Cada día recibimos el impacto de miles de imágenes. Algunas nos animan a consumir un producto determinado y otras, nos repelen. ¿Cómo hacen los profesionales de la imagen y el branding para cerveza, vino y cócteles para capturar nuestra atención y despertar nuestro interés?

Preguntamos a Sevkan Ariburnu, directora del estudio Acreb y directora creativa de Garage  Beer Co., a Pau Esculies, fotógrafo especializado en gastronomía que se encuentra detrás de las imágenes de Bobby Gin –ente otros–, y a David Arrieta, director del estudio Veintemillas y especialista en branding vínico, por la naturaleza de su trabajo.

Para empezar, preguntamos a Pau para qué sirve a una coctelería invertir en fotografía. “Nunca antes la humanidad había consumido tantas imágenes como ahora, la fotografía está en todas partes y por ese motivo una coctelería necesita gran cantidad de imágenes. Así podrá competir y ser visible en el mercado. Unas buenas fotografías la pueden diferenciar de otras y pueden posicionarla
en el top en poco tiempo”, nos cuenta el fotógrafo.

Apetece, la verdad. PAU ESCULIES

Sevkan, quien dirige el diseño de las memorables latas de Garage Beer, nos dice lo siguiente sobre el diseño de packaging: “su objetivo primario es funcional, es decir, contener el producto. Pero el segundo objetivo es generar una conexión emocional entre el producto y su público“.

“El packaging es lo que primero percibirá el cliente cuando vea el producto. Desde mi punto de vista lo primordial es que comunique los valores de la marca. Pero también que transmita en un lenguaje gráfico lo que cada botella contiene. He visto proyectos con un aspecto super-revolucionario y pero que contenían un Rioja clásico de los de redecilla. Esto para mí es un problema de coherencia”, nos explica David refiriéndose al branding aplicado a vinos.

Camarero, hay un escorpión en mi vino. VEINTEMILLAS

Pau está en la misma línea. “El mayor reto, cuando fotografías un cóctel, es que lo puedas oler y sentir que lo tienes en tus manos. Hay que transmitir el trabajo y conocimiento del bartender, transmitir que esa mezcla tiene alma. Y si te encuentras con una bebida con poco interés mi trabajo es hacer una buena foto, bella e interesante”, afirma.

“Mi trabajo como directora creativa de Garage Beer es supervisar nuestras actividades creativas. Soy diseñadora gráfica, así que diseño o co-diseño productos bellos pero también alineo nuestra comunicación visual con la conversación cultural que esté en marcha“, explica Sevkan acerca de su trabajo.

David declara que “en Veintemillas además de hacer trabajos de identidad gráfica y packaging, trazamos estrategias diferentes e inteligentes que persiguen una diferenciación o transmitir un proceso de cambio en bodegas. Mi trabajo muchas veces consiste en analizar el entorno que rodea a cada negocio para extraer y diseñar esas campañas o esos proyectos que puedan ser diferenciales y por supuesto, liderarlos”.

“Yo siempre he sido muy observador”, explica Pau. Y sigue: “Me fijo mucho en todo, analizo lo que veo y con el tiempo he entrenado el ojo. Es un juego muy fácil y divertido, lo llevo dentro, siempre estoy pensando ideas y cuando aparece un proyecto, ya estás listo y todo sale solo… para mí es así”.

Según leo en la página web de Acreb, el estudio que dirige Sevkan, las latas de Garage Beer están concebidas como si fueran portadas de revista. No puedo evitar preguntarle al respecto.

Vota a otro. ACREB

“Es una vuelta de tuerca a la forma tradicional de plantear el diseño. Nuestras latas están concebidas como un espacio en el que contar historias cada mes, empleando distintos objetos y recursos. Muchas veces estas historias son chistes internos que ocurren en la brewery. Pero a veces, tenemos un mensaje importante que comunicar y en las latas tenemos un espacio para hacerlo. Nos parece algo valioso”, explica la diseñadora.

David tiene una visión complementaria, porque no trabaja desde dentro. “Tenemos mucho contacto con el cliente. Le conocemos, vamos a su bodega, probamos sus vinos, investigamos su mercado objetivo y definimos al bebedor ideal de ese vino. Una vez tenemos claro a quién nos dirigimos presentamos un borrador y cuando damos con la idea desarrollamos una imagen más cercana que vamos trabajando pensando en acabados finales”, explica el director creativo quien, a pesar de estar fuera, dice trabajar codo con codo con sus clientes.

Esa es una idea que también rubrica Pau. “Tengo la gran suerte de tener los mejores clientes que puedo imaginar. Mi objetivo es entender sus necesidades y hacer todo lo posible para conseguirlo. Disfruto con ello y me agradecen que ponga en valor sus creaciones”.

La respuesta de los clientes es también muy importante para Sevkan. “Recibimos muchas fotografías de nuestros Garage drinkers en las que salen nuestras latas de forma muy creativa. Cosas muy divertidas. Ser capaz de crear un producto que conecta con la gente me hace muy feliz“, dice.

David también siente agradecimiento y, de paso, da con una de las claves de cuidar la imagen de una bebida. “En el 95% de los casos el feedback de nuestros clientes es positivo. El packaging es el vendedor silencioso y es un acelerador de la compra. La mayoría de los clientes te agradecen que les ayudes”, explica.

Y quizá esa sea la clave. La imagen de una bebida llama la atención, conecta y vende en silencio. Así que hay que escuchar mejor a los perfiles creativos que ayudan a mejorar esas ventas.