El Mojito es uno de los cócteles más populares. Refrescante y fácil de beber, cualquier buen anfitrión debería poder ofrecerlo a sus invitados. Y es que sí, hay vida más allá del gintonic.

Lo que viene a continuación son algunos datos y consejos sobre esta bebida de origen caribeño. Allá van.

Cositas que necesitas para hacer un buen mojito.

¿Qué es un mojito?

Es una bebida elaborada con ron blanco, lima, azúcar, hierbabuena o menta, soda y hielo. Su origen, como suele pasar con tantas bebidas, es algo difuso, pero se le atribuye la paternidad a la tripulación del corsario inglés Francis Drake (s XVI). Parece ser que al llegar a la costa de Cuba los ingleses popularizaron una bebida elaborada con aguardiente, lima y azúcar y menta. La llamaron Draque y se mantuvo igual hasta la llegada de Facundo Bacardí a La Habana, 1862. Al poco tiempo, Bacardí popularizó su ron y la receta se modificó al incorporarlo. La soda, obviamente, llegó más tarde.

¿Cómo debe saber?

A pesar de lo que pueda parecer, el Mojito no es una bebida dulce, sino más bien agridulce –sour, en términos cocteleros–. Le debemos esta característica a la mezcla de lima y azúcar. De hecho, un exceso de azúcar provoca que el mojito dé más sed de la que debería quitar. Modérate con el azúcar.

¿Por qué me queda aguado?

Puede deberse a varias causas pero todas se resumen en una: no has seguido una receta fiable. Puede que te hayas excedido con la soda, que hayas usado poco hielo –en cuanto al hielo, siempre es mejor pecar por exceso– o que hayas sido conservador con la cantidad de ron. Lo mejor es que sigas una fórmula a rajatabla.

¿Se puede evitar encontrar trocitos de menta mientras bebes?

Sí, desde luego. De hecho, un buen mojito no debería tener trocitos de menta, sino hojas enteras. El problema en este caso, suele ser que nos pasamos machacando las hojas. Lo conveniente, en realidad, es darles un pequeño masaje con el mortero o, incluso, no hacerlo. El truco, para que la menta suelte todo su aroma, es dar una palmada a las hojas. Así se rompen los microscópicos alvéolos que contienen los aceites esenciales y que se encuentran en su superficie.

Este señor está a punto de darle una palmada a la menta.

¿Puedo usar azúcar moreno o ron oscuro?

La teoría dice que si pasaras tu mojito por un colador quedaría un líquido transparente. El azúcar moreno aportará su color a la bebida, si eso no te molesta, adelante. Aunque el azúcar moreno tiene otro inconveniente con respecto al azúcar blanco y es que cuesta más de disolver. En cuanto al tipo de ron, la receta clásica de mojito se elabora con ron blanco. Pero nadie te impide que varies esa receta. Una buena idea es usar una proporción de dos partes de ron blanco y una de ron oscuro.

¿Existe una receta infalible?

Sí. Y si la sigues a rajatabla, tus mojitos quedarán de diez.

Ingredientes
  • 40 ml de ron blanco (o una proporción de dos partes de ron blanco por una de oscuro).
  • 30 ml de zumo de lima recién exprimido o media lima en cuatro trozos.
  • 2 cucharaditas de azúcar blanco.
  • 25 ml de soda.
  • 8 – 10 hojas de menta fresca (o hierbabuena).
  • Hielo picado.
Procedimiento:
  1. Vierte el zumo de lima o los trozos de lima en un vaso alto y de boca ancha, tipo Collins.
  2. Añade el azúcar y remueve hasta que se disuelva en el jugo de las limas. Puedes ayudarte de un mortero en el caso de que uses gajos de lima, pero presiona suavemente.
  3. Da una palmada a las hojas de menta e introducelas en el vaso.
  4. Llena la mitad del vaso con hielo, añade el ron y remueve con suavidad.
  5. Termina de llenar el vaso con hielo, agrega la soda y termina con una ramita de menta.

¿Puedo hacer variaciones?

Puedes hacer lo que te salga del mojo. Hay quien añade una o dos gotas de angostura. Hay quien reduce un poco el azúcar y cambia la soda por champagne para elaborar un Mojito Royal. Puedes añadir tres rodajas de jengibre y usar Ginger Ale en lugar de la soda para elaborar un Ginger Mojito… el Mojito es una bebida ‘madre’, por decirlo así. Pero recuerda nuestro consejo: mantente fiel a la receta original hasta que la hayas perfeccionado.