Pensáis que llevan toda la vida. Pero, salvo alguna, las denominaciones de origen del vino en España son un invento bastante reciente.

Para ir al nacimiento de la primera DO de este país, hay que viajar al 16 de mayo de 1902, año en que se aprueba la normativa que definía lo que se entendía por “origen”.

El contexto era infernal, ya que la región de Rioja se estaba recuperando de la devastadora filoxera. Eso provocó que empezaran a surgir bodegas industriales, elaboradoras de brebajes imbebibles, que comprometían la reconocida y posicionada calidad internacional de sus vinos alcanzada “prefiloxericamente.”

No lo podían permitir.

El caso de Rioja

denominaciones de origen del vino en España: botellas de Rioja

El origen de la DOC Rioja empezó por una disputa. DOC RIOJA

En la dictadura de Primo de Rivera, se produjo un conflicto de intereses. El desencuentro fue entre la Bodegas Cooperativas de los Sindicatos Agrícolas Católicos de la Rioja Alta (BCSACRA), dirigida por Felipe Ruiz del Castillo, y la Asociación de Exportadores de Vinos de la Rioja (AEVR), a cargo de José María Martínez Lacuesta.

BCSACRA quería que se realizasen registros de los movimientos de vinos y prohibir realizar mezclas con vinos de otras regiones, con el objetivo de evitar adulteraciones y engaños sobre la procedencia de los vinos. AEVR veía estas peticiones como un impedimento para la elaboración de algunos de sus productos y un grave perjuicio para la exportación por la competencia con otras regiones sin limitaciones.

Realmente los primeros querían diferenciarse de los segundos. Había que crear una marca que certificara la calidad de su vino a través del origen y protegiera su utilización.

Así el Real Decreto de 26 de octubre de 1926 inauguraba el Consejo Regulador. Sus objetivos fueron delimitar la zona de producción, expedir la garantía del vino y controlar la utilización del nombre “Rioja”. Ahí empiezan a nacer las denominaciones de origen del vino en España.

Jerez, Ribera del Duero, Bierzo…

denominaciones de origen del vino en España: viñedo en Cebreros

La DO Cebreros es la última en llegar. DOP CEBREROS

En Jerez se hace vino desde hace más de tres mil años, pero la constitución como DO es de 1935 –en su web dicen, desconozco el argumento pero alabo la retranca, ser la primera DO nacional–.

Vega Sicilia lleva un siglo siendo top pero la DO Ribera del Duero se fundó en 1982. DO Bierzo se constituyó en 1989. DO Ribeira Sacra es generación Z (1997). Y DOP Cebreros ha debutado este mismo año en el centro de la polémica al ser una escisión casi sin bodegas.

Actualmente, un vino obtiene la categoría de DO cuando es elaborado en la región o lugar determinado de la DO, con uvas procedentes de esa zona geográfica.

Deben tener unas características especiales. Esta parte se consigue de manera objetiva, hasta donde es posible, exigiendo unos niveles determinados de características físicas del vino (acidez, grado…) o sensoriales (color, turbidez…)

Para conseguir el reconocimiento de DO, tienen que haber transcurrido cinco años desde que se reconoció al vino como producto de dicha zona.

Denominaciones de Origen Calificada

Además existe una categoría superior. Las Denominación de Origen Calificada (DOCa), que ostentan Priorat y Rioja, están en disposición de cumplir una normativa más estricta y permitirse un control más exhaustivo que el resto.

Para acceder a la distinción DOCa, una región de producción debe haber sido reconocida como DO al menos diez años antes y respetar normas como que todo vino que se produzca debe venderse embotellado.

Rioja consiguió esta distinción en 1991 y Priorat en 2009.

Denominaciones de Origen: ¿sí o no?

denominaciones de origen del vino en España: Soleras de Jerez

La DO Jerez afirma ser la primera. DO JEREZ

Y es que más allá de que haya bodegas de reconocimiento internacional que un consumidor muchas veces ni sabe a qué DO pertenecen, éstas son necesarias porque no dejan de ser un mecanismo asociativo que eleva los estándares de calidad en todos sus procesos. Mejoran las condiciones laborales de todos los implicados y hacen a las bodegas más competitivas tanto respecto al mercado interno como, sobre todo, al internacional el cual ya es una auténtica jungla al haber tantos, y cada día más, países productores de vinos interesantes.

Obviamente, como en todo, hay problemas que abordar. Como la fuga de talento de la DO Cava, en gran parte por ser supra autonómica -se puede elaborar DO Cava hasta en ocho CCAA-, lo que desvirtúa en parte su razón de ser, o la laxitud de otras DO al admitir tantas variedades de uva, siendo algunas de dudoso acervo autóctono.

Si hacen las cosas bien y de manera transparente, las denominaciones de origen del vino en España nos pondrán más fácil a los consumidores más inexpertos poder identificar un vino en el que se garanticen unos mínimos de calidad.

La alternativa puede ser jugársela a ser el siguiente fenómeno aleatorio de consumo mimético acumulativo, lo que coloquialmente se podría explicar con un “al personal le ha dado por este vino”.

Pero eso no genera industria. Genera estrellas y está por ver que no sean fugaces.