La coctelería es una actividad poco comprendida. El otro día, un amigo, buen bebedor de vino, me dijo que no le gustaban los cócteles. Así, en general. Su idea de cóctel era la de una bebida dulzona y empalagosa. No se le puede culpar: habrá tenido mala suerte, malas resacas y se habrá dado por vencido. Él con el vino, y no es poco, tiene suficiente. Pero yo traté de explicarle que no se podía generalizar, que hay cócteles para todo y para todos. Amargos y aperitivos, dulces para los postres, cítricos para… cualquier momento, bien alcohólicos y bajos en alcohol. Pero no. Al cabo de unos días le invité a comer a mi casa. Ya se había olvidado de la conversación y le recibí con un Negroni que había preparado siguiendo la receta de Dante y mezclando los ingredientes con cierta antelación (al contacto con el aire, el vermú se redondea y la ginebra y el Campari se integran mucho mejor). Mi amigo ahora es un converso y está iniciándose a partir de los cócteles clásicos.

Cuatro cócteles clásicos para entender la coctelería

Tengo una teoría, y seguro que no es original: a partir de Negroni, el Daiquiri, el Manhattan y el Silver Gin Fizz es posible explicar a alguien que no tenga conocimientos sobre coctelería gran parte de esta disciplina, tanto a nivel de técnicas como de familias de cóctel y su momento de consumo.

Podrían ser otros, sin duda. Un Old Fashioned podría sustituir, para este menester, al Manhattan y  cualquier Fizz al Silver. Pero los cuatro elegidos funcionan la mar de bien.

El caso es que a través de estos tragos se explican varias cosas.

Negroni: Sabor: amargo -> Familia: aperitivo -> Técnica: directa.

Daiquiri: Sabor: cítrico-> Familia: sours -> Técnica: shake.

Manhattan:  Sabor: dulce -> Familia: aperitivo -> Técnica: vaso mezclador.

Silver Gin Fizz: Sabor: cítrico -> Familia: fizz/long drink -> Técnica: shake en seco/shake

Y vamos con el primero…

Negroni: sencillez y elegancia

¿Ves lo elegante que es?. BEBER MAGAZINE

Temo que mucha gente no se acerque a la coctelería porque la cree complicada. Sin embargo, preparar un Negroni es bastante sencillo (por supuesto mejora con mil sutilezas), no hay más que echar tres ingredientes a partes iguales sobre un vaso con hielo y añadir una rodaja de naranja. Eso es el servicio directo, directo vaso.

Para muchos es demasiado alcohólico y amargo, pero últimamente es bastante popular (o lo parece). Quizá hay más gente de la que creemos que aprecia el sabor amargo. Seguramente los mitos y el glamour que rodean su génesis atraigan a más de uno. Y probablemente vaya a su favor que el consumo diurno de bebidas alcohólicas esté en auge, porque este es el aperitivo por antonomasia.

Además es un cóctel perfecto para comprender un concepto clave en coctelería: el equilibrio. En este caso, dulce, amargo y alcohol, funcionan como un reloj suizo. O italiano. Ahí va la receta.

Ingredientes

Elaboración

  1. Pon una roca de hielo de buen tamaño en un vaso Old Fashioned y remueve con ayuda de una cuchara de bar para enfriarlo.
  2. Vierte los tres primeros ingredientes.
  3. Remueve suavemente.
  4. Introduce media rodaja de naranja.

Daiquiri: el festivo sonido del shake

receta de daiquiri

Daiquiri, el padre de todos los sour. BEBER MAGAZINE

Agitar una coctelera genera felicidad, a quien la agita y a quien observa. Además, comprobar que está al alcance de cualquier persona derriba muchas barreras a quienes quieren acercarse a este mundo de la bebida cultivada. Eso sí, es recomendable empezar con una coctelera de tres cuerpos.

