Entras en una tienda especializada en vinos porque buscas una botella para una ocasión especial ¡Bingo! Has acudido al sitio correcto. Pero ¿cómo acertar la botella que quieres si “no sabes de vino”?

En primer lugar, no te preocupes: en ninguna tienda especializada creen que sus clientes deban saber de vino. Lo que sí tienen claro (y hablo desde mi experiencia), es que los clientes saben lo que les gusta y lo que no les gusta. El hecho de beber es hedonista (siempre que no se trate de agua) y eso lo sabemos todas y cada una de las personas que prescribimos vino. Resumiendo, no saber no es un problema. Y si sabes, ¡pues genial!

Eso sí, lo que sí quiere todo el mundo al comprar una botella es acertar, da igual si el vino cuesta quince o cincuenta euros. Para que te vayas con la tranquilidad de llevarte el vino que tenías predestinado, te voy a dar cuatro consejos que te irán muy bien a la hora de pedir:

Tipo de vino. ¿Hacia qué lado tiras?

Para empezar, te propongo que digas qué tipo de vino te gustaría llevarte. Parece de perogrullo, pero fíjate cuántas opciones hay: blanco, tinto, rosado, espumoso, generoso… ¿No quieres ningún tipo en concreto? Entonces te aconsejo ejercer el derecho a veto. Al fin y al cabo la botella la vas a comprar tú. Por ejemplo, si no quieres bajo ningún concepto un blanco, pero las otras opciones sí están consideradas, veta el blanco sin problema. Hay ocasiones para todos los estilos.

También puedes dar una indicación de región vinícola tipo “me gustan los tintos del Priorat”. Bien, pues es un gran indicador: díselo a tu dealer habitual; ahorrarás tiempo y le será mucho más fácil recomendarte algo siguiendo esa indicación.

¿Cuánto quieres gastar? Cuestión de pasta

Definir un presupuesto es clave. Algo muy común que nos pasa en las tiendas es que no siempre conseguimos una orientación del presupuesto. Tener una idea sobre el precio es clave para saber qué recomendar… piensa que en una tienda puede haber de 400 a 800 referencias disponibles. Así que, si tenías pensado gastarte veinte euros, dilo. Si querías llevarte un pepino y tu presupuesto es de cien euros, dilo también. Te orientaremos más acorde a tus expectativas y nunca tendrás la sensación de que te han vendido algo que no querías comprar.

Tienda especializada

Todo tiene un precio. OSCAR NORD/UNSPLASH

¿Para qué quieres la botella? (Además de para beberla, claro)

Esta pregunta parece puro cotilleo, pero te puede ayudar a acertar con tu elección. Si vas a elegir un vino para regalar a tu suegro, que siempre bebe Riberas del Duero y con largas crianzas en madera, es importante decirlo. En un caso así, no te vamos a recomendar lo mismo que si nos dijeras que quieres un vino para introducir al wineloverismo a tus colegas que se pasan el día bebiendo cañas en el bar de la esquina .

También el momento de consumo puede ayudar. Si sabes que la botella es para el aperitivo, la comida o la sobremesa, puede ser una buena orientación. O tal vez la quieras para media tarde. Los mismos vinos no valen para cualquier momento. Si la botella es para comer y sabes el menú, dilo en la tienda. El maridaje existe, y es muy divertido introducirse en este mundo con ayuda –sin ayuda y conocimientos puede ser desastroso–. Explicando el menú evitarás que tu vino se coma al plato o viceversa y conseguirás una experiencia mucho mejor.

Decide tu nivel de riesgo (de 0 a 10)

Esto también es importante. Cuando hayas contado cómo quieres el vino, una buena opción es decir claramente si quieres asumir un nivel de riesgo alto o quieres mantenerte en una zona confortable. ¿Que quieres es un vino de perfil clásico, redondo, fácil de beber y que cumpla con todos tus requisitos anteriores? Dilo y te ahorrarás sorpresas inesperadas que a otra persona pueden parecer experiencias gastronómicas celestiales. Y si eres esa otra persona, ¡dilo también! Así sabremos que tienes ganas de catar vinos nuevos, distintos y que lo más valioso para ti es, tal vez, vivir una nueva experiencia.

Si entras en una tienda especializada con estas ideas más o menos claras, es altamente probable que salgas por la puerta con una botella (o más) que satisfaga todas tus expectativas. Y a los que nos dedicamos a esto, nos hace muy felices que aciertes.