El otro día pude probar lo último de Estrella Damm. Se llama Duet, es una Sour con mosto de garnacha blanca y seguro que os suena, porque es una colaboración con los hermanos Roca y la están anunciando fuerte.

No soy un defensor acérrimo de Damm. Tampoco un hater empecinado. Soy Damm-equidistante, supongo. Hay cosas que me han gustado mucho, como Complot IPA (sobre todo de barril). Otras que me han gustado moderadamente, como la Equilater que se marcaron con François Chartier y a la que me referiré más adelante. Y cosas que me han gustado poco, pero que en tórridas noches de verano entran muy bien, como Malquerida. Vaya por delante que lo que más me gusta de Damm es el quinto de Xibeca en cristal.

Estrella Damm Duet

Duet, sour o no sour. BEBER MAGAZINE

Ocurre que siento mucho morbo cada vez que Damm anuncia una colaboración con alguna figura gastronómica de relumbrón. No sé por qué. Y me lanzo a probarla.

También siento muchísima curiosidad por cómo la gran industria cervecera está explorando estilos hasta ahora patrimonializados por las cerveceras artesanas y de poco volumen. Otra vez, soy un tanto ambivalente con esto. Por un lado pienso que marcas como Damm u otras se aprovechan del creciente interés por estilos minoritarios que las cervecerías artesanas han puesto en movimiento –¡cómo si fuera una novedad que el capitalismo fagocite lo indie!, le digo a nadie más que a mí mismo–. Pero, por otra parte, pienso que la industria, con estos envites, abre mercado para estas categorías –y eso se lo he escuchado decir a varias personas metidas en lo artesano–. Por ejemplo, admiro lo que hace Alhambra en este sentido.

Pero, bueno, vuelvo a la Duet. Tuve una sensación agridulce con ella, como corresponde con una Sour. Me pareció una cerveza muy buena. De un color amarillo pálido muy bonito –¡y con una etiqueta preciosa!-, fragante sin alardes, con aromas a albaricoques y cítricos, entiendo que provenientes del mosto, y buena textura. Y me pareció equilibrada, demasiado equilibrada.

Ahí viene la parte supernova. Y es que desde mi punto de vista una Sour no puede ser equilibrada. Tiene que ser agria. Y Duet no es agria. Es un poquito ácida. Discretamente ácida. Agradablemente ácida. Comercialmente ácida. Ácida Estrella Damm.

Equilater, pasan cosas en tu boca. BEBER MAGAZINE

Vuelvo a Equilater, la Imperial Stout lanzada con Chartier, un genio, como los hermanos Roca –ellos, tres genios–. Equilater es una cerveza muy buena. La bebes y ocurren cosas en tu boca. Tienes que ser muy zopenco para que tu paladar no sienta nada. Pero Equilater tiene de Imperial Stout lo que yo tengo de votante de VOX. Nada.

No dudo que Equilater se elabore siguiendo el método Imperial Stout. Como no dudo que las bacterias lácticas hagan lo suyo en la Duet y se pueda llamar Sour. Pero son dos expresiones tan comedidas de uno y otro estilo que en un plano semiótico, por así decir, se encuentran lejos de una Sour y una Imperial Stout, respectivamente.

¿Estrella o Supernova? Lo ignoro, soy incapaz de pronunciarme. Si estas dos cervezas sirven para que los consumidores se acerquen a más estilos de cerveza, bienvenidas sean. Si, en cambio, fagocitan estilos y los estandarizan, malqueridas –perdón, lo tenía a huevo–. A juzgar por los precedentes en otras familias alcohólicas, creo más probable que la balanza se incline hacia lo segundo. Cuando -¡hace unos 15 años ya!- estalló la moda del Gin-Tonic en España, se comentaba que aquello serviría para que la gente se introdujera en otros destilados. Y, mira, ahí está la botella de Mezcal, cubriéndose del polvo de los caminos de Jalisco.

Por cierto, una cosa que no entiendo. ¿Por qué se llama Duet, siendo tres los hermanos Roca? ¿Y Trío?