¿Conoces las diferencias entre Bourbon y Rye Whiskey?

Pese a que nunca ha dejado de consumirse, en los últimos años se habla más que nunca del Rye whisky, que parece tratar de desbancar al Bourbon en el podio de los whiskeys americanos. ¿Guerra a la vista? Ni mucho menos, aunque el Rye tiene un crecimiento tremendo a día de hoy su volumen total respecto al del Bourbon representa solo el 4%: algo menos de 10 millones de litros contra 220 millones de litros en 2018.

De hecho, en algunas destilerías, conviven con éxito ambos destilados.

¿Cuál escoger? Pues depende del momento de consumo y de lo que ese día nos pida el cuerpo. Estas son las principales diferencias entre ambos:

La composición

Mientras el Rye tiene como mínimo un 51% de centeno (además de otros cereales como cebada, trigo o maíz), el Bourbon debe presentar, por ley, al menos un 51% de maíz y puede incluir además cebada, trigo y centeno.

El origen

Mientras el Bourbon se debe producir únicamente en Estados Unidos, el Rye se puede elaborar en cualquier lugar. De hecho, Canadá también lo elabora, pero a diferencia de la legislación estadounidense no se establece un porcentaje mínimo de centeno en su composición, y este suele ser bajo.

Las propiedades organolépticas

En palabras de Javier Pulido, responsable de desarrollo de formulación en la escuela universitaria de destilería Dstila, en Madrid, el Bourbon es: “fácil y atractivo, con un sabor y aroma adictivos fruto de someter el cereal, en este caso el maíz y otros cereales que cada destilería incorpora mediante sus propias recetas, a un potente tostado. Así, los cereales se filtran y depuran en barrica, cosa que da lugar a un aroma muy peculiar, entre la menta y el cacao, que si se combina con el toque de palomitas y mantequilla del maíz da como resultado un caballo ganador”

Un Bourbon puede ser ideal para elaborar un gran Manhattan.

El Rye, por su parte, al tener una base de centeno, es un licor más seco y complejo,  “mucho más elegante y aromático, con un toque especiado, ideal para incorporar a cócteles clásicos”.

El Rye Whiskey es increíble para cócteles clásicos como el Old-Fashioned o el Whiskey Sour.

La evolución

Aunque el Bourbon habita en nuestro imaginario colectivo como el whisky americano por excelencia, el Rye siempre ha estado ahí. Fue muy popular durante los siglos XVIII y XIX –de hecho, George Washington llegó incluso a tener su propia destilería– pero a raíz de la Ley Seca y del impacto económico de la Segunda Guerra Mundial, el consumo de Bourbon y Rye cayeron en picado, tanto que el segundo casi desaparece. En aquella época la gente prefirió blends escoceses, rones blancos o vodka y no fue hasta mediados de los ochenta cuando la categoría empezó a reponerse y su crecimiento fue continuo.

Pero si el Rye ha vuelto es por dos motivos. Primero, la moda del Bourbon ha arrastrado con ella otros estilos del Whiskey americano. Segundo, y, sobre todo, se debe al auge de la coctelería: cuando los bartenders americanos re-descubren los clásicos hace 15 años se dan cuenta de que, históricamente, la mayoría de ellos no se hacían con Bourbon o con canadiense sino con Rye; historia que explica muy bien Dave Pickerell.

Las similitudes

Pese a las diferencias entre Bourbon y Rye Whiskey, estos destilados presentan numerosas similitudes que los distinguen de sus homólogos europeos y les dotan de características organolépticas específicas. Ambos deben ser envejecidos por ley en barricas nuevas y quemadas de roble americano, que generalmente se venden a Escocia tras su uso. Esto supone un éxito para la industria, ya que “se sigue amortizando el producto”, explica Pulido, quien señala que este tipo de barrica “aporta al destilado una suavidad extra, capaz de enmascarar el alcohol, ya que al chamuscar tanto se extraen los propios azúcares de la madera”, cosa que da lugar a ese sabor envolvente y aterciopelado tan característico de los buenos Whiskeys americanos.