Te advierto de entrada que este texto contiene más preguntas que respuestas y que es bastante random, no vayas a pensar que me he vuelto listo, pero no puedo evitar escribirlo porque llevo tiempo pensando en esto que me pregunto a continuación: ¿Desde cuándo bebemos alcohol? ¿Y por qué? Todo apunta a que empezamos a beber de forma consciente en rituales religiosos o con fines medicinales. ¿Pero es así?

Esta cábala mía empezó con un dado de catorce caras, una antigüedad hallada en Gyeongju, ciudad costera de Corea del Norte. El dado en cuestión fue tallado entre el siglo VII y el X antes de Cristo y cada una de sus caras contiene instrucciones para un juego de beber. No sé de qué generación eres tú, persona que lee, pero si naciste en la década de los 70 del siglo pasado quizá conozcas el Juego del Duro. Consistía en lanzar sobre una mesa una moneda de cinco pesetas, de ahí el nombre, con la intención de que cayera de rebote dentro de un vaso de chupito. Cuando se encestaba alguien designado por quien hubiera marcado el tanto, o bien toda la mesa, bebía. Era una práctica absolutamente contraria al “Bebe con Moderación”, nada recomendable, deleznable. Pero, ¿y lo que reíamos?

Bueno, pues los coreanos y las coreanas de 3.000 años atrás hacían algo parecido pero con variaciones más divertidas. El dado, escrito en caracteres chinos Hanja porque esa era la lengua dominante, obligaba a los jugadores a lo siguiente:

  1. Sam-jan-il-geo (三盞一去): Bebe tres vasos de licor al mismo tiempo.
  2. Jung-in-ta-bi (衆人打鼻): El resto de jugadores te apretarán la nariz.
  3. Ja-chang-ja-eum (自唱自飮): Bebe y canta al mismo tiempo.
  4. Eum-jin-dae-so (飮盡大笑): Bebe un vaso grande del tirón y ríe a carcajadas.
  5. Geum-seong-jak-mu (禁聲作舞): Baila solo y sin música.
  6. Yu-beom-gong-gwa (有犯空過): Mantente en pie si moverte, ni siquiera cuando te empujen.
  7. Nong-myeon-gong-gwa (弄面孔過): Mantente en pie si moverte, ni siquiera cuando te hagan cosquillas en la cara.
  8. ⁣Gok-bi-jeuk-jin (曲臂則盡): Bebe un vaso grande del tirón mientras entrelazas los brazos con otro jugador.
  9. Chu-mul-mak-bang (醜物莫放): Bebe un vaso grande del tirón sin quitar las porquerías que ha puesto dentro otro jugador.⁣
  10. Weol-gyeong-il-gok (月鏡一曲):  Canta la canción Weolgyeong.
  11. Gong-yeong-si-gwa(空詠詩過): Recita un poema.
  12. Im-eui-cheong-ga (任意請歌): El jugador que tú decidas cantará la canción que tú decidas.
  13. Ja-chang-Goe-rae-man (自唱怪來晩): Canta la canción Goeraeman.
  14. Yang-jan-jeuk-bang (兩盞則放): Bebe dos vasos grandes del tirón.

El mismo día que tropezaba con el dado de marras leí una noticia en la que se afirmaba que hace 7.000 años los habitantes del valle del Jordan (actual norte de Jordania) bebían grandes cantidades de cerveza en eventos sociales en los que concurría un montón de gente. Lo que viene siendo un macrobotellón prehistórico.

La noticia, publicada en la revista del Smithsonian, también explica que en la China de hace 9.000 años se bebía algo parecido a la cerveza en rituales fúnebres, lo que no resulta divertido, pero también se bebía para favorecer la comunicación en encuentros sociales. En fin, que lo de que el alcohol es un perfecto lubricante social, además de manido y cierto, es más viejo que la Carracuca. Pero todo esto me lleva a otra cosa…

¿El homo sapiens es en realidad un homo ebrius? ¿Por qué empezamos a beber? En Una breve historia del vicio, el periodista Robert Evans expone la posibilidad de que nuestros antepasados homínidos encontraran en el olor a fermentación la señal de que un alimento había concentrado muchas calorías y que era, por tanto, el momento de zampárselo (aquí hay una versión corta de su teoría) porque proporcionaba más energía. Más energía y algo de alcohol, claro.

Voy terminando. Cabe la posibilidad de que empezásemos a emborracharnos, sin saberlo, comiendo fruta fermentada, que más tarde lo hiciéramos por motivos rituales y ya ingiriendo un líquido elaborado y que, al mismo tiempo, hubiéramos empezado a beber por las risas. Todo esto hace siete o nueve mil años atrás. Pero lo más divertido es que los simios que pusieron los cimientos de nuestra civilización no fueron unos micos cualquiera, sino unos monos borrachos.

Eso explica mucho de nuestra idiocia como especie, claro.