces la víctima apreciará la ayuda, bien con palabras o con una simple mirada. Es entonces cuando hay que dirigirse al acosador y explicarle que está molestando a esa persona y que en ese local no se admite ese tipo de conductas. 

En general, dependiendo del tipo de agresión, las formaciones hacen inciso en que no hace falta sobredimensionar las cosas. “Muchas veces hablando con el agresor ya se puede solucionar la situación ––explica Almécija––. Pero eso sí, debe quedarle muy claro que ese tipo de conducta no se  tolera y que debe seguir su camino sin molestar más”. En otros lugares considerarán que según el tipo de conducta, se debe expulsar al agresor.

En cuanto a las personas agredidas,  “deben saber que cualquier trabajador o trabajadora del local en el que se encuentra puede ayudarla”––insiste Almécija. 

Ante una situación no deseada, las clientas (la mayoría de las víctimas son mujeres, aunque también hay hombres víctimas del acoso sexual de otros hombres, ya que el 98% de los agresores son hombres) deberían poder acudir al camarero o al responsable de seguridad si lo hubiera y ser tratada correctamente. Mucha de la sensibilización de las formaciones va en ese sentido, conseguir que las personas que de una forma u otra trabajan en lugares de ocio sepan tratar a alguien que les pide ayuda. 

En caso de una agresión más grave, hay que activar el protocolo que ese local cuando hay problemas. Lo ideal y en lo que se está trabajando actualmente es que cada local, por pequeño que sea, cuente con una persona responsable de protocolo contra la violencia sexual, es decir,  que haya sido debidamente formada y, por tanto, sea siempre la que atiende a la víctima. Para ello, la experta en Prevención de violencia sexual en espacios de ocio, Anna Almécija, aconseja disponer de un espacio aparte donde, “si ha ocurrido algo, se pueda llevar a la persona afectada, tratarla a parte, darle agua, hablar con ella, y que esté alejada del agresor o donde pueda ser atendida por la policía en caso de ser necesario llamarla”. Se le conoce como “espacio de tranquilidad”;  un rincón más aislado, para que la persona que atiende a la víctima pueda informar bien de qué tipo de calificación jurídica tiene lo que le ha ocurrido y de qué pasos puede dar a continuación. 

Campaña #EsViolenciaSexual de Noctámbul@s 2018

¿Denunciar o no denunciar?

A diferencia de otros delitos, en caso de agresión sexual delictiva, la víctima puede decidir denunciar o no. En estos espacios de tranquilidad se le debe informar de ello pero siempre se deberá respetar su decisión. En ese sentido nuestra experta aconseja “contar con folletos o material con teléfonos de atención de los recursos que existen en el lugar donde están ubicados, por muy pequeño que sea el local”. Eso puede ayudar a que, en caso de que la víctima se quiera ir sin recibir ayuda a pesar de haber recibido una agresión grave, se le facilite un folleto y se le aconseje que al día siguiente denuncie o pida asesoramiento. 

La importancia de las formaciones

Una sociedad moderna no puede permitirse que las mujeres vayan con miedo a un bar, una coctelería, un pub, una discoteca o un festival. Pero el camino es difícil, puesto que la mezcla de noche e ingesta de alcohol ha normalizado tantas conductas de agresión que las formaciones se hacen imprescindibles. Ya sea para tratar bien a la víctima (“hay comentarios que a veces han recibido que no se deben decir nunca, como ‘es que así vestida no me extraña’ o ‘es que con lo que has bebido qué quieres’ ––nos cuenta Almécija”),  como para saber cómo actuar contra el agresor. “Si no hay control de acceso o personal de seguridad ––explica la experta–– es necesario que tengan el teléfono de la policía para llamar cuanto antes en caso de agresión grave. En las formaciones recalcamos que cualquier persona puede detener al agresor en caso de delito, pero claro, por eso hay que conocer muy bien qué es delito y qué no”. Y existen casos muy notorios, como nos explica a continuación:  “Por ejemplo, una masturbación o un exhibicionismo ante mayores de edad no es delito. Si en ese caso detuviéramos a la fuerza al agresor, el personal del local se metería en problemas legales por actuar demasiado contundentemente. Por eso son tan importantes las formaciones”.

Como ves, estamos ante una situación alarmante y no podemos eludir nuestras responsabilidades ni como ciudadan@s ni como personal de lugares de ocio. Sólo trabajando como sociedad unida podremos dejar de dar el mensaje de que las cosas son así y que la igualdad es imposible de alcanzar. Si tienes un local, dirígete a tu administración local. El departamento del área de ocio, (el que normalmente tramita las licencias) te redirigirá sin duda al área concreta de tu municipio o ciudad que se encarga de las formaciones. Y si eres client@, recuerda que puedes pedir ayuda a cualquier persona que trabaje en un local de ocio. Porque No es No, estés donde estés, hayas bebido lo que hayas bebido, y te hayas vestido como te de la gana.