Los topicazos siguen ahí: “cócteles para mujeres”, “una bebida para hombres”, etc… La idea de que mujeres y cócteles van juntos sigue resultando tan extraña que, en la tele, Moe está detrás de la barra de los Simpson, Isaac Washington en la del barco de Vacaciones en el mar; y el personaje de Ted Danson, de la de Cheers, pero no hay casi mujeres sirviendo.

Cualquier bartender medio documentado conoce a Harry Craddock; ya no tantos saben que éste fue el sucesor en el Savoy de Londres de Ada Coleman, creadora del Hanky Panky. Conocemos bien los logros y la biografía de Miquel Boadas, pero pasamos por alto los de su hija María Dolores –quién, al fin y al cabo, regentó el Boadas más de la mitad de su historia-.  Las mujeres siguen siendo minoría entre las Brand Ambassadors y en los concursos. Y, si me apuras, también en la clientela.

Ada Coleman, la reina del Savoy.

Vale, sí, las razones pueden buscarse en la tradición histórica. En California, hasta los años setenta, estaba prohibido que una mujer trabajara detrás de la barra. Durante el franquismo, en España no estaba prohibido… en teoría –recordemos que se necesitaba incluso la autorización conyugal para abrir una libreta de ahorro–, pero las mujeres que ponían los pies en una taberna, fuera como clientes o como trabajadoras, se ganaban mala reputación. Y sospecho que a cierto estilo de coctelerías no les ha ido mal del todo venderse como antros cerrados, en los que sólo los varones blancos de edad y cartera por encima de la media podían sentirse a gusto. Aún hoy en día, una mujer sola en un bar sigue llamando la atención, casi siempre contra su voluntad. Y esto sin mencionar siquiera el eufemismo “whiskería”…

Receta de Old Fasioned

Old Fashioned, una bebida para mujeres. MIXOLOGY IN ACTION

Como clienta, si estoy con un amigo y pedimos una cerveza y un agua, nueve de cada diez veces le servirán a él la bebida alcohólica. Y la historia oficial se empeña en repetir que todo comienza con el Cosmopolitan, olvidando por cierto que fue creado por una bartender, Cheryl Cook, en 1985, cuando las flappers de los años veinte ya engullían Gin Rickeys en los speakeasies –que, al ser ilegales no tenían que preocuparse por mantener una teórica segregación–, las vampiresas del Hollywood clásico disfrutaban sus Sidecars y las amas de casa de los cincuenta y las casi-liberadas de los sesenta se daban al Presbyterian y al Old Fashioned. La coctelería Tiki, además, siempre fue popular entre ambos sexos y eso que no es precisamente sospechosa de ser baja en octanos.

Así que si queréis llegar al público femenino, ahorradnos los cócteles para mujeres, los menús de bebidas color rosa pálido y aspiraciones modestas y los descuentos en las “noches para chicas” –¡no somos ganado de exhibición!–, y dad cancha en cambio a las muchas y talentosas mujeres que trabajan en el sector de los destilados. Las clientas y la sociedad entera os lo agradecerán.