Los millenials (nacidos entre 1981 y 1993) y la generación Z (1994 en adelante) beben menos alcohol que sus predecesores, la generación X y la generación del Baby Boom. Según los resultados de un informe publicado por la organización inglesa DEMOS en 2015, menos de la mitad de los encuestados entre 16 y 24 años había consumido alcohol en la última semana. El 41% de los jóvenes consideró que el alcohol es menos importante para ellos que para sus padres. Un 19% directamente no bebía y un 66% no creía que hacerlo fuera relevante para su vida social. Y podemos ir más allá; en 2016, una encuesta llevada a cabo por Heineken revelaba que las tres cuartas partes de los millenials encuestados controla su ingesta de alcohol cada vez que sale.

Pero el dato que realmente nos da un ejemplo de cómo están cambiando las cosas es éste (y palabrita del niño Jesús que es cierto): según una encuesta realizada por la agencia Max Borges en diciembre de 2018 entre mil participantes de entre 18 y 34 años, el 77% de los participantes preferían dejar de tomar alcohol durante un año, antes que dejar de comprar en Amazon.  Escalofriante.

De forma generalizada, esta tendencia se achaca a una mayor conciencia de salud y bienestar por parte de las nuevas generaciones. Esta explicación coincide con la tendencia que Diego Cabrera, de Salmón Gurú, viene experimentando estos últimos años en su local: “Ahora hay más conciencia entre el público joven de aspectos como no beber porque debe de conducir o de primar la calidad. Los que se incorporan ahora prefieren ir a tomar una copa muy buena a varias muy malas, por eso la tendencia a salir hasta muy tarde y tomar garrafón está cayendo muchísimo”.  

Borja Cortina, head bartender de la coctelería Varsovia de Gijón, ha detectado en su local algo curioso en esta línea: “A primera hora de la noche, hacia las once, vienen grupos de chicos jóvenes a tomarse la primera copa o el primer cóctel, que esté bien, que sea de calidad”. 

También Nagore Arregui, head bartender en Urrechu Velázquez, ha detectado que a la gente más joven “le preocupa el origen de los ingredientes, la tendencia low-cal e incluso la baja graduación”.

Con este panorama, cocteleros, bartenders y productores de alcoholes, cervezas y vino se enfrentan a un reto que, en palabras de Nagore, “es difícil; se trata de un público bien informado, que tiene cada vez más locales a su disposición, que viaja cada vez a edades más tempranas y que se preocupa por la salud y la sostenibilidad”. 

Sin embargo, como todo reto, tiene su parte emocionante. No es que la gente joven reniegue del alcohol, es que el “todo vale” ha pasado a mejor vida. En realidad, es una buena noticia ver que cada vez hay una mayor conciencia a la hora de beber. Según el informe Bereberg llevado a cabo en 2018, la generación Z está bebiendo aún menos alcohol que los millenials, que a su vez beben menos de lo que hacía la generación X. 

Mucho amazon y poco drinking.
Foto de Caleb Minear en Unsplash.

E indefectiblemente, la tendencia a la baja del consumo de alcohol produce una tendencia al alza de las bebidas no alcohólicas: The Wall Street Journal publicó en febrero de este 2019 que las bebidas no alcohólicas y las de baja graduación habían crecido casi un 4% y, lo que es más importante, que los consumidores jóvenes están dispuestos a pagar el mismo precio por bebidas que lleven menos alcohol. 

Y aquí llega lo más curioso de todo. La revista Insider, basándose en el estudio Bereberg,  apunta otra causa del descenso de ingesta de alcohol más allá de una preocupación por la salud y el bienestar:  la imagen pública que se amplifica a través de las redes sociales. Perder el control (y otras cosas) ya no es algo que pase desapercibido y quede en una anécdota que recordar con los amigos. Hoy en día, la noche está documentada en fotos, vídeos y posts que circulan vertiginosamente por las redes sociales y que van a quedar para siempre como testigo imborrable de tu error. 

¿La buena noticia? Los jóvenes beben mejor. ¿La mala? Que no está tan claro que se cuiden más. Simplemente lo quieren parecer.