Se dice, hemos aceptado, que Escocia se divide en cinco regiones productoras de Whisky. A ver, que es así, pero luego viene gente experta y como ocurre en el vino y tantas otras cosas, te distingue subregiones, cantones y pedanías. Pero bueno, a saber, las regiones principales son Campbeltown, que da whiskys con toques salinos y bastante robustos; las Highlands, de donde sale un popurrí; las Lowlands, tierra de whiskys más suaves; Speyside, terruño de whiskys afrutados y tradicionalmente envejecidos en botas de Jerez, y Islay; probablemente la región más mítica y la que da whiskys más potentes. Hoy vamos al whisky de Islay pero en este entrañable mapa podréis situar todas las zonas.

Whisky de Islay

Islay es una isla. THE ORIGINAL METAL SIGN Co.

Whisky de Islay, whisky de isla

Islay es una de las Hébridas Interiores, un archipiélago que se encuentra en la costa oeste y bastante al sur de Escocia. Es una isla un poco más grande que Menorca pero con un clima mucho peor. Lluvia, frío y marejada, vamos. A pesar de eso, o precisamente por ello, quién sabe, los Whiskys que se elaboran ahí son de aúpa.

A Islay la llaman Reina de las Hébrides y los islayñeos (JAJA) han ido siempre bastante a su bola en esto de destilar. El suelo tiene un montón de turba, agua blanda y las nueve destilerías que ahí trabajan son bastante respetuosas con la tradición. O eso dicen, claro. Pero vamos a creerlo porque no somos nadie para ponerlo en duda. El caso es que sea como sea, el Whisky de Islay es el más fácil de distinguir. Su elemento principal es la turba y, básicamente, si encuentras clarísimas notas ahumadas y mucho yodo, estás ante un Islay.

Aunque en el pasado hubo muchas más, actualmente son nueve las destilerías de Whisky operativas en las isla (y una de ginebra). La destilería más nueva, Ardnahoe, abrió en 2018 mientras que la decana es Bowmore y se fundó en 1779. Las destilerías del sur de la isla –Lagavulin, Ardberg y Laphroaig– producen los whiskys más potentes de Escocia mientras que las del norte –Bunnahabhain, Bowmore, Kilchoman, Caol Ila, Bruichladdich y Ardnahoe– producen whiskys más suaves pero, aún y así, jevis.

Laphroaig: el whisky de Islay más popular

Lahproaig es el productor de Islay que más whisky vende y es, posiblemente, el que tiene un perfil más distintivo de todos. Fundada en 1815, la destilería perteneció a la familia fundadora, los Johnston, hasta 1960. Desde entonces ha ido cambiando de manos pero ha mantenido un perfil aromático bastante polarizante. Los whiskys de Laphroaig tienen un marcado sabor yodado –la leyenda dice que debido a que las barricas, envejecidas junto al mar, terminan cubiertas de salitre pero eso son paparruchas–. Hay quien describe su sabor como medicinal y la leyenda, de nuevo, apunta que durante la Prohibición se exportaba Laphroaig a Estados Unidos escamoteándolo como desinfectante. Más paparruchas, seguramente.

Lo que sí es cierto es que la destilería utiliza malta comprada a la vecina maltería de Port Ellen, que provee a buena parte de Islay, y también de producción propia, bastante ahumada. La malta propia; que se macera, fermenta, destila y envejece por separado; permite a esta casa crear una gran variedad de referencias. Los que han probado Laphroaigs antiguos dicen y comentan que antes eran algo más afrutados y que los de hoy  en día tienen más notas de tabaco. Yo no lo sé, obvio, pero sí sé que es uno de los primeros whiskys que me hizo amar este destilado. Soy Laphroaiger, sí.

Tres Laphroaig para entrar en materia

Los tres whiskytos. BEBER MAGAZINE

Y ya, a lo que vamos, ahí van tres recomendaciones de esta destilería que puedes encontrar en la web de nuestro amado patrocinador: Drinks&Co. La primera es una especie de entrada de gama, su Laphroaig Select. Esto es una mezcla de barricas que debería desembocar en un líquido que equilibra la turba y las notas de madera (vainilla, caramelo, todo eso). Laphroaig 10 años es algo así como la síntesis, la quintaesencia, la sublimación de Islay. Mucho humo (turba) y mucho yodo (mar). Lo que viene siendo la isla. Y ya el último es su Laphroaig Quarter Cask, que viene a ser el anterior pero envejecido en barricas mucho más pequeñas, lo que domestica bastante el yodo y le aporta muchas más notas derivadas de la madera de roble americano, esto es, tofee. Vamos que es más fácil de beber. Más o menos.

En fin, ya luego esta marca lanza pepinos solo alcanzables por coleccionistas y gente adinerada. Pero con los tres de antes puedes irte haciendo una idea.

Ale, agur. ¡La siguiente región whiskera que abordemos será Speyside!