Preguntas como ¿cuánto es infinito? o ¿por qué un sandwich vegetal se llama vegetal si a menudo contiene pollo o atún?, no tienen respuesta. O tienen demasiadas. Lo mismo ocurre  cuando preguntamos qué es un clarete. Obtendremos  la típica que respondería erróneamente tu “cuñao”, la de cualquiera con el nivel de cata de una experiencia Smartbox o incluso la de alguien con una flamante nota en el Wineset. Dicha pregunta parece tener infinidad de respuestas y sin embargo … ¿Cuál o cuáles son las correctas?

Mediante este artículo y con un exhaustivo proceso de investigación y consulta a Goyo Garcia Viadero, pretendo desentrañar una de las incógnitas del vino nacional, así que si tú tampoco tienes claro qué es un clarete presta atención a las siguientes líneas.

Qué es el clarete

Uno de los errores garrafales que con frecuencia cometemos a la hora de definir esta clase de vinos es pensar que estamos hablando de rosados. No señor, un clarete no es un rosado, la palabra clarete viene del francés “claret,” en referencia a los vinos pálidos de Burdeos de donde se cree que tiene origen el término.

Apelando a la definición clásica bordalesa, un clarete es un vino “claro” compuesto por uvas tintas y blancas; y así es como se elabora tradicionalmente en Francia y en algunas zonas de España. Pero esta no es la única definición válida, y es que esto del clarete no es lo mismo para todos, lo que genera gran confusión.

Si hay alguien al norte de la capital que sabe de claretes, ese es Goyo García Viadero, que elabora uno buen bueno a base de Tempranillo. Al contrario de lo que muchos pensáis, un clarete no siempre contiene una mezcla de uvas blancas y tintas. Pues bien, una vez hecha esta aclaración me dispongo a transcribir la definición de Goyo de qué es un clarete con la precisión de un relojero.

“Clarete es la manera tradicional de elaborar vino en diversas zonas del centro y norte de España como Castilla León, Rioja o Ribera del Duero. En origen se denominaba clarete al vino elaborado única y exclusivamente para su consumo en casa, pues era mucho más barato y fácil beber vino que agua. Por lo general todas las familias tenían lo que se denominaba “un calado”, lo que viene siendo una cueva o bodega donde elaboraban su clarete. Dicha elaboración comprendía una mezcla de todas las uvas del majuelo o parcela, de ahí que en muchas ocasiones fueran variedades blancas y tintas, aunque esto no fuera estrictamente necesario. Una vez realizada la vendimia la uva se pisaba con los pies en un depósito abierto, cuando comenzaba a coger temperatura y prepararse para la fermentación espontánea, aquí la levadura de sobre no se estilaba, se llevaba a la montaña para fermentar en la barrica y de ahí a la botella o a beber directamente de la bota”.

Lo de Goyo. MARLA GONZÁLEZ

En palabras de Goyo “el clarete es una manera de hacer vino y no un tipo de vino”. La razón por la que se retenía el vino en depósito hasta que comenzaba la fermentación era sencillamente por una cuestión de temperatura. En el calado el termómetro rara vez marcaba más de 10 ºC, una temperatura que dista mucho de ser la de confort de las levaduras. El color más o menos oscuro dependía de las variedades y del tiempo que pasara el mosto en contacto con los hollejos antes de arrancar la fermentación.

Dicho esto, ya podéis explicar en una comida familiar qué es un clarete, e incluso podéis pedir uno y sumar puntos en una primera cita. Como soy una tía muy maja aquí os dejo unas cuantas recomendaciones de las que podéis tirar tanto si tenéis un apretón de ideas como si no.

Espero que haya quedado clarete.


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