En ciertas zonas de España, donde no hay restricciones totales, algunos bares están abiertos pero otros, no. ¿A qué se debe este agravio comparativo?

¿Os acordáis de las fases 2 y 3? Fueron aquellas en que los bares y restaurantes volvieron a abrir paulatinamente, con limitaciones de aforo, restricciones de horarios, medidas de seguridad extras… qué tiempos aquellos. Las terrazas se llenaron de clientela dispuesta a volver a la “nueva normalidad” con una copa en la mano. 

El sector hostelero se arremangó con ganas. El punto de partida no era el mejor pero la gente era optimista, las ganas de trabajar y de recuperar el tiempo perdido se palpaban. Y sin embargo, pronto vimos algunas cosas que no cuadraban. ¿Por qué algunas coctelerías en la misma ciudad abrían y otras no? ¿Por qué en Barcelona un local que aparentemente ofrecía el mismo servicio que otro en Madrid podía legalmente estar abierto y en la capital cerrado? Bienvenidos y bienvenidas al meollo burocrático de las licencias de bares y los usos de actividad. Un ejemplo más de cómo este país está construido con piezas de lego de diferentes tamaños. En la era pre-COVID-19 este tema parecía menor. Pero hoy, en con la actual situación, la cosa cambia: tener una licencia u otra significa poder abrir tu bar o no. ¿Por qué? 

“Las licencias son de carácter simplista: el aforo viene establecido de manera única, no por sectores”. Esta explicación corresponde a una de las personas que más saben en España en materia de seguridad en eventos,  Raúl Valera, Asesor, Consultor y Director del Área de Seguridad y Emergencias de Sympathy for the Lawyer. Junto con otros autores ha elaborado la guía “Directrices y recomendaciones para la celebración de Eventos y Espectáculos en Contexto COVID-19”, una herramienta práctica para planificar un evento seguro cumpliendo con la normativa durante la crisis sanitaria y nueva normalidad. Es tan completa que se ha convertido en un documento de referencia para el sector y también para los poderes públicos, incluido el Ministerio de Sanidad. 

Valera, por tanto, conoce muy bien el caos y las diferencias existentes en las licencias de bares y locales según la Comunidad Autónoma, y con esta guía trata de unificar criterios en un sector, el del ocio y los eventos, que sufre de un endémico desbarajuste.

La primera ley que regula el ocio y los espectáculos públicos es del año 1935. Después, con la constitución del 78, que ya habla de reunión, manifestación, ocio y cultura como derechos fundamentales, las competencias son transferidas a las Comunidades Autónomas, así que nos encontramos diecisiete legislaciones -17 Comunidades Autónomas más 2 ciudades autónomas; Ceuta y Melilla–, y cada una de ella desarrollada reglamentariamente de forma diferente. “En estos reglamentos y leyes vienen definidos los catálogos de espectáculos públicos y actividades recreativas, y en ese catálogo, a su vez, viene definido el tipo de uso, actividad y licencia y denominación que tiene cada establecimiento”––nos explica Raúl Valera. Y aquí está el quid de la cuestión. En Madrid, por ejemplo, existen licencias bajo el epígrafe “Bar especial” –que pueden ser con autorización para música en directo o sin esa autorización–, y que figuran en el catálogo de “ocio y diversión”, y no de restauración. En estos locales, durante la desescalada del mes de junio, estas licencias quedaron bajo la prohibición de abrir, ya que se equiparaban a las de ocio nocturno, es decir, discotecas. “Lo importante es acordarse es el que el uso que das al local no tiene por qué estar relacionado con el tipo de licencia que tienes––explica François Monti, periodista y escritor––. Sobre todo porque no hay licencias de bares que correspondan a coctelería. Una coctelería puede ser un bar normal y corriente, un restaurante, o puede que esté ubicado donde antes había un bar de copas. Encuentras lo que encuentras y te pones allí donde puedes, y eso ha causado el problema que tenemos ahora y que no se había dado antes, que se cierra por licencia independientemente de lo que se hace allí dentro”. 

Y llegó la nueva normalidad

En Julio, con la vuelta a la “nueva normalidad”, salió un real decreto a nivel nacional donde quedan vigentes algunas medidas extraordinarias como mascarillas, distancia de seguridad y regulación, así como algunas medidas preventivas y organizativas en ocio y espectáculos. Pero luego, cada Comunidad Autónoma ha ido sacando orden, resolución o decreto. Y cada semana prácticamente se ha modificado, por ejemplo, en lo relativo al aforo. Y así llegamos a la anómala situación actual: “A muchas coctelerías lo que les ha pasado es que han estado vinculadas a ocio nocturno y no a bares––explica Valera––. En algunas Comunidades Autónomas, bares restaurantes, cafeterías, se puede abrir con servicio en barra, en otras sin servicio en barra, en algunas con un aforo, en otras con otro, en unas hasta una hora, en otras hasta otra hora”. El ocio nocturno, en cambio, queda fuera de la ecuación en muchos emplazamientos.  

Esto ha llevado a medidas tan bizarras como el último decreto del Boletín Oficial de la Comunidad de Madrid, en el que se permite desde el pasado 15 de octubre a salas de baile, de fiestas, discotecas y cafés-espectáculo de Madrid, cerrados desde el 14 de agosto, realizar las actividades de hostelería y restauración propias de bares, restaurantes o cafeterías, “siempre que la licencia lo prevea como actividad complementaria”. La misma actividad complementaria que hace que hoy, por ejemplo, no se pueda ir a una coctelería en Cataluña ––que recordemos, vuelve a tener bares y restaurantes cerrados desde el 15 de octubre por medidas extraordinarias de la Generalitat de Catalunya––, pero que igual te puedas tomar uno en una feria o congreso si éste tiene como actividad complementaria la restauración. 

licencias de bares en discotecas

En Madrid puedes ir a desayunar a un sitio así. SEBASTIAN DAVENPORT-HANDLEY/UNSPLASH

¿Cómo solucionar este agravio comparativo en las licencias de bares?

“La solución pasa por unificar criterios––asegura Valera––. “A lo mejor un local tiene varios sectores: terraza, pista, etc… por lo que habría que hacer reajuste de aforo por densidades grupales”. Todo esto y mucho más se explica en la guía antes mencionada que Raúl Valera, junto con Ana Alonso y José Luis Gallardo, de la consultora especializada Prevent Event, Manuel Lopez, abogado especializado en derecho musical y director de Sympathy for the Lawyer, y con la colaboración de la Dra. Olga Sánchez González, Investigadora Principal del Observatorio Científico de Eventos, han elaborado para que la clase política tenga una herramienta útil de verdad con la que solucionar toda esta disparidad de criterios. De momento, se han reunido con varios de los ministerios implicados.  “Cada día que pasa ya es tarde, hay gente que está ya pasando hambre––asegura Valera–. Ahora esta guía sólo es una lista de recomendaciones, pero debería convertirse en un real decreto que legislara a nivel nacional”. 

Sin embargo, a día de hoy no se ha establecido ni siquiera una mesa de trabajo. Como siempre, en este país, la clase política va a una velocidad que nada tiene que ver con la del huracán que está arrasando nuestros bares y restaurantes.