Que los clientes son los verdaderos protagonistas del bar es algo que debes tener grabado a fuego desde el primer día que coges una coctelera. Y con el tiempo también un buen bartender se irá dando cuenta que, como bien decía Carles Schumman, “el cliente más importante es el que has perdido”. Dicho de otro modo, es sumamente importante para el buen funcionamiento de tu negocio que tú y todos los que trabajen en él sepan comprender y tratar al cliente para que este quiera volver.

El cliente no siempre tiene la razón…

Ya suena a vieja escuela eso de que “el cliente siempre tiene la razón”. No, no es cierto, a veces la tiene, a veces no. Hay clientes de muchos tipos: tímidos, sabelotodo, tiquismiquis, acosadores, normales (si es que hay alguien así en este mundo), escandalosos, etc. Cada uno tiene sus formas y hay que saber lidiar con ellas de la mejor manera posible, siempre que todo ocurra dentro de los límites de la buena educación. A nadie le gusta los clientes que no saludan, los que no dicen por favor ni gracias, los que chistan, los que llaman a los trabajadores por cosas tan fuera de lugar como “nene”, “guapa” o “bonita”, los que se pasan bebiendo y montan un espectáculo, los que beben la copa y dicen “no me ha gustado, no la voy a pagar” y un larguísimo etcétera. “Lo cortés no quita lo valiente” puede aplicarse muy bien en estos casos, es decir, si te parece que un cliente se está excediendo en sus modales no tienes por qué agachar la cabeza, puedes hacérselo saber de forma educada.

…pero el bartender tampoco

Que el cliente no siempre tenga la razón no quiere decir que el bartender sí la tenga. El ego muchas veces queda mejor guardado en un cajón. No olvides cosas tan básicas como saludar a los clientes cuando entran por la puerta, preguntarles cómo quieren su cóctel (sobre todo si hablamos de clásicos) y hablarles de buena manera. No mires con prepotencia al cliente que no conoce todos los ingredientes que tú utilizas en tus cócteles, no todos tienen por qué saber la diferencia entre un ron cubano y uno venezolano o qué es un Julep o un Cooler. Y, sobre todo, sírvele lo que le apetece por más que tú estés empeñado en que tu nuevo cóctel está buenísimo.

Con todo esto en mente, no habrá cliente que se te escape.

Foto de portada: Brad Stallcup en Unsplash