Para quien no lo sepa, el sector crítico vinero, muchas veces, es más teórico de lo que parece, y no porque se beba o pruebe poco, que va, sino porque andamos todo el día comentando y comparando referencias a través del vino de ese momento y del recuerdo que tenemos de otros: “Este es mejor o peor que el que tomé ayer, esta mañana o hace un año”. Muy pocas veces nos plantean una cata comparativa en las que no sea necesario tirar de memoria. Tanto es así que cuando me contactó Adolfo Fernández, responsable absoluto del canal de YouTube PlusVino, para participar en una cata comparativa a ciegas de una selección de Champagne de Grand Maison, no dudé en unirme.

Por si alguno no lo sabe, en 1882+, las Maisons de Champagne crearon el Syndicat du Commerce des Vins de Champagne (que, más tarde, se convirtió en la Union des Maisons de Champagne). Esta asociación reúne a las bodegas que elaboran grandes marcas de Champagne bajo una regulación específica establecida por sus integrantes. Realmente son las depositarias del histórico prestigio de esta región; otro tema es que, ya desde hace unas décadas, hayan aparecido productores mucho más pequeños que han revolucionado la zona a base de otro concepto de lo que tiene que ser esta bebida. Si alguien quiere ver lo que ocurrió y cometer la inconsciencia de no perderse mi resumen y análisis aquí le dejo el enlace.

Cata comparativa

Catadores en plena faena. ¿Envidia? Ninguna. PLUSVINO

La cita era la mañana de un lunes en el afrancesado winebar madrileño Saint Germain. Allí nos juntamos el propio Adolfo, Fred Pernet (distribuidor de Champagne y copropietario de Saint Germain), Pilar Cavero (responsable de la crítica de vinos de ABC), Fernando Gutiérrez (winelover) y yo. La selección la componían vinos de la citada estirpe, además debían ser fáciles de conseguir en España y tener un precio de hasta 55 € por aquello de mantener una coherencia de rango de calidad, (se entiende que haber incluido un Krug hubiera distorsionado el ejercicio).

Dieciocho referencias seleccionadas

Las referencias seleccionados en la cata comparativa fueron estas 18:

Laurent Perrier Brut, Ruinart Brut, Veuve Clicquot Yellow Label, Mumm Grand Cordon, Delamotte Brut, Pol Roger Brut Réserve, Lanson Le Black Label Brut, Pommery Brut Royal, Bollinger Special Cuvée, Louis Roederer Brut Premier, Moët & Chandon Brut Imperial, Ayala Brut Majeur, Taittinger Brut Réserve, Deutz Brut Classic, Perrier Jouët Grand Brut, Gosset Brut Grande Réserve, Charles Heidsieck Brut Réserve y Piper-Heidsieck Cuvée Brut.

Todas fueron servidas a ciegas por el otro propietario de Saint Germain, Miguel Ángel Martínez, que también es especialista y distribuidor de Champagne.  Lo organizamos así: catamos las 18 referencias para, en una primera manga, quedarnos con las 6 mejores puntuadas.

And the winner is… PLUSVINO

Las botellas finalistas fueron recatadas y así quedo la competición:

1. Charles Heidsieck Brut Réserve

2. Taittinger Brut Réserve

3. Deutz Brut Classic

4. Bollinger Special Cuvée

5. Pol Roger Brut Réserve

6. Louis Roederer Brut Premier

7. Gosset Brut Grande Réserve

8. Veuve Clicquot Yellow Label

9. Moët & Chandon Brut Imperial

10. Ayala Brut Majeur

11. Ruinart Brut

12. Piper-Heidsieck Cuvée Brut

13. Pommery Brut Royal

14. Mumm Grand Cordon

15. Laurent Perrier Brut

16. Lanson, Le Black Label, Brut

17. Perrier Jouët Grand Brut

18. Delamotte Brut

¿Existe un estilo Grand Maison?

En primer lugar, ahora mismo, más allá de un similar nivel de azúcar, y lo que ello conlleva al beberlo, no se puede hablar de un estilo de Champagne Grand Maison, si eso alguna vez existió, que no lo dudo, ya no. Estos 18 eran bastante diversos. Los de cola adolecían parecido de una sensación frutal y empalagosa artificial, (yo lo llamo “putonear”), por no hablar de una burbuja efervescente bastante incómoda. Pero el caso es que los había maderizados, cítricos, frutales, ácidos, voluminosos, de punto oxidativo, varietales, monolíticos, complejos, largos, cortos, en definitiva, de todo. Para mí no hay un hilo conductor salvo que son Brut.

Ya en lo particular, llama la atención el mal resultado de Delamotte, que todos tenemos por un espumoso de buen nivel, (era uno de los favoritos) y la unanimidad de su mediocridad nos hace pensar que no era una botella que estuviera bien. Pero tampoco percibimos ningún defecto que anulara su participación, es solo que no nos cuadra, y no recordábamos que fuera malo. Habrá que volver a beberlo en breve para confirmar o desmentir.

En todo lo demás, siendo sinceros, ya no hay tanta sorpresa. Yo,  antes de la cata y desde el puro prejuicio, me construí un listado diferenciando los que iban a quedar mal de mi top 10. Solo me equivoqué en el Moët, que lo esperaba mucho más abajo… y no. De hecho, dio nivel.

Los siete primeros eran, a priori, las referencias más prestigiosas. Quizá Ruinart decepcionó un poco, pero es que tampoco era su afamado Blanc de Blancs.

Ayala lleva tiempo haciendo las cosas bien y mejores resultados obtendrá en un futuro, Deutz es mi champagne de gran casa favorito, a Bollinger, (se puede observar en el vídeo), lo cazamos desde el primer instante; el Taittinger sí que hacía meses que no lo probaba y quizá lo esperable es que solo hubiera rozado el pódium.

Tampoco me sorprendió el ganador. Justo una semana antes me había pimplado una botella de Charles Heidsieck de manera recreativa y este desafío vino a reforzar lo que ya me pareció de fiesta, que es un gran vino.

Resumiendo mucho, los prejuicios winelover, al menos en cuanto a champagne de Grand Maison funcionan casi a la perfección:  lo que tenemos por bueno es bueno y lo que despreciamos es regular;  luego algo que pasa por bueno puede también resultar regular,  pero no al contrario.

Moraleja: podemos seguir con la conciencia tranquila y nuestra intolerancia por bandera. Seguid odiando tranquilos.