Más allá de cualquier consideración política, y por ende aburrida y hoy en día tristemente yerma, creo que nadie puede discutir que España es un país muy diverso, tanto en lo geográfico y climático como en lo cultural. En lo que a nosotros nos incumbe, el bebercio, esta riqueza tiene mucha presencia. No hay como agasajar a un invitado con raíces gallegas con licor café, a un catalán con ratafía o sacar la mistela si hay valencianos. Es que es poner las botellas sobre la mesa y que empiecen a brotar anécdotas en clave abuelo cebolleta. Entrañable, supongo.

Bueno, pues aclarado que cada región española tiene sus licores y destilados, vamos con cuatro aguardientes singulares, con un sentido de lo local que va más allá de lo folclórico y es que se elaboran con productos locales tipiquísimos. Consumirlos es una forma de hacer país mucho más sana que agitar banderas, la verdad. Bueno, no sé si más sana pero, desde luego, sí resulta mucho más entretenido.

Kirsch del Valle del Jerte

Ideal con Torta, de Casar o de la Serena. BEBER MAGAZINE

Si no existiera habría que inventarlo. Es que me gusta todo de este kirsch: lo elabora una asociación de cooperativas de Cáceres, pone en valor el territorio y aprovecha uno de los mejores productos frutícolas de España.

El kirsch (del alemán kirsche, cereza) es producto de la destilación de zumo fermentado de esta fruta, tiene un volumen alcohólico aproximado de un 40 por ciento y es típico del sur oeste de Alemania y zonas adyacentes. Por ahí es común tomarlo helado al final de las comidas y es ingrediente indispensable de la fondue. En coctelería no tiene mucho uso pero es una buena alternativa al Vodka del Cosmopolitan.

Por cierto, se me ocurre  que si el kirsch cuadra en la fondue este, en concreto, tiene que funcionar de maravilla acompañando una Torta de Casar o de la Serena.

Precio: 12,13 euros

Aguardiente de Orujo Pazo Señorans

Top. Y punto. BEBER MAGAZINE

Afirmo rotundamente que este es el mejor orujo blanco de España y que juega en la world class de sus homónimos internacionales, a saber: grappi italianas, tsipouros griegos, bragaceiras portuguesas y marcs franceses. Todos los anteriores proceden de la destilación de fermentos procedentes de orujos y lías y pueden ser envejecidos en madera o macerados con hierbas.

Pazo de Señorans elabora este aguardiente en alambiques de cobre, mediante la doble destilación  de los residuos de sus buenísimos albariños. Esto de residuo ha quedado fatal pero no.

Como decía antes, mis amistades gallegas de pirran por el licor café de calidad, pero si sacas esto subes la sobremesa un par de niveles.

Precio: 16,90 euros.

Marc de Cava Gramona

aguardientes españoles

Pepino destilado. BEBER MAGAZINE

Muy parecido al Orujo, el Marc incorpora a la destilación las madres y el vino que se escapa durante el degüelle de los espumosos. Eso sí que es aprovechamiento.

El caso es que Gramona, bodega que elabora este Marc, solo trabaja largas crianzas y eso debe dar cierta complejidad a las madres. Solo así se explica la nariz de este destilado que, por mucho que sea blanco, tiene su miga.

No soy imparcial con Gramona. Solo hacen pepinos. En este caso, pepino destilado.

Precio: 16,44 euros.

Aguardiente Viejo de Sidra Salvador del Obispo

Deja clavados algunos Calvados. BEBER MAGAZINE

Ahí va una de las 3.000 botellas de un Calvados asturiano que no tiene nada que envidiar a sus referentes normandos.

Casería San Juan del Obispo elaboró la sidra, la destiló en alquitaras e hizo crianza en roble americano durante nueve años. Obviamente, es un destilado más expresivo que lo anteriores. Aquí encontrarás notas de fruta asada, caramelo, vainilla…

Se recomienda beberlo solo o con hielo pero si añades una parte (y unos bitters) a un Manhattan, obtienes un Vieux Navine, un cóctel algo más dulzón que el clásico pero también más complejo.

Precio: 45,45 euros.