El Daiquiri, además, permite comprender la familia de los sour, ese milagro entre lo dulce y lo ácido que permite mil declinaciones en sus ingredientes y otras tantas variando el destilado base. Cuando uno entiende que el zumo de limón se puede sustituir por otros líquidos ácidos aptos para el consumo humano y que sucede lo mismo con su complementario dulce, se abre un mundo. Y si el ron blanco muta a ginebra, vodka, whisky, tequila, mezcla, sake o lo que tengas en el mueble bar, ya tienes repertorio. Hay cócteles que no son recetas, que son conceptos.

Luego el Daiquiri tiene la cualidad de ser festivo hasta decir basta. Es un cóctel alegre. No es introspectivo como un Boulevardier, por decir algo. Y gusta a todo el mundo, y es apto para cualquier momento del día.

Ingredientes

Elaboración

  1. Agita todos los ingredientes en una coctelera con hielo.
  2. Sirve colado en una copa de cóctel fría (pero sin hielo).
  3. Termina con una rodaja de lima.

Manhattan: el nuevo mundo del aperitivo

Receta manhattan

Vermú y Bourbon, aka, Manhattan. BEBER MAGAZINE

A pesar de todo, a pesar de toda la didáctica y el proselitismo, hay seres humanos que se resisten al amargo. Y a pesar de eso merecen un aperitivo en condiciones. Ahí es donde entra el Manhattan que conlleva, eso sí, una técnica un poco más complicada, el mezclado en vaso.

Bueno, a ver, que tampoco es tan complicada, lo complicado es sujetar bien la cucharilla, pero los amateurs podemos permitirnos cogerla regular y mover la muñeca, en lugar de solo los dedos.

Además de la técnica del vaso, el Manhattan permite descubrir lo crucial de la dilución, es decir, de añadir agua de forma controlada. Y también lo hermoso de la liturgia coctelera: el vaso, la cuchara, los coladores… Si preparar un Daiquiri es una fiesta, preparar un Manhattan tiene algo de seductor.

Ingredientes

Elaboración

  1. Enfría una copa Martini en el congelador –o con hielo–.
  2. Llena un vaso mezclador con hielo y enfríalo haciendo girar los cubos con una cuchara de bar.
  3. Vierte todos los ingredientes salvo la cereza o guinda.
  4. Mezcla con la ayuda de la cuchara de bar unos 20 segundos.
  5. Con la ayuda de un colador de gusano y un colador fino, viértelo en la copa enfriada previamente.
  6. Termina con la cereza de Maraschino –o la guinda– .

Silver Gin Fizz: la voluptuosidad del trago largo

Hay vida más allá del ginto. ENVATO

Tenemos una cultura del trago largo (del trago en general) pobre. Quienes pasan del cubata, el gin-tonic y similares son la excepción. Desde el mundo del bar no es que se haya hecho mucha didáctica, salvo excepciones como Bobby Gin y sus Gin Fonks. Pero ahí está la maravillosa estirpe de los fizz, cuyo genoma muta el bitter por un cítrico (sobre todo limón o lima) y se ve achispado por las burbujitas de la soda.

A esto hay que agregarle la voluptuosidad que aporta la clara de huevo montada gracias al dry shake (agitar la coctelera con los ingredientes pero sin hielo) y al posterior shake con hielo. Y volvemos al mismo punto que con el Daiquiri: la receta permite intercambiar ingredientes (como todas, pero en algunos casos resulta más evidente).

Tal vez mucha gente saltaría del gin tonic a otra cosa si supiera qué otra cosa pedir. Y tal vez sea un fizz.

Ingredientes

  • 60 ml de Ginebra London Dry
  • 30 ml de zumo de limón o de lima
  • 15 ml de sirope simple
  • 15 ml de clara de huevo
  • Sifón o soda para terminar de llenar el vaso

Elaboración

  1. Agita los cuatro primeros ingredientes en una coctelera sin hielo durante 20 segundos.
  2. Abre la coctelera, añade hielo y agita hasta que se escarche la superficie externa de la coctelera.
  3. Vierte la mezcla en un vaso Collins (alto y ancho) lleno de hielo.
  4. Termina de llenar con la soda o el sifón.