Hace un tiempo publicamos un post sobre Ginger Beer que está entre los más vistos de Beber Magazine. Lo sabemos porque os espiamos. Pero, bueno, os espía todo el mundo. Lo importante aquí es que pensando en cómo hacer crecer esta web dedicada al mundo líquido y siguiendo un silogismo más propio de un Amstrad que de un cerebro humano, pensamos que publicar una receta de Ginger Beer casero no podría traer más visitas. Muchas visitas.

Pues ahí va. Hemos estado haciendo experimentitos y esto es lo que nos ha salido.

Nuestro Ginger Beer casero es bastante resultón, la verdad. Pero es que con las bebidas y el jengibre pasa como con la cocina y la mantequilla. Mucho jengibre nunca es suficiente.

Ingredientes

  • 1650 ml de agua
  • 200 g de azúcar
  • 10 g de jengibre fresco rallado
  • 20 ml de zumo de limón
  • 1 g de levadura de cerveza (también sirve la levadura seca de panadería)

Elaboración

  1. En un cazo, vierte el azúcar, 110 ml de agua y el jengibre.
  2. Calienta a fuego medio sin parar de revolver hasta que el azúcar se disuelva.
  3. Apaga el fuego y deja infusionar durante una hora. Pasado este tiempo, cuela y deja enfriar.
  4. Con la ayuda de un embudo, vierte en una botella que tenga un tapón como las de gaseosa, la levadura, el zumo de limón, las siete tazas de agua restantes y el jarabe que has preparado antes.
  5. Agita la botella para que se disuelva la levadura y guárdala en un armario hasta que veas burbujitas (2 ó 3 días).
  6. Sírvela fría y con hielo. O en un Moscow Mule.

Llegados a este punto, ya tienes tu Ginger Beer pero ojito con esto. A no ser que hayas usado una botella de gaseosa o cerveza con su tapón de cerámica con goma, te recomendamos que abras la botella una vez al día porque el líquido puede seguir fermentando y la botella puede estallar -tampoco está mal que la abras y escape un poco de presión aunque hayas usado una botella como la mencionada–.

Ah, ¡y guárdala refrigerada!