Las consecuencias de una borrachera son nefastas para la salud y lo son desde que la humanidad descubrió cómo fermentar y destilar. Hoy nos hemos fijado precisamente en la cantidad de expresiones que existen para denominar la borrachera. El hecho de que haya tantas ya demuestra lo cotidiano del tema -por lo menos, históricamente hablando-. Algunas alusiones a ir borracho datan de hace muchos años; otras son más modernas y aquí vamos a diseccionarlas todas. O, al menos, unas cuantas.

Las de perogrullo

Existen expresiones para la borrachera que no necesitan de mucha investigación ni consulta etimológica: su explicación es aplastantemente lógica: “Ir del revés”, “Pillarse un ciego” “Ir mamado” o “estar borracho como una cuba” son fácilmente deducibles: hacen referencia a la falta de sincronía y de reflejos –del revés, ciego–, al primigenio hábito de chupar –mamar– o a la cantidad de alcohol que lleva uno dentro –casi tanta como las cubas donde fermenta el mosto–.

Ir taja o pillar una taja

Almuerzo de campesinos o pillando la taja. VELÁZQUEZ

Tajada quiere decir, tal y como imaginas, corte.  Según el blog de 20 minutos “Ya está el listo que todo lo sabe”, una tajada era antiguamente lo que hoy conocemos como tapa, es decir, lo que acompañaba la bebida, y que solía ser una porción de embutido, queso o carne. Según cuenta Alfred López en su post, no se sabe cuándo pasó a llamarse también tajada a la cantidad de vino que acompañaba la tapa, pero con el tiempo fue así, hasta el punto que alguien que bebía más de la cuenta se había pasado con las tajadas o “tajás”.

Como ves, lo de emborracharse da mucho de sí, al menos a nivel lingüístico. A nivel físico no tanto, pero eso ya lo sabes, aunque no nos cansemos de decirlo.

Cogorza: el muerto al hoyo y el vivo al vino

Aunque igual la generación pandemial no conozca este palabro, cogorza es una palabra muy utilizada entre los boomers. ¿Quién no ha escuchado a sus padres decir aquello de “se pilló una buena cogorza”? Pero, ¿de dónde viene esta palabra? Según este diccionario etimológico, cogorza puede derivar de un verbo del castellano antiguo, “cohorzar”, que quiere decir ni más ni menos que “celebrar un banquete fúnebre”. A su vez, cohorzar proviene del latín “confortiare” –consolar, confortar–, que era, en principio,  para lo que servían dichos banquetes. El caso es que debería ser muy común en el siglo XV que la gente aprovechara la “barra libre” de un funeral para beber más de la cuenta… tanto que la palabra cogorza ya no va de muertos, sino de ir borracho –aunque a veces es lo mismo–.

Dormir la mona

Ya las hemos dejado en paz. JAMIE HAUGHTON | UNSPLASH

Acostarse tras la borrachera, o más bien debido a ella, se suele conocer como “dormir la mona”. Según el libro Con dos huevos, glosario ilustrado de las expresiones más castizas, de Héloïse Guerrier y David Sánchez, esta expresión se utilizaba ya en en el siglo XVI para referirse a la borrachera o a la persona ebria. En aquella época existía un tipo de espectáculo en el que un cuidador daba de beber a un mono y la audiencia reía mientras el animal se tambaleaba bajo los efectos del alcohol. Por suerte para los monos, esta práctica hace siglos que cayó en desuso, no como lo de la cabra y el campanario, que por desgracia para las pobres chivas duró mucho tiempo más en el folclore español.

Pillar una curda

He aquí otra palabra que usamos sin saber muy bien qué quiere decir. Yo misma me he sorprendido mucho al enterarme vía wikipedia que proviene del lunfardo; la jerga de Buenos Aires. Se trata a su vez de una voz gitana: en caló, “curdó” es borracho y “curdá” y “curdela”, borrachera. La explicación que existe a su origen, aunque se trata de especulación lingüística, es que el pueblo gitano tenía una percepción de otro pueblo vecino, el kurdo, que no debería ser muy buena. Sin embargo, la RAE asegura que etimológicamente la palabra proviene del francés dialectal “calabaza”, así que todo lo anterior podría ser lengua-ficción .

Pillar una melopea

Melopea viene del griego μελοποιΐα y derivó en latín tardío a melopoeia. Se refiere al arte o las reglas que consiguen armonizar la composición del canto. El resultado de la melopea es la melodía. Pues bien, la explicación más extendida es que se aplica a los ebrios porque se supone que un trago ayuda a cantar y armonizar.

Los cosacos no bebían

En España, que somos muy de demonizar otras culturas, solemos decir de quien le da al drinking que “bebe como un cosaco”. Parece ser que la expresión es un mito extendido que identifica a los cosacos –un pueblo nómada formado por los guerreros que habitaban en el sur de Ucrania y Rusia– con rusos. Se tiene la creencia popular de que los rusos beben mucho debido a su bebida nacional, el vodka, y a las bajas temperaturas. Lo cierto es que al menos los cosacos no bebían casi nada, según cuenta Yuri Fedosov, divulgador de la cultura cosaca en una entrevista al diario El periódico, donde afirma que “durante las campañas militares, en las que los cosacos siempre estaban involucrados, se declaraba la ley seca. ¡Apenas bebían! Hay un lema cosaco que dice: ‘Bebe, pero no pierdas el sentido, la razón y el cerebro’. Los alcohólicos eran despreciados”. O sea, que beber como un cosaco, en realidad, es una de las peores expresiones para referirse a la borrachera.