El discurso mixológico de Marc Álvarez es uno de los más avanzados que conocemos. Con máximas como que “la técnica es un medio y no una finalidad”, su agudeza proviene de tres grandes influencias: la coctelería clásica de Boadas, Gotarda y Tirvió, la revolución londinense capitaneada por Nightjar con su “back to classics” y por último, la magia del Artesian Bar. Si además le sumamos que abrió en 2016 las conversaciones de Tales of The Cocktail, la convención anual más importante del mundo de la coctelería, entenderemos por qué el nuevo proyecto del hombre que capitaneó durante siete años los seis locales que conforman elBarri Adrià nos interesa, y mucho. Hemos hablado con Marc para que nos cuente cómo es Drink’s Atelier, el nuevo hijo que apenas ha echado andar y que, sin duda, va a llegar muy lejos. 

BEBER Magazine: Drink’s Atelier ya está en marcha. ¿Cómo lo definirías?

Marc Álvarez: Drink’s Atelier es una empresa de desarrollo de proyectos de coctelería a medida. No nos dedicamos a montar una carta de cócteles en un día, sino que desarrollamos proyectos “ad hoc”. La palabra atelier remite a artesano, a diseño, a sastre que crea a medida. Creemos que somos buenos en poder adaptarnos a las condiciones y al concepto de cada local, de cada cliente o de cada marca para poder trabajar conjuntamente. No se trata de imponer ningún cambio, a menos que lo quieras así, sino trabajar codo con codo con el proyecto.

BM: ¿Qué perfil de cliente tiene Drink’s Atelier?

MA: Hay un poco de todo: desde gente que no sabe de cócteles y abre un restaurante o un bar de copas con la idea de dar un servicio añadido en ese sentido, a gente que tiene ya su estructura de coctelería montada pero que busca un desarrollo creativo más profundo y aire fresco a las ideas de las barras que tienen en su proyecto.

BM: ¿Y tiene vocación internacional?

Sí, nacemos con la pretensión de ser grandes. Tenemos vocación de viajar, nos gustan los aviones, los proyectos diferentes y cualquier idioma que podamos hablar. Es una plataforma recién nacida y, por tanto, su capacidad de expansión aún no es muy grande;  pero la vocación es crecer… ¡y que aparte de nuestros padres nos conozca alguien más! 

BM: Este trabajo de desarrollo conceptual lo has “masterizado” en tus años al servicio de las barras de elBarri Adrià…

MA: La sistemática de trabajo que hace Drink’s Atelier es básicamente la misma que la que ejecutaba en elBarri Adrià; se trata de coger un bar, desarrollar proyectos internos, cuadrar números y hacer creatividad aplicada a cada uno de los conceptos. La diferencia es que, antes estaba circunscrito a elBarri Adrià y ahora a cualquier persona o lugar que lo necesite.

A Marc casi siempre lo verás con un lápiz (aunque sea digital)          en la mano

BM: Te has lanzado a esta aventura. ¿Por qué?

MA: Es un trabajo que me gusta. En elBarri estaba muy cómodo, llevaba muchos años allí trabajando con Albert [Adrià], al cual evidentemente le debo muy buena parte de mi aptitud profesional actual, pero también tenía muchas inquietudes por resolver, como tomar mis propias decisiones, tener mis propios éxitos y mis propias derrotas. Quería conducir yo, llevaba mucho tiempo en el asiento de copiloto y ahora me veo lo suficientemente capaz como para empezar a conducir. 

BM: ¿Cuál es la parte más difícil cuando llega un nuevo proyecto?

MA: El reto más grande es tener en cada proyecto particular la suficiente sensibilidad para entender qué es lo que necesita y qué va a funcionar en ese lugar.

BM: ¿No echarás de menos la vida del bar?

MA: Pues no, porque Drink’s Atelier tiene un doble foco: por un lado desarrollo de proyectos y por el otro tener una sede física, que espero que sea una realidad antes de final de año. Me imagino un lugar donde sentirme cómodo y poder desarrollar mis inquietudes, no sólo en la vía empresarial sino también en lo líquido, lo que creo que sería nuestro bar ideal.

BM: Por tanto, el proyecto es que Drink’s Atelier acabe teniendo su propio bar.

MA: No es una realidad aún pero debería ser así en muy breve. Lo entiendo como un escaparate de la empresa: si hacemos trajes a medida, necesitamos un lugar donde exponerlos y donde la gente los pueda ver y conocer. Este bar será una plataforma de posicionamiento en cuanto a concepto mixológico, desarrollo de ideas y muchas cosas más. Y tendrá una parte de taller-laboratorio propio pero también será un lugar donde nuestros clientes y amigos puedan venir y comprobar cómo interpretamos el mundo de la bebida. Además, cada día estoy más convencido de que este local debe ser un bar y no sólo una coctelería, vamos a reivindicar el mundo de la bebida en general, así que será, una “drinking house” más que un “cocktail bar”. 

Alguna de las muchas creaciones de este mago del líquido.           Foto de Mireia Rodríguez.

BM: ¿Y estará en Barcelona?

MA: Sí, me gustaría inaugurar en Barcelona, la ciudad donde yo he nacido y en la que me he desarrollado como profesional. Pero como hay muchas ciudades que me gustan, podría ser también un proyecto viajero.

BM: ¿Es Drink’s Atelier más necesario que nunca en el estado español, que vive un auge coctelero sin que el cóctel esté tan consolidado como en otras ciudades internacionales?

MA: Yo creo que lo bueno que tiene España a nivel de mixología es que se está encontrando a sí misma: hay una serie de bares y coctelerías que empiezan a ser conocidas no sólo en la industria sino también por la gente de a pie. Estamos en una fase de expansión y Drink’s Atelier quiere aportar su granito de arena en esta fase. Y también creo que si hay una empresa los suficientemente sólida como para hacer este trabajo significa que la parte coctelera de la hostelería se está fortaleciendo. 

BM: ¿No hay clientes grandes o pequeños?

MA: No nos dedicamos a hacer solo cosas pequeñas o grandes, podemos hacer ambas. Da igua la dimensión, en realidad no recuerdo que ninguno de los clientes para los que he trabajado no me haya supuesto un reto profesional, y que no me haya divertido haciendo el proyecto. En ese sentido creo firmemente que es importante entender que todo es coctelería y en el sitio más insospechado se puede encontrar algo bonito, elegante e interesante. Y sobre todo, no perder de vista que lo más importante es hacer feliz al cliente. La revolución del barman a mixólogo ha hecho engrandecer a alguna gente en exceso y ha malinterpretado su posición; ni hemos inventado la penicilina ni curamos el cáncer ni hacemos volar aviones con ciento ochenta personas; damos de beber y quizás hacemos más fácil la vida a la gente porque les hacemos más felices por la tarde-noche. Eso es todo. 

BM: ¿Cómo ves Drink’s Atelier de aquí un año, cinco y diez?

MA: En un año me gustaría que Drink’s Atelier hubiera sobrevivido. En cinco años me gustaría ver que algo que empezó con humildad, y mucho cariño y esfuerzo cuente con muchos desarrollos tanto fuera como dentro y que su bar esté referenciado dentro y fuera del país. Y dentro de diez años que sea una marca consolidada en el sector y que su punto de venta (uno o varios) sean referentes en mercado internacional, ¿por qué no?

Eso, ¿por qué no? Conociendo la personalidad de Marc, nosotros apostamos que lo conseguirá con creces.